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El desempleo juvenil en España

Seminararbeit 2013 13 Seiten

Romanistik - Spanische Sprache, Literatur, Landeskunde

Leseprobe

Inhalt

1. causas pág

2. Consecuencias y posibilidades pág.

3. Soluciones para luchar contra el desempleo juvenil pág.

4. Conclusión pág

5. Bibliografía pág

1. Introducción

La crisis económica mundial ha tenido un considerable impacto social en España, donde el mercado de trabajo ha mostrado una mayor sensibilidad ante el cambio en el ciclo económico comparado con otros países europeos.

De esta manera, entre los años 2008 y 2012 se han perdido casi tres millones de puestos de trabajo en total. El resultado es un fuerte aumento del desempleo que alcanza un volumen de 5,6 millones de personas y una tasa del 24% en el año 2012, llegando a 6,2 millones de personas en 2013, lo que corresponde a un valor porcentual del 27%, según la Encuesta de la Población Activa (vgl. Requena Aguilar 2013:1; vgl. Rocha Sánchez 2012: I).

Sin embargo, la notable destrucción de empleo no afecta de la misma manera a todos los diferentes grupos de edad, el sector de la población que más sufre por esta situación son los jóvenes. Ya desde hace años, las tasas de desempleo de los jóvenes españoles son mucho más elevadas que en el resto de la Unión Europea.

Así, el colectivo de los menores de 25 años es uno de los más golpeados por la crisis, su tasa de paro llega al 57,2%, lo que significa que aproximadamente un millón de jóvenes que desean trabajar no tienen la posibilidad (vgl. Requena Aguilar 2013: 1).

De esta manera, el presente trabajo tiene como objetivo abordar el fenómeno del desempleo juvenil en España y sus características, así como sus causas y posibles soluciones.

2. El desempleo juvenil en España y sus causas

Para poder hablar del desempleo juvenil, primero es importante definir el concepto „juventud“. Este concepto no se puede considerar como unívoco porque presenta diferencias significativas en cuanto al contexto institucional, económico, social y cultural de cada país.

En lo que se refiere al plano laboral, en España el concepto de jóvenes incluye por lo general a las personas que tienen entre 16 y 29 años. En este grupo se pueden diferenciar entre “personas jóvenes” (menores de 25 años) y “jóvenes adultos” (25-29 años) (vgl. Rocha Sánchez 2012: 1).

En primer lugar, se puede constatar que el paro afecta a todos los grupos de edad, pero – como ya se ha mencionado – especialmente a los jóvenes menores de 25 años.

Más concretamente: En el caso de los jóvenes entre 16 y 24 años, un 57,2% de la población activa está en paro, mientras que del grupo de entre 25 y 29 años hay un 31,2%. Respecto a los mayores de 29 años, el colectivo entre 30 y 64 llega a un 21% de personas que no encuentran trabajo (vgl. EPA 2013: 1).

Pero, ¿cómo se puede explicar que son sobre todo los jóvenes los que más están afectados por el desempleo? Primero, destacan tres factores relacionados con las características de los empleos ocupados por este grupo.

Por un lado, hay una “elevada concentración sectorial del empleo juvenil en actividades significativamente afectadas por la crisis” (Rocha Sánchez 2012: 5), como es el caso en la construcción, la industria manufacturera y el comercio. Estos son los sectores que concentran el 66% de los empleos perdidos por los jóvenes españoles entre 2008 y 2012. En cuanto a las diferencias por sexos, se puede decir que entre los hombres destaca el sector de la construcción, que concentra el 41% de los empleos perdidos en el periodo mencionado entre los dos grupos de edad. La mayor parte del empleo perdido por la mujeres se encuentra más bien en la industria manufacturera, el comercio y la hostelería (vgl. Rocha Sánchez 2012: 6).

Por otro lado, hay que mencionar como factor determinante el “mayor peso relativo del empleo en ocupaciones con una presencia significativa en sectores significativamente afectados por la crisis y/o con requerimientos de cualificaión intermedios y bajos” (ebenda). De esta manera, hay cuatro ocupaciones que concentran la mayor parte del descenso del empleo en cuanto a los jóvenes entre 16 y 24 años.

Una de ellas es de cualificación media-alta y muestra una elevada presencia en sectores particularmente afectados por la crisis, se trata de artesanos y trabajadores cualificados de las industrias manufactureras, construcción y minería. Dos de las ocupaciones que se pueden clasificar como media-baja, y además con peso significativo en sectores golpeados por la crisis, son las de trabajadores de servicios de restauración, de protección y vendedores. Una ocupación de baja cualificación son los trabajadores no cualificados u ocupaciones elementales. Entre los jóvenes de 25 a 29 años destaca también la ocupación de técnicos y profesionales de apoyo, lo que señala un descenso considerable del empleo (vgl. ebenda). Al desagregar por sexo, se pueden observar diferencias asociadas con la composición sectorial del empleo, con un mayor peso relativo de las ocupaciones relacionadas con la construcción entre los hombres, y con los servicios entre las mujeres (vgl. Rocha Sánchez 2012: 7).

Como factor más relevante de la difícil situación de los jóvenes españoles se puede mencionar “la notable precariedad laboral” (ebenda), determinada por una alta temporalidad persistente del empleo. Es cierto que ello ha facilitado la entrada y la incorporación al mercado de trabajo de este grupo, sobre todo durante los periodos de expansión económica, pero también ha causado un mayor grado de vulnerabilidad. Así, en 2008, la tasa de temporalidad llegaba al 59% para los jóvenes de 16 a 24 años, y al 41,8% para los de 25 a 29. Hasta el año 2012, el 57% del empleo remunerado perdido por las personas jóvenes de 16 a 24 era de carácter temporal, en el caso de los que tenían de 25 a 29 fue del 45% (vgl. ebenda).

En segundo lugar, después de haber hablado de los factores relacionados con las características de los empleos ocupados por las personas jóvenes, se pueden apuntar los factores relativos al nivel formativo de este grupo y al desajuste educativo.

Por un lado, se puede decir que los jóvenes no encuentran o han perdido su empleo porque no obtienen la formación educativa que piden las empresas para contratarlos, algo que se deriva del abandono escolar temprano (o fracaso escolar). España es un país que destaca por su elevada tasa de abandono escolar temprano, siendo un alto porcentaje de población entre 18 y 24 años que no ha terminado la educación secundaria superior y no sigue formación alguna. El abandono escolar se puede evaluar como elevado en relación con los restantes Estados miembros de la Unión Europea. Sólo Malta con un 38,0% y Portugal con un 34,3% alcanzan tasas superiores a la española, que llega a un 30,6%. En concreto, esto significa que casi la mitad de los jóvenes que termina la escuela secundaria prefieren integrarse al mercado laboral a seguir estudiando para tener una formación más alta (vgl. Ramón García 2011: 4f.).

En general, se puede constatar que abandonar el sistema educativo antes de haber completado la enseñanza secundaria superior dificulta enormemente la transición al mercado de trabajo e implica efectos negativos y persistentes sobre la carrera laboral. Las razones son evidentes: Por un lado, los jóvenes carecen de los conocimientos considerados básicos para acceder al mercado laboral, y por otro lado muestran una menor propensión a participar en acciones formativas a lo largo de su vida laboral (vgl. Ramón García 2011: 5).

Otro problema que dificulta la transición al empleo es el desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo a nivel de formación, o sea el desajuste educativo, algo que condiciona la evolución del paro juvenil.

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Details

Seiten
13
Jahr
2013
ISBN (eBook)
9783656582229
ISBN (Buch)
9783656580386
Dateigröße
490 KB
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v267201
Institution / Hochschule
Justus-Liebig-Universität Gießen – Institut für Romanistik
Note
1,3
Schlagworte
desempleo juvenil desempleo España crisis crisis mundial crisis económica Arbeitslosigkeit Spanien Jugendarbeitslosigkeit

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Titel: El desempleo juvenil en España