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El leísmo de Ecuador

Origen, Aparición, Interpretación

Hausarbeit (Hauptseminar) 2008 20 Seiten

Romanistik - Spanische Sprache, Literatur, Landeskunde

Leseprobe

Ìndice

1. Introducción
1.1. Origen y definición

2. Formas de aparición del leísmo de Ecuador:
2.1. Distribución geográfica y social

3. Diferentes interpretaciones sobre los cambios
3.1. La hipótesis tradicional
3.2. La hipótesis sustratista

4. El leísmo de Ecuador en comparación
4.1. Con el leísmo del Perú
4.2. Con el leísmo de Argentina

5. Resumen y conclusión

6. Bibliografía

1. Introducción

El hecho de que el mundo hispanohablante se extiende por más que veinte países, provocó una diversidad de variaciones lingüísticas. Uno de los grandes temas en el ambito morfo-sintáctico, respresentan los notables fenómenos del leísmo, loísmo y laísmo. El asunto ha seguido ocupando a los gramáticos principales de la Real Academia Española (RAE) desde el siglo XVI hasta el presente, como muestra una multitud de estudios. Aunque existen distintas teorías para explicar las variaciones del uso pronominal, “son fenómenos complejos que todavía estamos lejos de comprender plenamente ni en su génesis histórica ni en su funcionamiento actual.” (Fernández-Ordóñez 1993:63).

Por esta razón no es posible dar cabida a todos y cada uno de ellos en diecisiete páginas, lo que exige su restricción a sólo uno. Aquí trataremos lo más variable y discutido, el leísmo (Porto 1986:20). El leísmo de Ecuador no presenta solamente un caso interesante desde un enfoque gramátical, sino da también mucha materia para los estudios dialectales, como menciona además la siguiente cita de Charles Emil Kany:

“En el habla popular de Hispanoamérica, la regla general es el lo, excepto en Ecuador y Paraguay […], en donde se puede oír el le (plural les) referido a personas en labios de todas clases […]. Es más, tanto en Ecuador como en Paraguay se oye con gran frecuencia el le como pronombre complemento femenino en lugar del la.”.[1]

El presente trabajos se dedica al leísmo de Ecuador con el objetivo de elaborar sus origenes, sus formas de aparición y presenta dos puntos de interpretación sobre los cambios del sistema estándar al sistema dialectal del leísmo ecuatoriano. La estructura se compone de tres puntos principales: las formas de aparición con su distribución geográfica y social, dos explicaciones de diferentes enfoques sobre los cambios y por último el leísmo de Ecuador en comparación con el leísmo de Perú y de Argentina. La comparación sirve aquí para incorporar el leísmo ecuatoriano en un contexto más amplio y para llegar por sus distinciones y sus semejanzas a una conclusión que permite dar una plausible explicación. Como ya deja suponer en este contexto, se trata de un leísmo en contacto con otros idiomas. Por consiguiente no lleva solamente gran papel el sustrato latíno, sino también el sustrato de la lengua del antiguo imperio inca, el quechua. Antes de entrar en detalles es indispensable de dar una definición y exponer la derivación del latín al castellano.

1.1. Origen y definición

Tradicionalmente los pronombres personales constituyen uno de los pocos ejemplos en la lengua española que conservan el uso pronominal latino y la distinción de los casos (Fernández-Ordóñez 1999:1319). El pronombre le se deriva igual como los otros dos pronombres personales átonos la y lo para designar la tercera persona, directamente de los demostrativos latinos ille, illa, illud. De estas formas en nominativo provienen los pronombres tónicos él, ella, ello; declinado de sus dativos illi, illis descienden las tres formas átonas de le y de su acusativos illum, illam, illos, illas los pronombres lo, la, los, las. Correspondiente a estas formas herederas se habla del ‘uso etimológico’ para referirse con el pronombre en dativo le al objeto indirecto y con los pronombres acusativos lo, la, lo al objeto directo.

El paradigma que acabamos de describir no es absolutamente fijo porque aparte del uso etimológico o sistema distinguidor del caso existen otros empleos de los pronombres átonos. Estas desviaciones han recibido la denominación de leísmo, laísmo [2] y loísmo[3]. Enfocado al leísmo se entiende bajo de esta terminología la sustitución de los pronombres lo/la por le(s) en posición de complemento directo (Ibd). El término de leísmo será empleado en las siguientes páginas como uso no etimológico y designa en primer sentido la divergencia casual entre dativo vs. acusativo, genérica entre femenino vs. masculino vs. neutro y numeral entre singular vs. plural, pero aparte existen otras confusiones como luego veramos. Según a la norma general se mantiene en la mayor parte de España e Hispanoamérica el empleo de los pronombres le, les para el objeto indirecto, lo no quiere decir que no exista el leísmo en ambos territorios.

La modificación de los pronombres personales átonos en el español ya se encuentra en el segundo tercio del siglo XIII atestiguada en el poema El Cantar de Mio Cid. Enfocado al leísmo en función de objeto directo, se muestra en el siguiente ejemplo: "este casamiento otórgovos le yo" (según Lapesa 1968:328, en Menéndez Pidal, R. (1908): Cantar de Mio Cid, I. Madrid Espasa Calpe, 1964, pp. 59, 3418). Sucesivamente aparece en muchos textos de la Alta Edad Media y en la literatura del Siglo de Oro (resultados sobre los usos de le/lo y sus confusiones en las diferentes épocas históricas en Garrido 1992:221).

Por la alta frecuencia de la alternancia entre le y lo en la lengua culta de los clásicos literarios, resultó bajo de la norma académica que se acepta también en 1796 la primera forma como acusativo, masculino y singular, aunque no corresponde al uso etimológico. Después, rectificando este exclusivismo fue haciendo sucesivas concesiones a la legitimidad de lo, hasta recomendarlo como preferible (RAE 1981:204). Por consiguiente se distinguen dos tipos de leísmo: un leísmo permitido como en “A Juan no le conozco bien” (o también según el sistema distinguidor del caso “A Juan no lo conozco bien”) y un leísmo no permitido al que corresponden todos los casos demás (Porto 1986:21).[4] Dejando a un lado esta concesión del leísmo permitido o uso prestigioso, el laísmo y el loísmo son modificaciones incorrectas que han sido restringidas progresivamente, pese a que también aparecen en ciertas obras literarias antiguas y modernas de la lengua culta y escrita. Así aparece ya en los primeros textos de la Edad Media una diferenciación genérica en la que le resulta para el acusativo masculino, la para el femenino y lo para el neutro que casi llegó a hacerse de uso regular en León y Castilla. Incide también en algunas zonas la preferencia de distinguir entre un acusativo le referido a personas y lo como referido a cosas, o sea la diferencia entre el grado de la animacidad de un objeto (RAE 1981:204).

Muchos literatos hispanoamericanos aceptaron estos empleos antietimológicos y así se iban extendiendo los fenómenos en la lengua coloquial del español hispanoamericano. Por lo tanto conviven ambos sistemas inconciliables en algunos territorios de la Península como también en Hispanoamérica hasta hoy en día. Existen variaciones dialectales que emplean el sistema no distinguidor del caso, como en el caso de Ecuador, que involucran no solamente la competencia casual entre dativo y acusativo, sino también los géneros y números. Como estos diferentes sistemas de usos se dan en el caso del español ecuatoriano en concreto, forman parte principal de los siguientes capítulos.

2. Formas de aparición del leísmo de Ecuador:

Ahora pasamos de las sanciones de la Real Academia Española, como sistema de la lengua culta peninsular o como sistema confundidor, a las diferentes apariciones del leísmo ecuatoriano. Como vimos antes, están documentados los primeros ejemplos para los fenómenos de confusión en la literatura peninsular. En el caso de Ecuador queda atestiguado por las actas de la Real Audiencia de Quito que era uno de los seis distritos administrativos del Virreinato de Nueva Castilla.[5] Aparece algunas veces el pronombre le como complemento directo para referentes femeninos como muestra el siguiente ejemplo: ”audiendo reconocido a la susodicha, no quiso confesar le” (según Sánchez 2003:294, cita de la Real Audiencia de Quito del año 1689).

Siguiendo la confusión casual entre dativo y acusativo muestra la frase “le /lo vi salir” (García/Otheguy 1983:106), por la alternancia de le por lo, un ejemplo actual del leísmo permitido del español ecuatoriano. También se encuentra confusiones casuales entre le y la, como enseña la siguiente afirmación “¡ Le quiero, Gloria!” (Fernández-Ordóñez 1999:1342). Partiendo del uso pronominal latino se presenta en el español ecuatoriano no solamente la desaparición de la distinción de los casos sino existen también vacilaciones entre los números y géneros. De tal manera emplean los hablantes de Ecuador en gran extensión el pronombre le para referirse a un antecedente que está en plural “le digo a ustedes“ (Sánchez 2003:294). Por el contrario, no está registrado o solamente por unos pocos individuos del habla española andina ecuatoriana. En su lugar es más frecuente el empleo loísta, o sea el uso de los en vez lo/le “Se los […] por se lo (le)” (Quilis 1988:655).

[...]


[1] Según Ent 2005, pp. 60: cita retomada de Charles E. Kany 1970: Sintaxis hispanoamericana [1945]. Madrid: Gredos, pp. 134.

[2] Por laísmo se entiende el uso de la forma la(s) en vez de le(s) como dativo femenino personal, raras veces para el de cosa, tanto singular como plural, para referirse al complemento indirecto. Por ejemplo: "A las niñas de hoy ya no las gusta coser. " En los siglos XVII y XVIII hubo oleada laísta en el norte y el centro de la Península pero la Academia restringió las condenas al laísmo en 1796. Hoy se encuentra el laísmo bastante frecuente en Bolivia y Ecuador. Más detalles al laísmo en su desarrollo evolucionario, documentado por las obras de la Edad Media en Lapesa 1963, pp. 330-331.

[3] El loísmo es el más raro de los tres cambios de pronombres átonos objetivas que consiste en el uso de lo(s) en lugar de le(s) para el objeto indirecto masculino y neutro. Se produzcó primero en escrituras castellanas y leonesas y después también en las madrileñas, pero su frecuencia relativa varia según zonas. Así por ejemplo: "Se arceró a él y lo pegó una bofetada." El loísmo antietimológico aparece en plural antes y con más frecuencia que en singular. En Hispanoamérica existe por ejemplo en el Perú. Para profundizar el análisis de la literatura clásica desde una perspectiva diacrónica, veáse ibd. pp. 331-335.

[4] Aparte hay ciertos asuntos que pretenden una forma del leísmo pero en realidad no confunden el caso, sino que le asignan a determinados verbos unas veces dativo y otras acusativo, como ya en eran posibles variaciones en el propio latín en algunos contextos gramaticales y semánticos (Lapesa 1968:313-322). Así, por ejemplo, el participante en papel temático de recipiente del verbo dar, derviado del verbo latino dare, puede alternar en latín entre dativo y acusativo aunque la seleccion del dativo es mucho más frecuente (Flores 2002:20). En otros casos, el hablante distingue la forma de cortesía usted de la tercera persona (él/ella) y usa la forma le(s) en relacción con usted(es) para ambos géneros. Este término para designar este fenómeno se encuentra el término leísmo de cortesía (Fernández-Ordóñez 1999:1340).

[5] La conquista del antiguo Imperio Inca empezó en 1532 por Francisco Pizarro y Diego de Almagro y terminó en 1536, después de la reprimida sublevación del rey inca, Manco Capacs I., con la toma de Cuzco. Después de la muerte de Pizarro fue fundado en 1542 el virreinato de Nueva Castilla lo que luego cambió al virreinato del Perú por la confusión con la provincia de Nueva Castilla en la Península. Durante el siglo XVII implicó el virreinato del Perú seis Audiencias que estaban en Santa Fé de Bogotá y Panamá (GranColombia), en Lima (Perú), en Charcas (para el virreinato Río de la Plata que comprendió Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia) en Santiago de Chile (Chile) y en Quito para el Ecuador. Más informaciones en: Suárez, Carlos Miguel Radillo (1981): El virreinato del Perú, Madrid.

Details

Seiten
20
Jahr
2008
ISBN (eBook)
9783640631100
ISBN (Buch)
9783640630899
Dateigröße
589 KB
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v151038
Institution / Hochschule
Ruprecht-Karls-Universität Heidelberg – Romanisches Seminar
Note
1,7
Schlagworte
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