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La Atribución causal y las emociones negativas (Depresión)

Diplomarbeit 2008 100 Seiten

Psychologie - Sozialpsychologie

Leseprobe

INDICE

Capitulo 1 Introducción: (La depresión).

1.1 Introducción.
1.2 Antecedentes de la depresión.
1.3 La Depresión como fenómeno mundial.
1.4 Diferencia entre depresión, melancolía y tristeza profunda.
1.5 La Depresión en México.
1.6 El suicidio como una consecuencia de la depresión en México.
1.7 Los tratamientos actuales de la depresión.
1.8 Instrumentos para medir depresión.
La escala de Rosenberg.
La escala de Zung. La escala de TMAD. La escala de SCID. La escala de Hamilton. La escala del MMPI.
1.9 El inventario de Beck.

Capitulo 2 Aproximación Psicosocial a la Génesis de la Depresión.
2.1 Antecedentes de la atribución causal.
2.2 Propuesta de Heider .
2.3 Modelo de Covariación de Kelley.
2.4 Jones y Nisbett
2.5 Modelo de Weiner.
2.6 Nuevas aportaciones.
2.7 Modelo de Abramson, Seligman y Teasdale

Capitulo 3 Importancia del estudio de la depresión desde la atribución causal
Estudios actuales de las emociones desde la atribución causal
Propuesta de investigación.
Hipótesis
Plan general

Capitulo 4 La Investigación
Participantes.
Instrumento. Análisis.
Conclusiones.

Anexos

Anexo 1. Instrumento

Anexo 2. Cuestionario de entrevista

Referencias

CAPITULO 1 Introducción: (La depresión)

“Al pasar el tiempo, cuando el alma joven, martirizada por múltiples decepciones, termina volviéndose contra si misma llena de sospechas, y sin embargo es ardiente hasta en sus sospechas y en sus remordimientos de conciencia… ¡Cómo se enoja consigo misma!, ¡como se desgarra con impaciencia, como se venga de su obcecación, como si ella misma se hubiese provocado su ceguera!” (F. Nitzsche:“Más alládel bien y del mal”)

1.1 Introducción

En los tiempos actuales nos encontramos con cambios guiados por los movimientos socio económicos, que rigen la actividad de gran cantidad de los seres humanos como seres productivos. En una sociedad más mercantilizada y materialista, que constantemente perfila estructuras que han de establecer un mundo mas globalizado, requiere de vínculos entre la economía, el estado y la sociedad, que apoyadas por la revolución tecnológica e informativa, produce una sociedad civil de tipo trasnacional, en donde están presentes las experiencias, los conflictos e identidades socio culturales, encaminadas a un modelo mundial. Esto genera una oposición entre la identidad y la globalización lo que crea una nueva forma de mundo que altera las vidas de los individuos (Paramo 2004). En la vida cotidiana donde las relaciones interpersonales y sociales se ven con mayor claridad en el desarrollo de los individuos como seres sociales, se busca llenar expectativas bajo criterios de pertenencia o de referencia en nuestro propio mundo. En el plano humano, los individuos internamente generan un constante manejo de estados de ánimo, donde las expectativas personales giran entorno a lo que nos exigimos a nosotros mismos y lo que se nos exige para los demás. Este nivel de vida constante nos lleva a elevaciones de emociones más allá de lo estable, que sea, o no, es parte de una adaptación al medio en que vivimos. (Graham 1980; Chapital, Contreras Y Garcia 2002).

Por siglos, se ha reconocido que las diferentes tensiones en la vida, generan estados de ánimo variados; pero hoy, con los avances en la investigación de las emociones es posible distinguir entre las situaciones anormales y los cambios transitorios, esto permite reducir de manera considerable las explicaciones de tipo vulgar, con aquellas que están basadas en evidencia empírica, y que permiten tener una mejor comprensión del fenómeno en tiempos actuales y su evolución por el tiempo (Kerlinger 1981). Constantemente se hacen estudios por instituciones nacionales e internacionales (ONU, OMS etc...) sobre este campo de la salud. Dentro de los estudios epidemiológicos se encuentra la depresión, clasificada como un padecimiento del mundo moderno. (Graham 1980, Lázaro 2003, Brundtland 2002, Castilla del Pino 1970). En los tiempos modernos la depresión se ha convertido en uno de los trastornos mentales mas frecuentes entre la población de diferentes países y ha sido reconocida como un problema de salud pública a nivel mundial, en el año de 1997, la depresión ocupaba el cuarto lugar como un padecimiento discapacitante y se estima que para el año 2020, ocupara el segundo lugar (Caraveo A., 1997).

1.2 Antecedentes de la depresión.

En el principio de la historia, la depresión no se le llamaba como tal, los antiguos llamaban a los estados emocionales negativos como melancolía. En el siglo IV a. de C. Hipócrates afirmaba que el problema de la melancolía se debía por la reacción conjunta de los cuatro humores corporales: sangre, flema, bilis negra y bilis amarilla, y que el estado melancólico estaba producida, por el exceso de la bilis negra. Para el año 130 a 200 d. C. surgió Galeno con un sistema de ideas fisiológicas derivadas de sus trabajos de sus predecesores, en su tratado “sobre las pasiones y los errores del alma” menciona que el estado melancólico surge a partir de un poder que esta dentro de nosotros y que tenemos que controlar. Para el periodo 30 - 90 a. De C. Areteo de Cappadocia, observa los estados depresivos se producían en periodos en que el paciente estaba lucido, el describió los estados de melancolía como triste, desmayado, insomnerador y en etapas mas avanzada, se quejan de muchas futilezas y desean la muerte. (Calderón 1984, Hothersall 1994, Avendaño Y Sánchez 1984, Brennan 1999).

Durante la edad media, filósofos destacados como Santo Tomas de Aquino sostenían que la melancolía era producida por demonios e influencias astrales. Esta creencia se comenzó a abandonar en 1630, cuando Robert Burton publico su famoso tratado “anatomía de la melancolía”, la obra facilito en mucho la identificación de los estados depresivos. Para 1732, encontramos una de las primeras definiciones de la depresión como tal que nos dice: “Depresión es abatimiento, humillación, viene del latin Depressio1, que significa efto mifmo”, del término se deriva Deprimere (Deprimir), que es abatir, humillar, y depressus (Deprimido) y que significa estar abatido y ser humillado. Este primer acercamiento no definiría al padecimiento como lo conocemos hasta la fecha, para este tiempo seria considerado igual a la tristeza ó la melancolía. (Calderón 1984, R. A. E. 1932, Brennan 1999).

A principios del siglo XIX, Philippe Pinel indicaba que el pensamiento de los depresivos estaba completamente concentrado en un objeto, y que la memoria y la asociación de ideas estaban fuertemente perturbadas, pudiendo en ocasiones inducir al suicidio, con esta idea se genera la posibilidad de muerte en una persona por depresión, más allá de los conceptos ortodoxos de ese tiempo. En 1847, J. E. Diadkovski en su libro “Medicina práctica” describía la locura tranquila (Depresión), dando características y sintomatologías de su desarrollo. En 1845, contemporáneo de Diabkovski, el medico ruso A. J. Llinski, describía la depresión, como un trastorno periódico que mantiene un constante con la manía. En 1881, A.

U. Frese, en su curso de psiquiatría, mencionaba que tanto la manía como la depresión, se basan en un trastorno del riego sanguíneo cerebral, y señalaba que en particular la cura para la depresión se produce a veces por su paso a la manía (Sluchevski 1960).

En 1896, Emil Kraepelin estableció la diferencia entre psicosis maniaco depresivo y demencia precoz llamada posteriormente esquizofrenia, Kraepelin visualizo esta enfermedad no solo dentro de la esfera emocional, sino dentro de la totalidad de la personalidad. Consideraba que el mal tenia su origen en la mayoría de los casos en una fuente genética en la primera infancia2, dio bases científicas para remplazar el viejo concepto de melancolía, que había sido usado en un exceso como una atribución de sentimiento moral y religioso, y que ahora se sustituía con una definición que abarcaba la doble pauta de desviación emocional, en el cual él veía expresada en la enfermedad maniaco depresiva (Harms 1964). Los principios de Kraepelin fueron mejorados y ampliados en 1934 por Eugen Bleuler; que distinguió claramente el cuadro somático maniaco-depresivo del de la demencia precoz, dándole también un encuadre y un lugar en la totalidad del sistema psiquiátrico, en una forma que fue elevada a la categoría de modelo en los lugares en los que las influencias reaccionarias de América no tuvieron cavidad (Harms 1964).

Posteriormente, los estudios genéticos en psiquiatría llevaron a considerar a los síndromes depresivos como parte de la psicosis maniaco depresivo, situación que prevaleció durante las tres primeras décadas del siglo XX. En consecuencia el deprimido era calificado de sicótico aunque sus síntomas fueran muy leves (Calderon 1984, Sluchevski 1960). Leo Kaaner, en la primera edición de 1935 de su texto enciclopédico de Psiquiatría infantil, limito su discusión de las enfermedades depresivas y maniacas a un nivel general, distinguiendo entre las formas depresivas infantiles y juveniles, pero en su edición de 1950 este capitulo fue eliminado de forma extraña. Jhon D. Campbel, psiquiatra estadounidense, expuso en la convención de la American Psychiatric Association en 1951 un trabajo sobre el tratamiento de las formas leves de depresión, pero este trabajo fue rechazado por carecer de valor científico (Harms 1964).

En los tiempos actuales, la depresión se define como un trastorno mental y emocional caracterizado por estados alterados de tipo emocional y cognitivo, generando sentimientos de inutilidad, culpa, y tristeza. A diferencia de la tristeza normal, o la del duelo, que sigue a la pérdida de un ser querido, la depresión patológica es una tristeza sin razón aparente que la justifique, y además grave y persistente (Bowlby 1980, Harms 1964). Puede aparecer acompañada de varios síntomas concomitantes, incluidos las perturbaciones del sueño y de la comida, la pérdida de iniciativa, el auto castigo, el abandono, la inactividad y la incapacidad para el placer, desde el punto de vista psiquiátrico esta clasificado como estado bipolar ó maniaco-depresiva que es la alternancia de la depresión con estados eufóricos (Calderón 1984, Avendaño Y Sánchez 1984). En el trastorno bipolar la persona oscila entre la manía (estado eufórico) y la depresión (la fase triste), de un estado leve a un estado critico, se le llama estado bipolar porque el individuo ha experimentado mas de un episodio maniaco, alternado con estados depresivos (Papalia y Wendkos 1988). Existe también la depresión sin manía, llamado trastorno unipolar, que consiste en un trastorno afectivo menor crónico, como trastorno depresivo crónico o como trastorno depresivo mayor, que puede ser psicótico o no en función de la gravedad y otras características de su estado, las personas que sufren de personalidad depresiva se les ha clasificado como personas con trastorno distímico (Papalia y Wendkos 1988, Coon 1999)

Actualmente existen varias teorías que explican la depresión y sus trastornos desde la visión genética, fisiológica, psicoanalítica etc. Sin embargo la teoría utilizada para este estudio es la teoría cognitiva que tiene su base en Aarón Beck y Martín E. P. Seligman, donde el proceso depresivo esta en función en el como interpretamos las experiencias de la vida (Papalia y Wendkos 1988, Brennan 1999).

Aarón Beck descubre que las personas deprimidas tienen un pobre concepto de sí mismas, se autocritican, se sienten desgraciadas, exageran sus problemas y abrigan ideas de suicidio, donde el depresivo sufre un trastorno básico de pensamiento: exagera sus fallos, interpreta mal sus afirmaciones sobre su ser para llegar a pensar que es malo, ve el lado negativo de las experiencias ordinarias y ve con un pesimismo el futuro (Beck 1970, Papalia y Wendkos 1988). En 1975, Seligman hace su análisis del comportamiento de un individuo ante la situación de fracaso, menciona que una persona ante fracasos constantes en el desempeño de una tarea, se siente impotente y cuando se halla frente algún problema que seria capaz de resolver, no hace ningún intento por abordarlo. Si lo intenta y obtiene éxito, es probable que lo atribuya a la mera casualidad. Este estado mental que Seligman llama Indefensión ó impotencia aprendida es la causa, del sentimiento de impotencia y desamparo que se observan en los trastornos depresivos (Seligman 1975, Bowlby 1980, Papalia y Wendkos 1988, Brennan 1999). Seligman encuentra que no solo el estado de ánimo es el afectado, los procesos cognitivos son afectados de igual manera, donde el CI, la memorización de palabras, la interpretación de refranes y otras actividades que requieran de concentración e iniciativa se verán perturbadas. Para este caso se tiene que si la persona no cree que va a hacer bien la actividad o se siente indefensa, no se esforzara tanto, esto significa que no realizará respuestas cognitivas voluntarias, tan bien como otras personas. Así pues, la creencia en la propia indefensión puede producir indirectamente aparentes dificits intelectuales a través del debilitamiento motivacional (Seligman 1975) En general, la depresión puede tener su origen en factores de tipo endógeno ó exógeno. La depresión endógena esta causada por factores bioquímicos, hormonales ó genéticos, en donde tenemos las descompensaciones hormonales, el ciclo menstrual, las drogas etc. Este tipo de depresión es tratable, dado a que aparece y desaparece a partir de que el organismo logre el restablecimiento del proceso biológico normal, esta puede ser facilitada por los antidepresivos (tricíclicos y tetracíclicos) (Sluchevski 1960, Waugh Y Goa 2003).

La depresión de tipo exógeno surge a partir de experiencias de tensión, de estrés, de traumas psicológicos, de conflictos emocionales y existenciales, en este tipo de depresión los factores sociales son los más relevantes, sin dejar de lado el lado biológico. Su padecimiento lleva consigo un efecto de desorganización emocional y cognitiva, donde sus patrones de conducta se desorganizan y su conducta social cambia, donde su nivel primario de interacción ya no es posible, por la apatía y aislamiento, para esto las terapias cognitivas son de mucha ayuda, dado a que permiten eventualmente al individuo, buscar una nueva interpretación de la realidad (Bowlby 1980, Harms 1964, Calderón 1984, Avendaño Y Sánchez 1984).

Cuadro 1.1

Características de la depresión de tipo exógeno y endógeno.

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En muchos textos se clasifica la depresión por padecimientos generales, en el cuadro 1.1 podemos ver las características resumidas de ambos tipos de depresión, sin embargo lo común que tienen todos los depresivos son, que la gran mayoría forma un concepto pesimista de la vida o por lo menos muy escéptico. En el fondo se niega la vida; pero, no obstante se la rodea con una especie de amor no correspondido. Todo se suele tomar demasiado enserio; falta la capacidad de la alegría inocente. De modo que se ve el lado malo; no hay nada puro; todo esta amargado y corrompido de alguna manera. El pasado aparece sin valor; el futuro amenazante. Carecen de bríos y de confianza ingenua. Las cavilaciones les apartan de las tareas cotidianas y no les dejan reposar. Temores hipocondríacos, exámenes de conciencia, dudas sobre el sentido de la vida…; tales enemigos acechan constantemente. Las experiencias tristes son profundamente vividas y conducen a crisis emocionales (Schneider 1980).

1.3 La Depresión como fenómeno mundial

La depresión es actualmente uno de los fenómenos mas presentes en este mundo moderno, la OMS nos dice que en el 2002 existían alrededor 450 millones de personas, que sufrían alguna forma de trastorno mental, y que estos trastornos afectaban al menos a un miembro de cada cuatro familias. La depresión tiene una tasa semejante a la de la ansiedad, empieza a ser reconocida ya como un problema de salud pública y de alta prioridad (Brundtland, 2002), por lo que los especialistas en psiquiatría y la psicología de todo el mundo trabajan en la investigación epidemiológica de esta área. La depresión es la principal causa de discapacidad, y en la actualidad se menciona que 121 millones de personas sufren de depresión, y esta va en aumento, es considerada como uno de los padecimientos de los tiempos modernos, a nivel mundial (Lázaro 2003). Se menciona que este padecimiento es dos veces mas alta en mujeres que en hombres, también se observa que los jóvenes son los más afectados, que repercute en la adicción al alcohol y el suicidio en todo el mundo (Lázaro 2003, Brundtland 2002). En la conmemoración del día mundial de la salud celebrado en Nairobi el 4 de Abril del 2002, se mencionó que 70 millones de personas sufren por trastornos de alcohol y está en estrecha relación con la depresión. Así como cada año se suicidan más de 800.000 personas en el mundo, donde los jóvenes son los que corren mucho mayor riesgo ya que mucho más de la mitad de los casos de suicidio corresponde a este grupo. Parece que estas investigaciones subestiman la predominancia de la depresión mayor, la cual se caracteriza por la aparición de uno o más episodios depresivos, es decir, decaimiento o pérdida de interés acompañado de otros cuatro síntomas de depresión durante al menos dos semanas seguidas (Lázaro 2003, Brundtland 2002, Graham 1980).

En los datos que nos proporciona la OMS, se nos dice que en el 2001 el padecimiento por depresión ha ido en constante aumento a nivel mundial, donde se nos indica que el 70% de las personas que padecen de depresión pueden recuperar la salud si se les administran fármacos antidepresivos y se las somete a psicoterapias cognitivas, menos del 25% de esas personas reciben un tratamiento, y esta diferencia se observa también en los países industrializados, como ejemplo, en los E.U., unos 20 millones de personas sufren de depresión incapacitante y solo el 25% busca ayuda(Lázaro 2003, Brundtland 2002, Graham 1980, Papalia y Wendkos 1988 ).

Como un padecimiento de los tiempos modernos, constantemente se buscan alternativas para su tratamiento, sea por métodos terapéuticos o farmacológicos, dado a que los métodos de intervención no han sido lo suficientemente efectivos para su tratamiento. En una encuesta mundial patrocinada por OMS, que se realizo entre 181 de sus 192 Estados Miembros, indico que 78 países - el 43% - no tienen ningún tipo de política en materia de salud mental. Treinta y siete países - el 23% - no tienen disposiciones legislativas a este respecto. Sesenta y nueve países - el 38% - no tienen servicios de atención comunitarios y en 73 países - el 41% -la atención primaria de salud no abarca el tratamiento de las perturbaciones mentales graves. De los 83 países que han facilitado información presupuestaria detallada, el 42% destina menos del 1% de su presupuesto de salud a la esfera concreta de la salud mental. En más del 25% de los países, los servicios de atención primaria de salud no disponen de los medicamentos antidepresivos, antipsicóticos y antiepilépticos que se prescriben con más frecuencia, y que se los considera esenciales para el tratamiento de las perturbaciones mentales y neurológicas más difundidas. Como problema mundial, en muchos países no existen aún los recursos ni las políticas suficientes que permitan una mejor evaluación, tratamiento y mejoramiento de padecimientos como la depresión, por lo que sigue siendo ineficientes los esfuerzos en lo que se refiere a la salud pública (Brundtland 2002, Chapital, Contreras Y Garcia 2002).

En cuestión económica las pérdidas generadas por este tipo de problemas son enormes, estos padecimientos son regularmente acompañados por una reducción de productividad de las personas que las padecen, ya sea de sus familiares o de quien dependan de ellas tanto en el hogar como el lugar de trabajo. Los altos costos de la atención de salud y la perdida productiva son factores que afectan gravemente a las familias y generan pobreza. El precio para los países es muy alto lo que lo convierte también un problema a nivel económico productivo, por ejemplo en los EUA los costos presupuéstales que absorben las enfermedades mentales abarca 2.5% aproximadamente del producto nacional bruto (148,000 millones de dólares). En el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte el costo total por este concepto se ha estimado en 32,000 millones. La reducción de la capacidad de trabajo y la perdida de productividad conexas representan el 45% de estos costos (Brundtland, 2002). Se ha hecho investigación para analizar este problema de salud mental que afecta el rendimiento laboral de los individuos.

Los trabajos más conocidos han sido elaborados en países desarrollados, uno de los más completos es el llamado Área de Contagio Epidemiológico (Epidemiological Catchment Area o ECA), en Estados Unidos, que sugiere que 4.4 por ciento de sus habitantes han experimentado un episodio depresivo mayor (11.5 millones de personas, aproximadamente) La cifra es similar a los datos obtenidos en Puerto Rico (4.6 por ciento), pero considerablemente menor a la que se da en Nueva Zelanda (12.6 por ciento) y en Edmonton, Canadá (8.6 por ciento). Las tasas más bajas se registraran en Corea (3.6 por ciento) y en Taiwán (1.1 por ciento) (Brundtland, 2002).

En México no se encontraron cifras exactas pero se sabe que afecta entre el 5 y

15 por ciento de a población adulta. Además, dentro de alguna etapa de su vida, cerca de 30 por ciento de los adultos habrá experimentado algún periodo depresivo. Se sabe que aunque la depresión tiene grandes posibilidades de tratamiento, no siempre es diagnosticada, por lo cual los individuos no diagnosticados pueden representar un costo mayor por la depresión que por otras enfermedades (Colin y Zúñiga 1997). Se calcula que los individuos con depresión mayor pierden cinco veces más días de trabajo que los sujetos asintomáticos, mientras que los sujetos con algunos síntomas pierden tres veces más días. Los pacientes que sufren depresión mayor están tan incapacitados como las que sufren otras enfermedades crónicas como hipertensión arterial, artritis reumatoide o diabetes, pero su desarrollo social esta aun más afectado. La depresión mayor está asociada a un aumento de morbilidad de casi todas las enfermedades y un incremento en el índice de muerte súbita de origen cardiovascular (Colin y Zúñiga 1997). En la actualidad se sabe que las mujeres lo padecen más que los hombres pero, en las mujeres es más probable una visita al médico o al psicólogo si se sienten deprimidas. En cambio, es poco común que los hombres acudan a consulta profesional, quienes prefieren buscar una solución a su problema, muchas veces mal orientada en el alcohol u alguna otra sustancia nociva que causa problemas a nivel social y de rendimiento laboral. El soporte principal en la atención profesional de la depresión es la farmacoterapia, usualmente en combinación con algún tipo de psicoterapia, sin embargo esto solo es una breve referencia que se abordara más adelante con los grupos afectados en México (Ojanguren 2003, Brundtland 2002).

1.4 Diferencia entre depresión, melancolía y tristeza profunda

La depresión se ha definido por algunos como un padecimiento que se presenta como el sentimiento persistente y sostenido de la autoestima baja o deplorable, donde no existe un valor como ser humano, en el cual el mundo no tiene importancia y no hay esperanza en el futuro (De la Garza 2005). Se hace mención que la enfermedad psicológica conocida como depresión es claramente diferente a la melancolía y la tristeza pasajera y profunda, esta diferencia en muchas veces

Cuadro 1.2

Síntomas que son referidos a la depresión

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Preelaboración propia con base en (Beck Y Steer , Sweeney , Hammen, Harás)

consiste en la aparición de más de un síntoma consecutivo, otra es la intensidad de su aparición y en otros casos se evalúa la diferencia a partir de la temporalidad de su efecto, esto significa que la depresión es un estado persistente y que también aparece de manera espontánea, lo que hace que tenga la característica de ser episódica, esto es que puede desaparecer o regresar entre periodos de total recuperación. Sin embargo sigue siendo confusa para algunos médicos y psicólogos no especializados que suelen confundirla con otros trastornos. Por ejemplo: en el caso de los niños, muchos pediatras y educadores confunden la depresión infantil con mal humor, seriedad o estados de la personalidad de tipo introvertido (De la Garza 2005, Caraveo 1997, Beck Y Steer 1993, Harás 1964).

Para algunos teóricos, la tristeza es una respuesta normal del individuo a una situación difícil, y que tienen la característica de ser transitoria y proporcional al evento sufrido. La mayor parte de los episodios de tristeza se deben a factores externos (perdida de una persona amada, conflictos familiares o sociales etc.), donde el individuo suele buscar ayuda y consuelo en personas que confía, con el alivio de que es pasajero su estado (Bowlby 1980, De la Garza 2005). Para el caso de la melancolía es un estado similar a la tristeza, solo que la persona se sitúa en el pasado donde la culpa y los recuerdos cobran un significado real para la persona, al igual que el estado de la tristeza, la melancolía es pasajera o eventual, si embargo, puede ser episódica por lo que es frecuentemente confundida con la depresión, para que la melancolía se convierta en depresión, esta debe estar acompañada de otros síntomas, a parte de que debe tener episodios constantes y de mayor durabilidad (De la Garza 2005).

Un episodio depresivo dura por lo menos dos semanas en adelante, y la persona debe experimentar una variedad de otros síntomas como cambios en el apetito o en el peso; perturbaciones del sueño, de la actividad psicomotriz, energía disminuida; sentimientos de culpa, así como dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones (Caraveo 1997, Beck Y Steer 1993, Sweeney 1986).

Hay algunos otros autores (Beck Y Steer 1993, Sweeney 1986, Hammen 1989, Harás 1964) que mencionan que aunque la depresión es similar a la tristeza profunda y a la melancolía, no son lo mismo, se pudiera decir que es un continuo que va por etapas y que la depresión es el grado más alto de la tristeza o la melancolía. En los primeros síntomas que llevan a la depresión aparece la tristeza resistente y relativamente impermeable a influencias exteriores, de tal modo que cosas que antes pudieran haber estimulado su ánimo, ahora afectivo, no son efectivas,, sigue el estado de la tristeza profunda que es el estado en el cual empieza a ser pesimista, no en todos los aspectos de la vida, pero si se llega a ser apático y miedoso a situaciones nuevas, posteriormente tenemos la melancolía, que es un padecimiento en que la persona empieza a justificar estados de culpabilidad, basados en hechos pasados y que siente que él fue la causa, esto produce timidez y ciertas características de introversión, donde el neuroticismo es manifiesto, posteriormente surge la depresión como tal donde existe total apatía, sentimiento de culpa, poca actividad psicomotriz, poco deseo sexual, y sin sentido de el futuro, en muchas ocasiones se confunden ciertos estados de animo con depresión en el cuadro 1.2 se ven algunos casos (Calderon 1984 Chapital , Contreras Y García 2002).

1.5 La depresión en México.

En la ciudad de México, se han hecho pocos estudios sobre Morbilidad Psiquiátrica. Uno de estos estudios data de 1996, en ese estudio incluyó mil 932 entrevistados (60 por ciento del total planteado inicialmente) en individuos de entre 18 y 64 años de edad, cuidando que el número de hombres y mujeres fuera equivalente. Los resultados mostraron que la existencia (total de casos nuevos en un periodo determinado) de un episodio depresivo, leve, moderado o mayor, fue de 4.5 por ciento. También se pudo constatar que 8 por ciento de los encuestados habían presentado un episodio depresivo a lo largo de su vida y que 60 por ciento de éstos habían repetido la experiencia (Ojanguren 2003). Los estudios actuales han buscado analizar la depresión y su efecto en diferentes grupos sociales, se cree que algunos grupos son más susceptibles de padecerla que otros y que sus manifestaciones así mismo son distintas, esto es, tenemos que la sintomatología de la depresión no es la misma en la niñez, en la adolescencia que en la tercera edad (Universal 2003, Ojanguren 2003).

En el estudio de la depresión infantil, los recursos no han sido suficientes, dado a que muchos médicos, confunden los estados depresivos con etapas del desarrollo infantil; se sabe que de acuerdo con las formas leves de depresión que en el niño suele ser clasificada como mal humor, muchos padres y aun médicos no pueden distinguir un mal humor normal de lo anormal. Lo que se sabe en común por pediatras es que los niños de edad preescolar tiene una reacción mucho más rápida y fuerte a la incomodidad física que los adolescentes y adultos, esto es a la falta de control de su persona; para ejemplificar lo mencionado podemos decir el caso del bebe serio. este tipo de bebe, esta regularmente ocupado consigo mismo, en situaciones en las cuales un niño normal expresaría curiosidad, este en cambio rompe a llorar, tiene ciertos momentos en general que comienzan con un suspiro profundo o un quejido, y que son seguidos de una actividad motivada internamente, llega a tener movimientos ondulatorios con los brazos, mas tarde pataleos o correr sacudiendo la cabeza o bailar, esto puede durar unos pocos minutos, lo curioso es que el comportamiento contradictorio suele clasificarse de otra manera y no de depresión (Harás 1964, Bowlby 1980) los estudios histórico psicológicos mostraron que el padecimiento de la depresión infantil aumentara en los próximos años, y se estima que el 12 por ciento de la población infantil capitalina tiene manifestaciones depresivas, en los índices de consultas infantiles están la depresión y los trastornos por déficit de atención, sin embargo no se encuentran datos actuales sobre el padecimiento de la depresión infantil que sufren los niños por maltrato infantil, abandono de hogar, violaciones, y de los niños de la calle, (Archundia 2003, Bowlby 1980).

En el caso de los jóvenes actualmente son el blanco de la depresión, por lo que se hace urgente estudios y alternativas a este padecimiento en este grupo en especial. Es el periodo en el suceden cambios temporales que confunden y desconciertan a los adolescentes, que les hace preguntarse muchas cuestiones de las cuales no tienen respuesta, en la búsqueda de su identidad las emociones sufren un grado de inestabilidad, cosa que se refleja a nivel mundial (Papalia y Wendkos 1988). De hecho de la población mundial de padecimiento de depresión, más de la mitad es padecido por los jóvenes entre 14 y 25 años.

[...]


1 la definición se conocía a mediados del siglo XVI, tomada del latín Deprimere, derivado de Premere que significa apretar.

2 Del mismo Kraepelin: “Der bejín im jugendlichen Alter mit einer traurigen Verstimmung, den spaeteren Wechsel zwischen Manie und Depresión, das vorkommen einzelner schwerer neben zahlreichen leichten Anfaellen, die dem Laien kaum als krankhaft erscheinen, findenwir in derselben Weise ungezaehlte Male wieder.” Citado por Ernest Harms

Details

Seiten
100
Jahr
2008
ISBN (eBook)
9783656546436
ISBN (Buch)
9783656546962
Dateigröße
723 KB
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v262551
Institution / Hochschule
Universidad Autónoma Metropolitana – UAM-I
Note
10.0
Schlagworte
atribución depresión

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Titel: La Atribución causal y las emociones negativas (Depresión)