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Novalis 'Himnos a la noche': El poeta, el romanticismo y San Juan de la Cruz

Hausarbeit 2007 12 Seiten

Germanistik - Neuere Deutsche Literatur

Leseprobe

Índice:

0. Introducción

1. Las razones del mito

2. Novalis y los Himnos a la noche
2.1 Primer Himno
2.2 Segundo Himno
2.3 Tercer Himno
2.4 Cuarto Himno
2.5 Quinto Himno
2.6 Sexto Himno

3. Novalis y la Romantik

4. Novalis y San Juan de la Cruz

5. Bibliografía

0. Introducción

En la medida que uno pretende considerar una obra literaria como un acto único de creación poética, ha de servirse, en primer lugar, del material que sucintamente los versos o las letras del poeta le presentan. La consecución de una reflexión en torno a una obra, eludiendo el superficial análisis de forma y fondo, lleva por tanto un trabajo de meditación en torno al texto en sí o Auseinandersetzung, cuyas consecuencias valen para justificar las horas de deleite invertidas en el poema. Al hablar de poema y entrando en la órbita del Romanticismo, hago referencia a un acto creador, atendiendo a la etimología del verbo griego, poiein, de donde hemos heredado la palabra. Este hacer poético es lo que en un principio se puede considerar literatura. Al igual que otras disciplinas creativas, la literatura se sirve de unos materiales y unos recursos particulares que, en cada una de las épocas, evocan algunas concepciones de arte algo distintas en su conjunto y producen un resultado en el receptor de una forma más o menos intencionada por parte del autor de deleite y enseñanza. Apelo pues a la máxima horaciana para justificar que todo poema literario, indiferentemente de la intención del autor o de la forma de éste, sea en verso o en prosa, es una enseñanza, un reflejo de la época y una excusa para que el autor y el lector disfruten y gocen con ello. La trascendencia de una obra y el éxito de llevar esta empresa a buen puerto es lo que en el autor se reconoce como capacidad literaria y le da prestigio para ser leído en los años posteriores a su muerte y, aún a pesar de su silencio oral, para que su proferencia escrita siga siendo una voz viva que aún tenga algo que decir. En esta línea, los muy discutidos y trabajados Hymnen an die Nacht son un buen ejemplo de la voz de un autor que sigue hablando porque aún tiene algo que decir doscientos años después de su muerte. La eternidad de la obra y su repercusión les dota de una profundidad única que, bajo el manto de una tremendísima dificultad de comprensión, les sitúa en las cotas de la creación literaria, pues son sin duda un hito en la cultura universal.

1. Las razones del mito.

Los Hymnen an die Nacht son importantes por distintas razones, pero es sin lugar a dudas su extrema originalidad lo que más llama la atención sobre ellos. El ingenio de Novalis nos presenta una obra radicalmente novedosa en comparación a lo que se viene haciendo en su tiempo. La novedad no reside en su forma ni en su fuerza de la expresión, sino más bien en una comprensión hímnica interna de la naturaleza, en la que el análisis descriptivo va más allá de ser una mera descripción o presentación, sino un viaje al interior del ser humano de la mano del poeta. La palabra es en esta ocasión y de una forma unívoca el vehículo del que se sirve su creador para guiarnos y transportarnos a las entrañas del sentimiento. Esta profundidad se encuentra reflejada en Novalis con un fino lenguaje literario que, a costa de ahondar en la profunda descripción del sentimiento, acaba centrado su aspiración con los ojos al cielo mirando a una eterna criatura divina en un tono similar al que en definitiva emplea la mística. Por lo tanto, Novalis nos plantea una relación mística casi erótico-sexual con la poesía y con la realidad terrestre y humana del ser humano, su razón y ser de existencia, como si de un encuentro místico con Dios se tratase. La noche, que hasta ahora había sido y será para muchos románticos el escenario donde se enmarca la acción, se convierte para Novalis en la forma de comprensión; la noche ya no es un escenario, sino un material del que se sirve el autor para desarrollar el curso de su sentir y decir poético. La presentación de la noche como este vehículo de entendimiento la dota de ciertas cualidades insondables que van naturalmente más allá de ser meros caracteres descriptivos e iconográficos, para convertirse así en fuerzas sobrenaturales y constructos mentales. La poesía vale aquí para explicar todo aquello que el lenguaje de uso cotidiano no alcanza a decir, ya que ciertos sentimientos y descripciones tienen entidad sólo en la medida que se comprenden, abstraen y ejemplifican poéticamente. Los Himnos de Novalis son, por tanto, una sucesión de ideas que se sugieren a la manera del torbellino de conciencia, Bewusstseinstrom, término entonces desconocido del que hoy en día nos podríamos servir para tildar muy aproximadamente el estilo novaliano. Es en este punto donde entra en juego lo que se conoce como Idealismo Mágico, que es, en definitiva, el éxtasis del individuo y su entrar en contacto íntimo con el mundo que le rodea, lo que se refleja en estos Himnos con el poeta que interactúa sobre la noche.

2. Novalis y los Himnos a la noche

2.1 Primer Himno.

El primer Himno presenta la realidad y el problema fundamental en torno al que girará el resto de la obra, la dicotomía día-noche, que presenta a su vez el difícil oxímoron de la luminosa noche. El poeta, extranjero de la tierra, reniega a la Luz aparente, das Licht-sein-wollen dice Kommerell,2 para adentrarse en la luz de verdad, das Licht-sein, que no es otra cosa que un acto de amor. Según sabemos por las notas biográficas de Novalis, estos himnos son frutos del sentimiento de tristeza que experimentó Novalis tras la muerte de su amada, Sophie von Kühn. Atendiendo a esta idea, es necesario comentar en este punto, aun cuando se desvele el posterior contenido1. del poema, que ella es la gran protagonista de la acción poética. Su veneración llega a un extremo tal, que en momentos se confunde con una adoración casi divina, que además el poeta presenta también hacia Dios. La muerte de Sophie es del mismo modo que en el caso de Cristo un mero trámite hacia la vida y conlleva precisamente por esto el regocijo de Novalis de pensar que su amada no está muerta, sino que duerme eternamente. Su presencia se demuestra en su soberanía mayestática en el trono de la noche verdadera, donde ella es reina.

2.2 Segundo Himno.

Novalis nos plantea la tristeza del amanecer, “¿ha de retornar siempre la mañana? ¿No remite jamás el poder de lo terrenal?”,3 lo que supone el fin del reinado de la amada. Aquí aparece por primera vez en todos los himnos una idea que se repetirá con frecuencia a lo largo de la obra, la asociación del sueño eterno con la muerte. La noche es un regalo que Dios da al hombre para que pueda entender lo maravilloso del sueño eterno, que no es otra cosa que la vida después de la muerte. Hay dos tipos de noche, la noche eterna que tiende sus brazos del sueño sagrado y, por otro lado, la sombra de la noche, mero reflejo desfigurado de la verdad. Para los necios, die Toren, es esta noche simplemente oscuridad, puesto que no saben entender que ahí está el espacio místico del encuentro con la divinidad. Estos necios, que ciertamente no saben nada, son aquellos que viven de espaldas a la fe. Según se deja claro en el Evangelio según San Juan, son los necios los que no pueden acceder al reino de los cielos, sino solo aquellos a los que les alumbre la luz de Cristo. El regalo compasivo de Dios, la noche, ha de servirnos para deleitarnos y poder esperar ansiosos a lo que supondrá la noche eterna. Este juego de noche falsa y noche verdadera es el punto de giro de toda la composición. Al hablar pues de noche, a partir de aquí hablaremos también del día de la luz de la redención. La unión del alma con Cristo solo puede darse después de la muerte, lo que será, solo posible cuando el sueño eterno extienda sus alas sobre el día. Novalis va ascendiendo poco a poco según avanza la obra con una clara tendencia y deseo hacia lo místico.

2.3 Tercer Himno.

Y con este Himno queda presentado el punto de articulación del descubrimiento del verdadero sentido de la noche. Aquí hablamos de un entendimiento de la noche y su trascendencia, esto es, una experiencia mística y esotérica a la vez de la que solo algunos iniciados pueden tomar parte. Autobiográficamente se narra en el presente Himno como al propio poeta le vino dicha inspiración esclarecedora. Estando junto a la tumba de su difunta amada llorando de dolor, entró en una gran tribulación. Dicha duda

le lleva casi a la desesperación y, en esa súplica de ayuda, aparece la voz de Dios para insuflarle de nuevo en alma un espíritu nuevo capaz de comprender la profundidad del sueño y de la noche: su amada es el sol de la noche. Esta seguridad y descubrimiento vienen de la mano de la experiencia mística del encuentro con la luz ésta que se descubre como reina de la noche. Creer ahora en la noche y creer en la difunta viviente es un acto de fe consumado, “Solo desde entonces siento una fe eterna y perpetua en el cielo de la noche y en su luz, la amada”4 La persona que ahí yace no ha muerto.

2.4 Cuarto Himno.

La experiencia mística ya ha tenido lugar, ahora hay que dar paso directamente a su reflexión y consecuencias. El poeta transfigurado, que manda igual que Pedro lo hizo en el monte Tabor construir unas cabañas para deleitarse eternamente, ha descubierto lo que significa la noche eterna. Para él, aún no ha llegado esa noche, pero es pensable y deseable. El hecho de que pueda ser verdad todo esto le llena de emoción, y le acerca a una vida alegre, ein fröhliches Leben, que ha de proclamar a los cuatro vientos. Dicho sueño le llegará en el momento en que, cansado de recorrer el camino de la vida, le llegue el celestial reposo. La dicha del poeta gira aquí en torno al descubrimiento de una nueva forma de vida, una nueva música del alma que acompañe su soledad. Ahora es libre, la libertad viene dada por una redención de la muerte y la muerte ya no le asusta, puesto que no supone el final de la existencia, sino que entiende y se alegra por tanto de que sea simplemente un trámite para ir y alcanzar el mundo del más allá. La muerte es vida desde que Cristo se entregó por la humanidad colgado en la cruz, “Inconsumible se alza la cruz como un estandarte victorioso de nuestra estirpe”5 De nuevo, rimada esta vez la poesía en versos, se nos describe una experiencia mística de deleite ante la contemplación de tal realidad:

“Solo un breve tiempo
y me habré escapado
para yacer en ebriedad
en el seno del amor.
Vida interminable
se agolpa impetuosa en mi alma.
Te miro desde arriba
hacia abajo, hacia ti”6

[...]


1 Considerando toda la bibliografía al respecto, más que una descripción temática, he optado por una reflexión de determinados puntos concretos del ideario en relación con la experiencia mística de la poesía. El análisis de los himnos se basa en la edición crítica de las obras de Novalis a cargo de Gerhard Schulz: Novalis: Werke. C.H. Beck, München 1969 (4. Auflage 2001). Todas las traducciones son nuevas e inéditas a cargo del autor.

2 Cfrs. Max Kommerell: Novalis: Hymnen an die Nacht (1942). En: Gerhard Schulz: Novalis, “Beiträge zu Werk und Persönlichkeit Friedrich von Hardenbergs.: Wissenschaftliche Buchgeselschaft, Darmstadt 1970. p. 179.

3 “Muss immer der Morgen wiederkommen? Endet nie des Irdischen Gewalt?”

4 “Erst seitdem fühl’ ich ewigen, unwandelbaren Glauben an den Himmel der Nacht und sein Licht, die Geliebte”

5 “Unverbrennlich steht das Kreuz, eine Siegsfahne unsers Geschlechts”

6 “Noch wenige Zeiten / so bin ich los, / und liege trunken / der Lieb’ im Schoß. / Unendliches Leben / wogt mächtig in mir. / Ich schaue von oben / herunter nach dir”.

Details

Seiten
12
Jahr
2007
ISBN (eBook)
9783640404995
ISBN (Buch)
9783640405367
Dateigröße
429 KB
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v133498
Institution / Hochschule
Universidad Complutense de Madrid
Note
1.3
Schlagworte
Novalis San Juan de la Cruz Romantik Romanticismo mística Mystik Hymnen an die Nacht Himnos a la noche

Autor

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Titel: Novalis 'Himnos a la noche': El poeta, el romanticismo y San Juan de la Cruz