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La Iglesia en las Transiciones a la Democracia: El sindicalismo católico en España y Polonia

Wissenschaftlicher Aufsatz 2012 25 Seiten

Theologie - Historische Theologie, Kirchengeschichte

Leseprobe

Índice

Introducción

La década de los 60: Un cambio para el mundo y para España..

El impulso del sindicalismo católico: La HOAC y la JOC.

La Huelga del 70 de Granada: Un ejemplo de lucha obrera cristiana

Los católicos y su influencia en la fundación de los Sindicatos en el ocaso del franquismo y el inicio de la Transición democrática

El caso de Polonia: Semejanzas y diferencias con el español

Conclusiones

Bibliografía

La justicia se defiende con la razón y no con las armas. No se pierde nada con la paz y puede perderse todo con la guerra»

Juan XXIII (1881-1963)-

1. Introducción

El presente estudio explica cómo los católicos influyeron en las transiciones a la democracia en especial en España y en Polonia. En primer lugar - en España - desarrollando los movimientos apostólicos de la HOAC y la JOC que fomentaron la creación de los sindicatos que durante el final de franquismo y el principio de la Transición reivindicaron con fuerza los derechos sociales y laborales de los trabajadores; tales como la USO, la CC.OO o la UGT. Los movimientos de base crearon una cultura política que iniciaron la lucha social tanto desde el sindicalismo como desde los partidos de izquierda, debido a la ausencia de la democracia cristiana en España. Este hecho coincidió con el papel tan importante que asumió en la Transición Monseñor Tarancón que propició una nueva Iglesia desligada del poder y regenerada por las tesis del Concilio Vaticano II. En Granada - el ejemplo de ciudad que hemos establecido para analizar estos hechos- los sucesos trágicos de 1970 marcaron una Transición a la democracia que desde la Iglesia estuvo pilotada desde la HOAC y la JOC y liderada por el Padre Quitián que reivindicó los derechos sociales y una nueva Iglesia a corde con el concilio y con la democracia que se estaba empezando a implantar en España. El otro ejemplo es Polonia, la creación del Sindicato Independiente del gobierno comunista polaco - Solidaridad- creó una cultura propia basada en la libertad y con unas bases profundamente católicas que con el apoyo del Papa Juan Pablo II y del gobierno de los Estados Unidos, vencieron al Régimen Comunista en Polonia y comenzó poco a poco a ser minado el régimen soviético. En el presente análisis no sólo vamos a estudiar los comportamientos sociales y políticos de España y Polonia sino que también vamos a analizar- de una manera sucinta - las diferencias en las transiciones de un país y de otro, para finalizar con una amplia bibliografía en la que el lector va a poder ver unos trabajos realizados por especialistas con una excepcional solidez que le permitirá ahondar más en el tema de las transiciones a la democracia. Un tema muy poco estudiado y que abre nuevas vías de investigación y de interpretación historiográfica que nos permitirá la creación de futuros trabajos que sugieran otras hipótesis sugerentes o que reafirmen las que presentamos a continuación.

2. La década de los 60: Un cambio para el mundo

Cuando el Papa Juan XXIII anunció el Concilio Vaticano II el 25 de Enero de 1959 en la Basílica de San Pablo de Extramuros, los católicos no sabían hasta que punto las constituciones, los decretos y las declaraciones de éste iban a influir en la sociedad en general. Un sentimiento de esperanza recorrió la Iglesia y a los españoles, el aggiornamento- su renovación y su puesta al día de la Iglesia - significaba un cambio no sólo eclesiástico o ritual sino también un cambio político y social1. El 11 de Febrero de 1962 se abrió solemnemente el Concilio Vaticano II con la participación de más de 2.500 obispos de todo el mundo2 ; uno de los objetivos fundamentales del Concilio fue tender un puente hacia el mundo contemporáneo, que el cristiano no se sintiera como un lastre al pertenecer al mundo moderno y a la vez a la Iglesia.

La apertura eclesiástica se puede comprobar en la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual- la Gaudium Spes3 - un documento abierto no sólo a los cristianos sino a la sociedad en general. El panorama político estaba viviendo importantes cambios; la Constitución Pastoral expresaba:

« […] Los países en vía de desarrollo […] quieren participar en de los beneficios de la civilización moderna no sólo en el campo político, sino también en el económico y desempeñar libremente su papel en el mundo […] Las mujeres reivindican, allí donde aún no lo han conseguido, la igualdad de derecho y de hecho con los hombres. Los obreros y campesinos desean no sólo adquirir lo necesario para alimentarse, sino desarrollar mediante su trabajo sus dotes personales y participar en la ordenación de la vida económica, social, política y cultural. […] Nuestro respeto y amor debe extenderse también a aquellos que en materia social, política e incluso religiosa sientan y actúen de modo diferente al nuestro»4

El Concilio Ecuménico Vaticano II abrió las puertas de un nuevo tiempo y de una nueva manera de hacer política. En España, la situación estaba cambiando, la política del régimen se estaba desgastando de igual manera que la salud del dictador. El equipo de los tecnócratas- liderados por López Rodó- infundieron en el almirante Carrero Blanco la posibilidad de promover nuevas políticas sociales y culturales, a parte de económicas. La oposición interior estaba creciendo incluso dentro de la Iglesia que se veía impulsada por el aggiornamento conciliar; el Abad de Montserrat, Aureli María Escarré abogaba por la reconciliación, la libertad y la amnistía de los presos políticos. A esta oposición interior, hay que sumarle la oposición exterior; en especial la organización del llamado- por la propaganda franquista- El Contubernio de Múnich, que durante los días 5 y 8 de Junio de 1962 se reunieron en dicha ciudad. Llegaron ciento dieciocho opositores al dictador español que fueron invitados a reunirse con el Movimiento Europeo cuyo objetivo era la unidad del continente. Con la salvedad del Partido Comunista de España [PCE] que no asistió, casi todas las corrientes ideológicas estuvieron presentes; a esta reunión asistieron importantes democristianos, desde Gil Robles - que había evolucionado ideológicamente desde la II República- a Iñigo Cavero o Fernando Álvarez de Miranda, que fue deportado a Fuerteventura por el régimen con el pretexto de haber asistido al contubernio.5

3. El impulso del sindicalismo católico: La HOAC y la JOC

La Hermandad Obrera de Acción Católica [HOAC] y la Juventud Obrera Católica [JOC] ahondan sus raíces en el primer cuarto del S.XX cuando Monseñor Joseph Cardijn agrupa a todos los jóvenes en la lucha por los derechos de los trabajadores, recordando la doctrina del Papa Pio XI en materia social pero especialmente la de León XIII en su Encíclica Rerum Novarum que supone un importante cambio al analizar la condición de los trabajadores. Con especial atención en los asalariados y en los obreros industriales acuciados por la miseria y la falta de derechos sociales y políticos6. La HOAC y la JOC recogen el espíritu de la Encíclica Rerum Novarum y es desde el año 1946 cuando empiezan su misión en España; ésta estaba fundada con el objetivo de que la Iglesia naciera en el mundo obrero, una esfera que paulatinamente había dejado de ser religiosa. Pero de igual manera, esto suponía una evangelización del mundo del trabajo que estuviera liderada por el testimonio y el compromiso. La HOAC debía de devolver al trabajador su dignidad promoviendo su formación y su promoción además de fomentar una presencia real de la Iglesia en el mundo obrero haciendo desaparecer los recelos- que en ocasiones- se tenía a ésta7.

La HOAC también empezó a desarrollarse en Granada en el año 1946, como un núcleo de la Acción Católica Española que se especializó en la evangelización del mundo obrero como hemos podido comprobar anteriormente. Paralelamente se creó la JOC que pretendía el mismo objetivo pero estableciendo más énfasis en la juventud; esta organización fue avalada por el cardenal Pla y Deniel e impulsada por el sacerdote Tomás Malagón y el seglar Guillermo Rovirosa. La HOAC fomentó la formación de sus cuadros estableciendo cursos, conferencias e incluso la edición de un periódico ¡Tú! que llegó a tener una amplia tirada - aunque sería prohibido en 1952 por el régimen -. La Hermandad impulsó el mensaje en el cual, el obrero cristiano, debería sumergirse en el mundo del trabajo llevando el mensaje del Evangelio y cumpliendo la Doctrina Social de la Iglesia. La formación luego sería aplicada y difundida por el trabajador entre sus compañeros de oficio haciendo efectivo y eficaz el mensaje cristiano. Esta formación era llevada a cabo a través de Cursillos Apostólicos al igual que el Plan Cíclico de Formación - que ayudaba a los militantes a formarse en cómo hablar en público y cómo actuar-. Por último había una etapa de formación que consistía en aplicar todo lo aprendido a la vida personal; la HOAC no tenía aspiración a convertirse en un partido político cristiano ni se auto determinaba como un sindicato, como pocos años después sería Solidaridarnòsc en Polonia8, no obstante actuaba como tal:

« La HOAC me llevó, como de la mano, al mundo obrero y a mi relación especial con los militantes más conscientes de los valores tradicionales del movimiento obrero: oposición a la dictadura, lucha contra la explotación, opresión y dominación de los poderosos, defensa de la igualdad, la solidaridad, la unidad, la participación»9

También se impulsaron los Grupos Obreros de Estudios Sociales [GOES], núcleos obreros muy reducidos que estudiaban en profundidad la Doctrina Social de la Iglesia y actuaban demostrando que los obreros cristianos podían liderar las organizaciones políticas y sindicales en un futuro próximo. La HOAC fue renovada e impulsada en Granada por Juan Fernández y Rosi Juárez que llegaron en 1967 con esta misión; en esta ciudad se formó un importante grupo a cargo del párroco del barrio de la Virgencica, D. Antonio Quitián junto a Daniel Maldonado, José Antonio Carballo y Francisco Lara. Un equipo de militantes muy fuerte basado en la triple comunión, comunión de bienes, comunión de vida y comunión de acción.10

Los militantes de la Hermandad estaban inspirados por el espíritu del Movimiento de los Curas Obreros que surgen en Francia en la primera mitad del S.XX, cuando muchos sacerdotes y monjas se involucraron en el mundo del trabajo. En España el impulso vino de la mano del P. José María de Llanos Pastor - jesuita y militante comunista - que ejerció una importante labor en el «Pozo del Tío Raimundo» tomando parte en numerosas iniciativas vecinales luchando por la mejora de derechos y de las condiciones de vida. La idea del trabajo - incluso aplicado a los sacerdotes - era una manera de reivindicar la independencia económica de la Iglesia respecto al Estado. Esta ruptura con la tradición anterior no era ni mucho menos valorada por los sacerdotes y las monjas cercanas al movimiento obrero como una meta para ser líderes de algún movimiento o sindicato, simplemente intentaban a través de las homilías y los cursos de formación erigir el Evangelio y los principios de justicia, solidaridad e igualdad, como valores fundamentales en cualquier sociedad pero deberían de estar - sobre todo presentes- en el mundo del trabajo. Aunque hubo bastantes críticas a estos sacerdotes, el obispo de Granada Emilio Benavent - nombrado en 1968- , los protegió y animó a continuar su lucha. En la década de los años 70, los dos grandes grupos de oposición al franquismo en Granada fueron los comunistas y los cristianos. Ambos trabajaban en los barrios más marginados organizándose y luchando por una mejora de las condiciones de vida de los habitantes de dichos barrios. No obstante la lucha comunista estaba más condicionada por las directrices del Comité Central del Partido Comunista de España [PCE] que la lucha cristiana, más libre y organizada según cada grupo local de la HOAC estimaba. Estos entendían que no todos los barrios marginados tenían las mismas necesidades, con lo cual, adaptaban la lucha obrera a cada barrio en función de su localización, carencias, infraestructuras…etcétera.

[...]


1 Botey Jaume, Curas Obreros. Compromiso de la Iglesia con el mundo obrero,Cristianisme i Justícia, Barcelona, 2011, p 8

2 Concilio Ecuménico Vaticano II. Constituciones, Decretos y Declaraciones. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 2005, pp 15-27

3 Rowland Tracey, La fe de Ratzinguer. La Teología del Papa Benedicto XVI, Nuevo Inicio, Granada, 2009, pp 65-95

4 «Constitución Gaudium et Spes» en Concilio Ecuménico Vaticano II…op.cit pp. 313-349

5 Muniesa Bernat, Dictadura y monarquía en España. De 1939 hasta la actualidad, Ariel Historia, Barcelona, 1996. pp 84-94

6 Pontificio Consejo « Justicia y Paz», Compendio de la doctrina social de la Iglesia, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 2005, pp 44-54

7 Porcar Rebollar Francisco, Una Historia de Liberación. Mirada cultural a la historia del movimiento obrero. HOAC, Madrid, 1999, pp 225-229

8 Barlinska, Izabela, La sociedad civil en Polonia y Solidaridad, CIS, Madrid, 2006 pp 98-117

9 Antonio Quitián, en Quitián A. et alii, «Curas obreros en Granada», Asociación Cultural Enrique Toral y Pilar Soler, Alcalá la Real, 2006 cit. en Tudela Vázquez, Enrique, Nuestro Pan. La Huelga del 70, Comares, Granada 2010, pp 60-66

10 Tudela Vázquez, Enrique, Nuestro Pan… op.cit. pág. 69

Details

Seiten
25
Jahr
2012
ISBN (eBook)
9783656199045
ISBN (Buch)
9783656199830
Dateigröße
750 KB
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v194092
Note
Schlagworte
iglesia transiciones democracia españa polonia

Autor

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