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Autismo. O el Abordaje de un Espectro

Essay 2016 49 Seiten

Psychologie - Sonstiges

Leseprobe

Inhaltsverzeichnis

I. Un proceso narro-analítico

II. Una sintomática reorganizada

III. Técnicas emancipadoras (esbozo)

IV. Interrogantes epistemológicos

ANEXO: ACERCA DE OTRA CONCEPCIÓN DE LA “TERAPIA”

NOTAS

REFERENCIAS BIBLIO-MEDIOGRÁFICAS

Desde hace casi un siglo (1911) un espectro nos ronda el espíritu, invade a nuestro cotidiano y despista a nuestros investigadores: se llama Autismo.

La contribución que sigue constituye el punto inicial de una aventura y de una búsqueda acerca del autismo. Desea presentar un primer esbozo de reflexión que ilumine con una nueva luz este fenómeno complejo y todavía mal entendido basándose en dos enfoques

- un enfoque pluridisciplinario, que difracta el presente estudio en un análisis decididamente multifocal y intencionalmente heterodoxo de sus manifestaciones, a la imagen del campo mismo que vamos a abordar, - un enfoque argumentativo y teórico más de índole filosófico-crítico que médico-terapéutico puesto que de toda manera, como hoy se considera, el autismo ya no está oficialmente clasificado entre las “patologías”.

El mismo autor desarrolló ulteriormente este esbozo en un ensayo redactado en lengua francesa bajo el título “Histoires d’A.” (Historias de A.) que fue publicado antes del presente texto. El presente texto pues fue actualizado en consecuencia, conservando sin embargo su concepción inicial de compendio.

I. Un proceso narro-analítico

Esta contribución parte de la biografía que narró una persona existente: E. Está en primer lugar dedicada a dos personas también muy reales: al niño autista que dio a E. la impulsión primera de su propia búsqueda (llamado N en lo sucesivo) y al sicólogo para personas autistas que atendió a este niño y que colocó a E. en el camino de esta búsqueda (llamado S en lo sucesivo). Me hago el eco de la narración de E., que inspiró mi propio proceso teórico.

De parte de E. todo empezó por querer en primer lugar ayudar a un persona que vive una niñez difícil, como es la de N, pero también como fue la suya misma; por eso en segundo lugar se trató también de que E. ayudara a si mismo: una co-terapia (véase anexo). Ayudar, y ayudando ayudarse. La pregunta cuya respuesta debía buscar con y para E. era: ¿Qué pasa con el autismo en E.?

De autismo yo conocía poco y no había profundizado de veras el tema porque el asunto me parecía lejos de mis preocupaciones.

Es la narración de E. que me motivó a hacer mi propia búsqueda para atender a E., pero también para saber más sobre el asunto. Esta búsqueda, que hice por Internet, fue doblemente reveladora. Fue reveladora del asunto mismo, porque mostró que el autismo en la amplitud de su espectro, por los interrogantes que plantea y por las reflexiones que suscita, sacude cada ortodoxia de pensamiento. Fue también reveladora para mi.

Para recoger los conocimientos básicos sobre el autismo, ya que soy francófono, empecé por utilizar dos fuentes: artículos en lengua francesa mayormente de Wikipedia y videos sobre el tema en Youtube (véase más abajo).

Mis primeros artículos de referencia llevaron el título: “autisme” y “syndrome d’Asperger”. Partiendo de esta primera toma de contacto profundicé mis conocimientos investigando fuentes en varios idiomas relacionadas directa o indirectamente a este asunto, por ejemplo sobre el vecino Trastorno Obsesivo-Compulsivo. Uno de estos estudios en lengua española fue la tesis de licenciatura titulada “Dos abordajes para tratar el autismo infantil: entre modificar la conducta y ‘habitar el discurso’” (Diego Cabral López de la Cerda, Universidad Autónoma Metropolitana - Ciudad de México-Xochimilco, Área de concentración: Psicología Educativa, 2008). Además recién leí un artículo del 7 de mayo de 2015 sobre el proyecto de terapia del autor con niños autistas acerca de actividades deportivas (http://www.elfinanciero.com.mx/after-office/los-ninos-autistas-tambien-pueden-jugar-al-futbol-con-intensidad.html). Para mi la lectura de este estudio y de este artículo ofrecía la ventaja de presentar un compilación de búsquedas y prácticas en materia terapéutica sobre el autismo que podía revelarse útil a E. para comprender y ayudar a N.

Además, tuve la feliz oportunidad de mirar en el canal franco-alemán ARTE tres programas de televisión: uno de la serie THEMA titulado “Volkskrankheit Depression?” (alemán: “¿Depresión, una enfermedad generalizada?”) del 24 de marzo de 2015, un documental llamado “L’énigme de l’autisme” (fr.: El enigma del autismo) de la serie “Environnement et Science” (Medioambiente y Ciencia) trasmitido el 27 de marzo de 2015 y de nuevo un programa de la serie THEMA: “Autistes: une place parmi les autres?” (fr.: “¿Autistas: un lugar entre los demás?”) del 31 de marzo de 2015.

Al final estudié por tanto el vasto tema del autismo en profundidad, sobretodo en sus dos formas “clásicas”. Paralelamente intenté de relacionar esta búsqueda mía con la autobiografía de E. (¡sin olvidar a mi propia persona en este ejercicio!).

Así empecé a estudiar los síntomas del autismo según los artículos de Wikipedia que mencioné, y a ver hasta qué punto podría descubrir en E. cierto eco de ellos contemplando retrospectivamente particularidades conductuales que me había contado de su propia niñez.

En paralelo miré varios videos en Youtube para observar comportamientos de autistas infantiles y adultos que me revelen ciertas actitudes típicas de ellos.

Entre los numerosos videos que hay allí sobre este asunto ciertos me llamaron particularmente la atención y las reflexiones que me inspiraron estos videos se incorporaron en el presente texto.

Estos videos fueron los siguientes:

1. Jesse – een dag uit het leven van een jongen met autisme (neerlandés: ‘Jesse – un día en la vida de un muchacho con autismo’): un cortometraje sobre la incomprensión y el acoso cuyas víctimas son a menudo niños y adolescentes presentando seños de autismo.
2. Autisme & Asperger: mode d’emploi (francés: ‘autismo & Asperger: instrucciones de uso’): un video en que una joven Asperger describe cómo se desarrolló convirtiendo discapacidades en ventajas para su vida.
3. Autisme: “Y a-t-il finalement quelqu’un là-dedans”: un autiste vu par son frère (francés: ‘Autismo: “¿Hay finalmente alguien ahí dentro?” Un autista visto por su hermano’): un video que documenta la vida de dos hermanos por medio de películas super-8 tomadas por los padres desde la primera niñez de ambos, y que muestra que hay alguien que “ahí dentro” se siente aislado y se aburre en si mismo.
4. Le syndrome d’Asperger : le handicap invisible – énumération des principaux symptomes chez un enfant de sa naissance jusque vers 8 ans (francés: ‘El síndrome de Asperger: la discapacidad invisible – enumeración de los principales síntomas en el niño desde su nacimiento hasta la edad de aproximadamente 8 años’): video educativo que enumera los criterios de detección de este síndrome refiriéndose a un niño con Asperger que en la época del video había cumplido los 8 años.
5. Qu’est-ce que l’autisme? (francés: ‘¿El autismo, qué es?’): entrevista realizada en el 2012 con el Pr. Pierre Delion, especialista francés paidosiquiatra, en que él expone los síntomas del autismo en las distintas formas de su espectro; remarca en particular entre los “Asperger” la memoria extraordinaria y así la capacidad de adquirir como “expertos autodidactas” una cantidad impresionante de conocimientos.
6. Autisme et syndrome d’Asperger: un diagnostic, pour quoi faire? (francés: ‘Autismo y síndrome de Asperger: ¿un diagnóstico, para qué?’), Autisme et syndrome d’Asperger: idées reçues et préjugés (francés: ‘Autismo y síndrome de Asperger: preconceptos y prejuicios’), Le syndrome d’Asperger: (tentative de) définition (francés: ‘El síndrome de Asperger: (intento de) definición): se trata de una serie de estos tres videos y más, hechos por una joven mujer francesa bajo el seudónimo de “Super-Pépette” y cuyo síndrome de Asperger fue descubierto sólo con la edad de 27 años, para explicar a los demás (‘no-Asperger’) lo que el síndrome de Asperger es en realidad. Tres videos didáctica y epistemológicamente muy elaborados que destacan que 1. como espectro cada autista es una persona única y que los síntomas deben estar relativizados y adaptados a cada caso, 2. que el autismo no es una enfermedad sino que forma parte integrante de la persona (caracteriza a una persona como de ser zurdo, pelirrubio o moreno…), que así, igual que si se pueda educar, uno nace y muere autista, 3. que es importante diagnosticar el autismo, sobretodo en su forma menos “visible” de Asperger para que la persona concernida pueda encontrar apoyos educativos y terapéuticos.

De hecho, como nos recuerda el Pr. L. Mottron, el autismo “no es un estadio transitorio, alterando un estadio anteriormente normal y susceptible de curar para volver a este estadio anterior” (mi traducción del francés – “L’autisme: une autre intelligence”, [fr. ‘El autismo: otra inteligencia’], Laurent Mottron, 2004, Bruselas, Pierre MARDAGA editor, p. 7), ya que así se define el concepto de enfermedad o de patología (como una deficiencia momentánea entre dos estadios sanos o “normales”). Por esta razón hoy en día el autismo ya no es considerado como una enfermedad, sino como una “discapacidad” (duradera, innata). Pero en mi opinión la cualificación del autismo como “discapacidad” generalizada (a todos los casos y a múltiples áreas de vida) plantea también problema. Primero porque esta palabra tiene una connotación igualmente si no aún más negativa que patología (vecina de la palabra “tara” o defecto genético)… y de aquí en una palabra como “degenerado” hay poca distancia, sobretodo en el marco de ciertos zeitgeist político-culturales (social-darwinismos). Segundo porque las búsquedas más recientes mostraron que el autismo según las circunstancias y el contexto puede constituir o una discapacidad (un déficit) o un triunfo (un potencial) en la vida… Por eso el autismo en mi opinión no puede tampoco estar caracterizado (y clasificado) siempre y unilateralmente como “discapacidad”. De todas maneras hoy en día, como en el campo de los trastornos del aprendizaje (dislexia, disfasia, dispraxia…), se habla siempre más de neurodiversidad (véase el programa sobre la dislexia de la serie ‘Falò’ de la televisión suiza italiana del 25 de abril de 2015 transmitido por el canal francófono TV 5 Monde). Es una cuestión de apoyo educativo de las personas concernidas, pero también de educación empática por parte de los demás. Así, más bien que la palabra “discapacidad” prefiero utilizar la palabra particularidad. Una particularidad que se refleja en una perspectiva espectral (un espectro).

II. Una sintomática reorganizada

Ahora pasemos de lo autodidáctico a lo autodiagnóstico.

Veamos en qué medida lo que fue enfocado a nivel de síntomas podía encontrarse en la persona de E. durante / desde su niñez. Consideremos los síntomas uno por uno para ver cómo podrían resonar en él. El listado (temporario) que opero a continuación de los síntomas del autismo se inspira en primer lugar del artículo en francés de Wikipedia sobre el asunto, que me “habló” más que la clasificación en mis ojos poco clara del DSM.

1. se dice que problemas durante el embarazo o/y el parto (que por eso debieron estar medicalizados) pueden ocasionar autismo. Para dar la luz a E. se usaron fórceps … pero no fue un prematuro. Tampoco en la época de su nacimiento (a principios de los años cincuenta) le fue conocido que su madre hubiera tomado cualquier medicina o substancia particular enumeradas como posibles causas de autismo.
2. Trastornos del sueño a menudo están observados, sobretodo en la primera infancia (los primeros cuatro años de vida – véase la tesis antes mencionada, p. 40-41). Que sepa él, no en su caso (¡a parte las noches de primer contacto con este asunto!) a menos que algo lo preocupe… pero no más ni menos “trastorno”, crea, que en otra persona preocupada.
3. Comportamientos revelando actividades estereotipadas y repetitivas así como intereses restringidos: por lo general se trata aquí de actitudes fuertemente estructuradas de índole casi ritual dejando poco espacio para lo innovador, lo creativo. Relaciono estas actitudes con la típica dificultad de abstraer que caracteriza a las personas autistas, por la cual en mi opinión se podría explicar también en parte la falla de empatía socio-afectiva que se encuentra en ellas (véase 13.) .

Estas actitudes refieren además a hábitos, gestos o movimientos extraños como (ejemplo clásico) la fijación insistente de la atención de un niño sobre un pequeño objeto determinado que él tiene en sus manos caminando o corriendo con él. Pero muchos niños suelen hacer algo semejante... A E. le pasó también según lo que le dijo su madre. ¿Significa eso siempre autismo? Debemos preguntarnos: ¿sobre cuál criterio una actividad o un interés empiecen a estar considerados como digamos “clínicamente” restringido, estereotipado y repetitivo? Pero esforcémonos por considerar en el caso de E. este síntoma central.

A nivel de intereses restringidos: veremos que globalmente (sobretodo partiendo de la primoadolescencia – edad de aproximadamente 12/13-14/15 años) no era su caso (véase más abajo 7.). Tampoco, como luego lo leeremos, se podía afirmar que de niño y primoadolescente E. no era imaginativo, creativo. Pero los juegos a los cuales por lo general se dedicaban los demás niños y primoadolescentes no lo interesaban. Otra particularidad: desde su niñez hasta la fecha nunca lo atrajeron los juegos abstractos (¿simbólicos?), y por eso nunca se esforzó por comprenderlos ni por concentrarse en ellos (juegos de mesa: damas, ajedrez, naipes, bridge…); asimismo con los tests psicométricos o los acertijos: nunca fue bueno en estos ejercicios: “¡demasiado abstracto! ¿Para qué perder mi tiempo con ellos?”: su mente se cerraba a estos juegos, tests u otros “ejercicios” parecidos. En cambio siempre sobresalió en pensamiento abstracto (operaciones de teorización y organización).

Examinemos ahora el campo de lo repetitivo y estereotipado. Cuando era niño, además del ‘pequeño objeto’ ya mencionado, E. tuvo otras obsesiones que se observaban en dibujos (por ejemplo Cristos crucificados), o más tarde con astronomía y dinosaurios (se había convertido en un mini-experto en estas materias), y con lenguas que inventó con la geografía y la historia de países imaginarios que las hablaban… hasta crear diccionarios y manuales de gramática más bien que concentrarse en los deberes, mucho más aburridos, de la escuela – la madre de E. le confiscó regularmente estos escritos y detrás de su espalda regularmente él los re-creaba). Todas estas cosas extrañas con la personalidad de E., además de que era un solitario y casi nunca jugaba con niños de su edad, motivaron a sus padres ir a consultar con él a un pediatra para saber lo que pasaba con este hijo; el pediatra concluyó – le dijeron sus padres después – que E. tenía un IQ superior a la media y que no había por eso ningún motivo para preocuparse.

E. mencionó otra ocupación obsesiva: la pedagogía (desde niño E. creó en su habitación una clase imaginaria con cuadernos que fabricaba y distribuía sobre su cama con cursos que escribía, como en la escuela, sobre una pizarra que tenía en su habitación y tareas que hacer, cuales – me contaba con ironía – corregía con la máxima severidad). Esta última obsesión lo persiguió hasta la fecha ya que su recorrido profesional se concentró en el campo de la pedagogía y que jubilado siguió enseñando en este campo a adultos. La obsesión lingüística (lenguajes inventados) se convirtió más tarde en el aprendizaje de lenguas reales, para lo cual E. se descubrió un talento particular que sigue cuidando hasta la fecha de hoy.

A propósito de capacidades restringidas noté que E. se sentía en seguridad sólo en terreno llano y estable. Por eso evitaba las montañas, el trekking, las lanchas… pero siente también dificultad a bajar escaleras sobretodo cuando no hay pasamano. Esta tendencia, me confesó E., creció con la edad. Para su acrofobia E. tenía, antes que nos informamos sobre el presente asunto, una explicación que le dio su madre: cuando estaba embarazada con él su padre la llevó en coche sobre una carretera muy empinada y peligrosa por un día de fuerte niebla, y su madre le dijo que tuvo un terrible pavor, que quizá se había transmitido a E. …

Ahora un comportamiento repetitivo: el balanceo del cuerpo – desde su primera infancia E. puede recordarse que hasta la primoadolescencia se balanceó en su cama antes de dormirse; de misma manera cuando estaba en una silla la hacía bascular, también en la escuela (este último mecimiento [silla], bastante fuerte, se detuvo cuando dejó la escuela después del bachillerato). ¿Qué significaba este balanceo en él? ¿Se trataba de un modo de calmar ansiedad? ¿E. estaba ansioso? Probablemente, porque confesó que de niño fue víctima de bullying (acoso) en dos ocasiones: en colonias de vacaciones infantiles y en la escuela. Desde la edad de 7 años, E. me contó que debió ir contra su voluntad a colonias de vacaciones (sobretodo invernales) porque, le repetían sus padres, era por su bien, por su salud y muchos niños habrían querido tanto ir a vacaciones así pero su familia no podía permitírselo; entonces ¡E., no te quejes! Por eso para E. era de veras un calvario ir a estas vacaciones, de tal modo que me dijo que sufrió allá (pero sólo allá) de comportamientos regresivos como orinar en la cama – de estas experiencias infelices afirmó que le vino una aversión para la montaña, la nieve, el esquí... La escuela: a partir más o menos de la misma edad E. empezó a ser también objeto de burlas en la escuela: ¿porqué sólo a partir de aproximadamente los 7 años? No sabe exactamente, yo tampoco; pero la explicación del Profesor Delion puede ayudar a comprender (quizá su “diferencia” antes de aquella edad no era todavía tan visible…). Esta situación perduró en la escuela segundaria; duró hasta que E. cumplió la edad de 15-16 años. Este período crítico de su vida duró por lo tanto en total de la edad de 7 a la edad de 15-16 años – ¡no poco tiempo! – y E. me confesó que eso tuvo sobre su relación con los demás, sobretodo chicos / adolescentes, consecuencias duraderas hasta la fecha: un desconfío en el otro y en si mismo, una casi incapacidad de entrar en una relación profunda (de amor) de a dos y en su juventud la impresión que nadie se interesaba por él, que nadie lo quería (este sentimiento desapareció más tarde pero, como E. lo evocó conmigo, todavía no la casi imposibilidad de una relación de pareja).

Último comentario: a propósito de colores o números en que muchos autistas se obsesionan. E. me contó que entre los números tuvo siempre una preferencia por los números pares y entre los colores una preferencia por lo azul… pero como muchas otras personas tienen sus preferencias, sin que por eso en él (o en ellas) estas preferencias se conviertan en obsesiones y hagan de él/ellas un candidato / candidatos para el autismo.

4. Epilepsia, que se encuentra más a menudo entre las personas con TGD que entre la población general: en el caso de E. (hasta la fecha) de ninguna manera.

5. Retraso mental o mental de superdotado: un retraso mental científicamente demostrado existe supuestamente a distintos niveles en el autismo infantil así como en el autismo “atípico” (pero no automáticamente – véase el caso de los TGDSDI). Pero ¿quid del síndrome de Asperger? En la escuela, según las materias, el niño / la niña con síndrome de Asperger será considerado / considerada o como lo uno (el burro, el bueno para nada) o como lo otro (the Nerd / the Geek); sobretodo en materia de conducta general la valoración puede revelarse muy ambigua por parte de los profesores así como por parte de los demás alumnos. Recordémonos cómo antes de la era Bill Gates los Nerds / Geeks estaban vistos y tratados (sobretodo por los demás alumnos y en primer lugar por los deportivos Jocks del College). ¡Desafortunadamente E. no era lo uno ni lo otro! No era un as del deporte, pero tampoco un as de la matemática y, como me lo explicó, lejos de ser el “primero de la clase”. E. nunca fue un alumno muy aplicado ni muy disciplinado. De tal manera que el equipo pedagógico de su gimnasio pensó en ponerlo a un colegio de nivel inferior (¡!). Entonces: ¿IQ superior o colegio inferior? Lógico que este criterio “mental” y su medida (tests) entre los autistas sean presentemente objeto de vivas discusiones (véase por ejemplo “L’autisme: une autre intelligence”, capítulo 5, especialmente p. 128-131). En efecto, mientras se creía inicialmente que el 80% de las personas con autismo estaban afectadas por deficiencia mental (Lorna Wing), hoy en día las estadísticas indican no más que el 20-30%. Es que, como lo expresó la neuropsicóloga quebequesa I. Soulières, no es que los autistas no sean inteligentes sino que son diferentemente inteligentes, salvo que no saben comunicarlo a nosotros (véase el programa “El enigma del autismo” antes mencionado; también “L’autisme : une autre intelligence”)… ¿o nosotros no sabemos reconocerlo?

6. Ansiedad y depresiones frecuentemente observadas entre adultos autistas sin “retraso mental” (pero E. indicó que ya los padres del niño N señalaron en su hijo estados de fuerte ansiedad, mientras un retraso mental fue diagnosticado en él). Ansiedad: un estado conocido de E.; momentos de ansiedad, que siente crecer en él al improvisto y sin razón aparente. Ya que E. es una persona racional de espíritu intentó de sonrojar posibles causas, sin que hasta la fecha pudo explicarse estos accesos de ansiedad de un modo que le satisfaga. ¿Cuáles razones parecieron a E. las más plausibles? a. que con la edad de la adolescencia descubrió que su desarrollo personal tomaba otro camino que aquél de la mayor parte de sus coetáneos, b. la pobreza de su vida afectiva, o c. la actualidad reportada por los medios que al 80% está - ¿intencionalmente? – bastante deprimente.

7. Déficit de la atención frecuentemente mencionado en relación con el autismo. Por lo general este déficit se define por el hecho que un niño no pueda concentrarse en una actividad más que por breve tiempo. Muy a menudo este trastorno está relacionado con otro trastorno hoy en día muy de moda: la controvertida “hiperactividad”. En el caso de E. cierto déficit de la atención podía averiguarse, porque – me contó – en la escuela a menudo estaba soñando despierto, en su mundo y porque nunca le gustó de veras la lectura (como de veras le pasa a tantos alumnos… ¡que no deben todos por eso ser autistas!). Además, creciendo (al alcanzar la edad de la adolescencia y después) sus intereses se diversificaron y se desarrolló en E. un apetito de saber que coincidía con su apertura al mundo (véase más abajo); así que se convirtió en un touche-à-tout como se dice en francés (un ‘lo toca todo’ intelectual, alguien que hace de todo un poco). Ya eso sería en contradicción con los “intereses restringidos”; pero los padres de E. y sus profesores de la escuela consideraron estos intereses en todas las direcciones más bien como dispersión, es decir en el jergón de los sicólogos y otros “especialistas” como… déficit de la atención. Hoy en día la gente tiende más bien a admirar el saber “enciclopédico” de E.

8. parestesia sensorial: el modo particular de muchos autistas de percibir sensaciones, que según estadísticas recientes prevale en 18% de los casos de autismo. Forma parte de lo que “Super-Pépette” llama “funcionamiento en los extremos”. Por ejemplo la hiperacusia a propósito del oído – pero este fenómeno sensorial lo llamaría yo más generalmente hiperestesia (porque según la joven francesa puede concernir a los cinco sentidos, tanto como en otros autistas la hipoestesia). En el caso de la hiperacusia se trata de una hipersensibilidad auditiva (a ruidos sobretodo bruscos y no raramente sensibilidad especial a la música). ¡Le toca a E. en particular! Así confesó que cada ruido estridente, muy agudo y brusco como el ladrido, el cuete, los gritos o llantos coléricos de bebés o de pequeños niños puede ponerlo loco… pero – queriendo tranquilizarme – añade que controla las pulsiones ‘asesinas’ que crecen en él entonces. Igualmente su alta sensibilidad a la música. ¿Cómo E. se explicaba en el pasado esta hipersensibilidad? Su madre le contó que de niño una abuela suya sopló en una trompeta para niños directamente en su oreja y que eso lo asustó. Desde entonces habría desarrollado una aversión para tales ruidos.

9. Otros “funcionamientos en los extremos” destacados por “Super-Pépette”: la emotividad, que por ejemplo en el niño o adolescente autista se manifiesta por un temperamento sea activamente violento sea al contrario pasivamente calmado; eso dará en la escuela o en el barrio las figuras simétricas del ‘terror’ o del chivo expiatorio de sus coetáneos. Pero ¿demasiado calmado? El análisis de recientes casos de amok en campos escolares y universitarios muestran que entre lo violento y lo calmado no hay siempre grande distancia (además, se necesita ver si la calma del sujeto autista no sea una calma medicamentosa, producto de la administración de medicinas para controlar la ansiedad por ejemplo)… La emotividad en el caso de E.: ya sus sobrerreacciones a burlas de niño eran indicador de una hiperemotividad de que además E. estaba conciente ya desde aquella edad. Hoy le es de hecho todavía muy difícil esconder sus emociones y sensaciones – en este sentido E. se ve ‘extrovertido’ – aunque sea una persona más bien distante, pensativa, secreta del mismo modo – también ‘introvertido’ – disimulando sus sentimientos. La memoria excepcional, que le permitió a E. adquirir un saber muy amplio y de aprender varias lenguas, lo todo a 80% como “experto autodidacta”… pero en ciertas cosas no: por ejemplo recordar nombres – a veces en el momento mismo (véase por ejemplo el escrito de Marc Segard “Haciendo Frente. Una guía de supervivencia para personas con el Síndrome de Asperger”, 6 de diciembre de 2005, p. 19) o números telefónicos, o recitar textos de memoria (en la escuela – ante toda la clase), mientras memorizaba una pieza de música muy rápido, lo que no siempre gustaba a su profesor de piano. Aptitudes particulares (para aprender y interconectar sus saberes; a nivel de música una oreja superfina pudiendo detectar cada nota falsa, hasta por parte de un virtuoso, y también con el piano que E. tocó desde la edad de 6 hasta la edad de 13, – había empezado a componer desde la edad de 7-8 años y alcanzó en la clasificación general de un muy oficial Concurso Artístico nacional [para jóvenes] de su país la tercera posición…), pero no en todo (por ejemplo E. no pudo nunca aprender a ir a bicicleta – porque lo rechazó cuando de niño sus padres le impusieron a aprenderlo [nunca le gustó estar forzado a hacer algo] y más tarde por cuestión de equilibrio).

Pero: ¿tener un dono es suficiente para que éste sea considerado como una “capacidad especial”? Además: ¿ Encontrar en una persona una deficiencia intelectual o al contrario una de esas “capacidades especiales” significa necesariamente que esta persona presente rasgos autísticos? El espectro de todos los TGDSDI muestra que necesariamente no.

10. Respeto estricto de las reglas: también una particularidad mencionada por “Super-Pépette”. Vale para E., tanto para reglas sociales (para E. es una cuestión de fairplay con los demás ciudadanos) como para reglas que se da. A esta particularidad relaciono la manía de la orden bien conocida entre los autistas: todo debe estar en su lugar, ordenado, bien dispuesto, arreglado: ¡es la regla! (no obstante, en el caso de E. noté que esta manía era muy relativa…).

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Details

Seiten
49
Jahr
2016
ISBN (eBook)
9783668349339
ISBN (Buch)
9783668349346
Dateigröße
685 KB
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v344938
Note
Schlagworte
autismo abordaje espectro

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Titel: Autismo. O el Abordaje de un Espectro