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El rol actual de la mujer en la sociedad latinoamericana.Las mujeres indígenas

Hausarbeit 2014 11 Seiten

Romanistik - Spanische Sprache, Literatur, Landeskunde

Leseprobe

Índice

1. Introducción

2. La población indígena – información general

3. Las mujeres indígenas – desafíos y problemas
3.1 Violencia contra las mujeres indígenas
3.2 Educación de las mujeres indígenas
3.3 Participación política de las mujeres indígenas

4. Conclusión

Bibliografía

1. Introducción

Históricamente, la existencia de los pueblos indígenas siempre ha sido un gran desafío, porque sus formas originarias de vida han sido constantemente violentadas. Desde la invasión y posterior colonización del continente americano hasta la violación de sus derechos a diferentes niveles, por ejemplo a nivel material, con la destrucción de sus sistemas económicos, o a nivel espiritual, con los intentos de erradicar sus tradiciones y costumbres así como su vínculo con la naturaleza (cf. ECMIA 2013: 5).

Las más afectadas por estos problemas son las mujeres indígenas que tienen una vida dura, precisamente por ser mujer y por ser indígena. Viven en un mundo en el que tienen que temer por sus derechos y que está determinado por los hombres. En vez de apoyo y respeto, las mujeres sufren violencia, son responsables de todo lo que tiene que ver con el hogar y la familia y, muchas veces, no tienen acceso a una educación escolar. Así, sin los conocimientos necesarios, no se creen capaces de participar en decisiones importantes en cuanto a la vida en la comunidad indígena y renuncian a sus derechos básicos. Partiendo de este contexto, el objetivo del siguiente trabajo es abordar tres temas por los que sobre todo las mujeres indígenas son afectadas: la violencia, la carencia de educación y de participación política. En primer lugar y para dar una visión de conjunto, se empieza por alguna información sobre la población indígena en general y sobre las mujeres en especial.

2. La población indígena – información general

Hoy en día, aproximadamente 370 millones de personas pertenecen a pueblos indígenas en más de 70 estados del mundo. “Pueblos indígenas“ no significa nada más que Ureinwohner o Eingeborene en alemán, pero como estas expresiones son bastante peyorativas, normalmente se habla de pueblos indígenas (cf. Feldt 2005: 7).

En Latinoamérica, “indígena” se refiere a los descendientes de la población pre-colombina. Como Colón creía haber descubierto India, llamaba a los habitantes Indios, lo que se tradujo por Indianer al alemán. No obstante, ninguna persona indígena se denomina como Indio, se trata de una expresión que eligieron los conquistadores europeos. Ellos mismos se daron el nombre de su pueblo, lo que en su idioma habitualmente significa “ser humano”. La denominación Indio fue, por así decir, una invención que permitía a los conquistadores “medir con el mismo rasero” a los grupos sometidos. Los indígenas no valían como gente de la misma importancia y hasta hoy, tienen desventajas en las sociedades latinoamericanas y, en gran parte, son excluidos de la riqueza social, de los servicios estatales y de la participación política (cf. Feldt 2005: 8).

En Latinoamérica viven más de 400 pueblos indígenas y hay más de 700 idiomas indígenas hablados. La diversidad más grande presenta Brasil con unos 170 idiomas, además del portugués. Según estimaciones, aproximadamente 45-50 millones de indígenas viven en América del Sur y Central, en el Caribe y en México. La parte de la población total se sitúa entre un 7,2% y un 12,6%. Un 90% de la población indígena vive en los cinco países Bolivia, Guatemala, Ecuador, México y Perú. Uruguay es el único país en el que la población indígena no sigue existiendo (cf. Feldt 2005: 9; Bocos Ruiz 2011: 2 ).

Finalmente queda la pregunta ¿quiénes son los pueblos indígenas? No existe una definición exacta, pero a menudo se recurre a la definición del enviado especial de la NU José Martínez-Cobo, quien, en su estudio sobre la discriminación de los pueblos indígenas, determinó cuatro criterios:

1. Los pueblos indígenas son relativamente los primeros habitantes de un territorio.
2. Guardan voluntariamente su autonomía cultural como el idioma, la organización social, la religión, las maneras de producción y/o instituciones. Los pueblos indígenas varían culturalmente de la sociedad dirigente.
3. Ellos mismos se identifican como “indígena” y son reconocidos como tal.
4. Sufrían opresión, expropriación o exclusión de la sociedad nacional y, muchas veces, la opresión puede seguir existiendo o no hasta hoy (cf. Feldt 2005: 10).

3. Las mujeres indígenas – desafíos y problemas

Como ya se ha mencionado, en América Latina hay unos 45-50 millones de personas indígenas. Un 59% de ellas son mujeres, lo que corresponde a una cifra de 26,5 millones (cf. Bocos Ruiz 2011: 2).

En cuanto a estas mujeres indígenas, se puede decir que no es un grupo homogéneo, sino que presentan una gran diversidad de situaciones, necesidades y demandas. Aunque existen grandes diferencias entre las mujeres en las regiones, los problemas son muchas veces parecidos, sobre todo en lo que se refiere a su rol en la sociedad indígena, que está caracterizado por la subordinación estructural de la mujer al hombre. Esta subordinación existe practicamente en todas las sociedades, pero la situación para las mujeres indígenas es todavía más precaria (cf. CEPAL 2013: 17).

Cuando pensamos en esas mujeres, partimos de la base de que son muy respetadas en sus comunidades, porque son ellas las que se preocupan del hogar, de la educación de los niños y además, tienen un gran saber de la naturaleza y como servirse de ella, por ejemplo, para fines medicinales. Que la realidad es completamente diferente nos muestra la cita siguiente:

“Nosotras las mujeres indígenas, continuamos viviendo en condiciones de discriminación, racismo, exclusión, pobreza extrema, machismo y carencia de poder, que nos impiden el desarrollo pleno de nuestras capacidades y potencialidades, tanto como disfrutar como pueblos de nuestros derechos humanos individuales y colectivos” (Bocos Ruiz 2011: 10).

Como se puede ver, la vida de las mujeres indígenas sigue siendo muy difícil. Entre los muchos problemas y desafíos que enfrentan, se van a abordar la violencia, la educación y la participación política.

3.1 Violencia contra las mujeres indígenas

En general, se puede decir que son los pueblos indígenas los que han sido y todavía son afectados por la violencia que “incluye los conflictos armados [y así la destrucción física de su población], la militarización de sus territorios, el desarraigo, la prohibición de prácticas culturales, la violencia cometida por las instituciones estatales, la criminalización, el desplazamiento forzoso y el racismo” (CEPAL 2013: 71 sig.). La historia de la violencia hacia los pueblos indígenas, que tiene un impacto particularmente intenso en las mujeres, tiene su comienzo en la época de invasión y posterior colonización del continente americano y sigue hasta la actualidad (cf. ECMIA 2013: 10).

Como la violencia hacia las mujeres indígenas se expresa de maneras muy diferentes, se puede hablar de violencias (en plural), se hace una distinción entre el nivel externo y el nivel interno. La violencia a nivel externo está ejercida por el Estado, se trata, por ejemplo, de conflictos armados y militarización, migración y desplazamientos o prácticas ambientales nocivas. Por supuesto, se puede decir que estas formas de violencia también afectan a los hombres. Pero, basándose en el último de los ejemplos “practicas ambientales nocivas”, se puede constatar que la degradación de los recursos naturales tiene un efecto mayor en las mujeres por los roles que desempeñan para la familia y la comunidad: Actividades como el acarreo de leña y agua, la alimentación de la familia mediante la pesca, la siembra y otros llevan a que las mujeres tienen que enfrentarse con muchos desafíos que son parte de su vida cotidiana (cf. ECMIA 2013: 12 sig.).

Otro nivel de violencia es la violencia en las comunidades indígenas, es decir a nivel interno. En muchas de esas comunidades, las mujeres acceden a posiciones de un escaso poder adquisitivo y a menores niveles de educación. Además, ellas heredan menos que los hombres y tienen desventajas cuando se trata de repartir las tierras comunales entre las familias (cf. ECMIA 2013: 15). En resumen: Las mujeres indígenas ocupan roles muy tradicionales y con poco poder social y esas desigualdades se expresan asimismo en la violencia doméstica.

Esta forma de violencia está caracterizada por el hecho de que se ejerce dentro del ámbito doméstico, en general por personas entre las que hay una relación de consanguinidad o de conyugalidad, o sea, por miembros de la propia familia, como el padre, el esposo u otros. Lo que dificulta la identificación de una situación violenta es la fuerte carga cultural y emocional (cf. Mejía Flores 1995: 2).

A esta complejidad se le añade la escasez de estudios y estadísticas que cuantifican el problema y si hay cifras, no captan las situaciones de violencia, porque por una parte, las mujeres no denuncian a los autores, porque, siendo víctimas, son discriminadadas y estigmatizadas. Por otra parte, el problema se mantuvo en el ámbito de lo privado durante muchos años, así que no se trataba de una problemática a considerar en las estadísticas (cf. ibídem).

Un aspecto muy importante se refiere al papel que juegan los suegros, particularmente la suegra, en este contexto. Se sirven de la violencia y la utilizan como forma de control de sus nueras y del cumplimiento de lo que la cultura indígena entiende por el “deber de las mujeres”. Por lo tanto, las mujeres tienen que obedecer a sus maridos y así,

“es costumbre que cuando una mujer intenta apartarse de la norma, saliendo sola de su casa, o no cumple con lo que se considera sus obligaciones (atender y obedecer en todo a su marido), la suegra y el marido tienen el derecho de hacerla cumplir, utilizando incluso métodos violentos” (Mejía Flores 1995: 5).

Para visibilizar y mostrar la gravedad del problema de la violencia hacia las mujeres indígenas, la CDI (comisión nacional para el desarrollo de los pueblos indígenas) realizó una investigación en la región de Cuetzalan (México). Encontraron que de 50 mujeres entrevistadas, un 54% manifestó haber sufrido actos violentos en diferentes momentos de su vida, un 59% de ellas dijo haberla sufrido durante su niñez, ejercida por el padre, la madre o los padrastros; el 44% vieron situaciones violentas contra la madre, la abuela u otra persona femenina de su casa, durante su niñez. Un 29% fue víctima de agresiones por parte de sus suegros, y un 68% las recibieron de su primer o segundo marido (cf. Mejía Flores 1995: 3).

Una de las organizaciones más importantes en cuanto al proceso de reflexión sobre el tema de la violencia contra las mujeres indígenas es el “Foro Internacional de Mujeres Indígenas” (FIMI). Se trata de una red global que une organizaciones de regiones diferentes. En el año 2007, el FIMI publicó el documento “Mairin Iwanka Raya – Mujeres indígenas confrontan la violencia”1, que muestra la situación de violencia contra las mujeres en su totalidad y da consejos para disminuir y eliminar los actos violentos (cf. CEPAL 2013: 72).

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1 http://www.fimi-iiwf.org/archivos/002570930cca22648d3b4387435a693b.pdf

Details

Seiten
11
Jahr
2014
ISBN (eBook)
9783656875932
ISBN (Buch)
9783656875949
Dateigröße
483 KB
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v287128
Institution / Hochschule
Justus-Liebig-Universität Gießen – Institut für Romanistik
Note
1,7
Schlagworte
población indígena mujer indígena violencia educación participación política

Autor

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