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Hacia una identidad de género ignífuga

Wissenschaftliche Studie 2017 13 Seiten

Psychologie - Klinische u. Gesundheitspsychologie, Psychopathologie

Leseprobe

Inhaltsverzeichnis

Elíndice

RESÚMEN

ABSTRACT

INTRODUCCIÓN

DILEMA DE LA CULTURA DE GÉNERO

CULTURA DE DISEÑO ETOLÓGICA

ALCANCE DE LA ETOLOGÍA EDUCATIVA

PROPUESTA DE APRENDIZAJE SOCIAL

CONCLUSIVIDAD

BIBLIOGRAFÍAS

Hacia una identidad de género ignífuga
Michaelle de Fran

RESÚMEN

Ha tenido que ser la generosidad científica y no la providencia, quien ha puesto a la persona frente a un dilema universal, entre la identidad social y la expresión de género. Identidad, orientación y rol de género subjetivizan un esquema ideoafectivo de pertenencia biopsicosocial, que de no remediarlo será introducido superficialmente en el léxico profesional y comunicado bajo unos estándares básicos de tinte progresista.

La nueva Cultura Ignífuga será diseñada y referida a la adquisición y conducta de un tipo de género influyente {gender unknown) en vez de conformar y singularizar culturalmente la invarianza etològica que supone este modelo interactivo. La identidad de género biosocial no ha de fundamentarse en la constancia de ningún género, sino que puede ser des-aprendida y modificada o virtualizada sin preferencias estereotipadas. La segregación de género solo ha servido para homogeneizar la desaprobación y desarraigo del “Ser” en unidades incompetentes entre sí, bajo unas diferencias biológicas nada concluyentes.

PALABRAS CLAVE: Género unknown, desarrollo social, conducta etològica, intersubjetividad educativa, aprendizaje social.

ABSTRACT

It has had to be the scientific generosity and not the decision, who has put the person opposite to a universal quandary, between the social identity and the expression of genre. Identity, orientation and role subjectivize an scheme designs affectively of biopsychosocial belonging, which if not remedied will be introduced superficially in the professional lexicon and communicated under some basic standards of progressive dye.

The new Ignífuga Culture will be designed and referred to the acquisition and conduct of an influential type of gender (gender unknown) instead of conforming and culturally singularizing the ethological invariance implied by this interactive model. Social gender identity must not be based on any kind of constancy, but can be de-learned and modified or virtualized without stereotyped preferences. Gender segregation serves only to homogenize the disapproval and uprooting of the "Being" in units incompetent to each other, under biological differences not conclusive.

KEY WORDS: Gender unknown, social development, ethological behavior, educational intersubjectivity, social learning.

INTRODUCCIÓN

La naturaleza no discrimina a instintos y emociones ni entiende de procesos de socialización, pues incorpora lo que significa ser materia dinámica con absoluta arbitrariedad y libertad. Algo que el ser humano aún no ha comprendido en su empeño de limitar su seguridad a una fuerza de poder y a una comodidad personal, ordenada simple y socialmente de manera estructural. En la vinculación con una comunidad concreta interpretamos y aceptamos aquellos atributos normativizados, ya sea por ofrecer rasgos diferenciales en su anatomía o rasgos de tonalidad verbal, que condicionan la situación de reconocimiento y legitimidad social a través del sentimiento de pertenencia al grupo. Pero esto está en declive por selección natural, véase la imperiosa necesidad de aunar a una multiplicidad de géneros contra las actuales relaciones de poder. La desigualdad como fin último a abolir ya no tiene escapatoria a la razón ni a una inteligencia insuperable.[1]

La tarea empieza por cuestionar lo que se considera natural frente a aquello que ha permanecido como modelo de lo humano y ha servido para invisibilizar la relación conceptual del sistema sexo-género en los procesos de socialización desde la infancia. Todo comienza por el origen de la primera división en la condición de ser mujeres u hombres, del problema que radica en las diferencias biológicas que han sustentado las desigualdades sociales. Al hacer una revisión ética de nuestra sociedad vemos desproporcionalidad en las bases de la educación moral y cívica de la infancia, razón por la cual el proceso de cambio incluye también al bienestar, para que se adecúe no sólo al desarrollo del razonamiento, sino también al comportamiento en acción de las personas a las que se pretende educar.

Si el género viene a ser una actuación reiterada y obligatoria como parte de la práctica social para estar en congruencia con las normas sociales, la respuesta a la creciente demanda es obvia; a mayor capacidad de roles más tolerancia a la diferencia y la multiculturalidad en todas sus dimensiones. En realidad no hay gobierno capaz de integrar el color de la piel y la apariencia, la clase social y la justicia, ni de apostar de facto por la igualdad. Mientras que las personas resuelven los dilemas morales en contextos de relación interpersonal y social, la línea de continuidad entre la moral en acción y el juicio moral continúa en estado crítico. En este sentido, una cultura etocrática permitiría al neófito experimentar bajo los cánones de la doble moral social lo que verdaderamente entiende que le es esencial, sin prejuiciar las categorías género y salud mental.

Los estudios antropológicos sitúan el énfasis sobre lo social dentro del género a partir del orden simbólico y no de la elección libre, por lo que se quedan en la teoría al tiempo que el carácter transgénero se ha expresado desde el origen de los tiempos. Hay culturas donde lo binario no polemiza con su dimorfismo sexual o la idea de una cultura inmunológica que produzca bienestar social. La versatilidad de la categoría género constituye una mirada más integradora a la categoría salud mental, permite introducir un paradigma de civilidad superior y promete acabar con las relaciones de poder y las asimetrías convencionales, que por ende nunca han sido naturales y sí artificialmente colectivizadas.

Se podrá discutir con frecuencia la realidad social en su revisión de obras disciplinares de las ciencias sociales y la literatura, incluso cuáles han sido las anomalías psicosociales y el papel de la Psicología Clínica para dirimir el sesgo androcéntrico y etnocèntrico o subordinación universal en el caso de género. La toma de conciencia ya supone la idea de variabilidad y una idea centrada de posicionamiento que ocupará una discusión rigurosa sobre un tipo de género construido y voluntario, es decir cada vez más indefinido. Se hará sobre la base de la sexualidad en lugar de desnaturalizar las esencialidades y en el mejor de los casos, de las relaciones sociales basadas en las diferencias socioculturales. Lo que podrá eludir el sistema es la teoría de los géneros como categoría de análisis transcultural, pero no su omnipresencia.

Al apreciar la necesidad emergente de análisis sobre géneros integradores en condiciones subjetivas, pero de alto valor añadido, la capacidad activa del sujeto implica la posibilidad de cambio en el proceso de construcción de su subjetividad, por su carácter sociohistórico y el hecho de reproducirse a sí misma dentro de esta lógica creativa. Quienes por su parte ostentan posiciones democráticas y equitativas en la educación juegan un papel básico en la aculturación del género como educadores/as y pedagogos/as del género. Una sociedad avanzada se reconocerá en tanto deviene un resultado de no subordinación económica, social, cultural, erótica, afectiva, subjetiva, política, entre otras.[2]Desde las teorías discursivas y las construcciones simbólicas la lógica del género unknown posibilitará una subjetividad más autónoma en las mujeres (Martínez Benlloch, 1996) y un status de libertad sui gèneris.

DILEMA DE LA CULTURA DE GÉNERO

Asistimos a emergencias sinuosas entre las que destaca un dilema universal, la identidad social y la expresión de género. Quizá conviene utilizar dilemas de la vida cotidiana para integrar la expresión de las conductas (acciones, pensamientos y sentimientos) en demanda de diversas maneras de actuar y consecuentemente, desde su propio bien interno. Si bien algunas teorías afirman que la identidad sexual y de género, son de alguna manera genéticas, congénitas y hereditarias, en los procesos de simbolización de lo femenino y lo masculino, se legitiman ciertas relaciones sociales donde apenas van más allá de una cuestión de poder.

La cultura es el escenario para la creación humana singular y colectiva, cuyo campo de realización personal y de encuentro compartido singulariza y describe al ser social. La importancia del concepto de género pone de manifiesto la construcción de las identidades en diferentes culturas, y trata de cuestionar la existencia de identidades fijas en relación directa con los comportamientos. El proceso de socialización y la interiorización de papeles de género, desde posiciones de reconocimiento e igualdad, debería utilizarse para que estas potencien la parte afectiva y vivencial a la hora de afrontar la transformación social.

La solución a este dilema pasa por admitir un perfil <unknown> nómada indivisorio que articule la batalla de los valores de género mediante el arte sugerente o reinvención de la naturaleza. De otra suerte la vida cotidiana compromete la convivencia a repetirse en la estulticia. Educar en la ética del cuidado de las personas abarca a las personalidades e identidades con la consiguiente reivindicación de su dignidad y derechos. El campo de la comunicación tiene en cuenta que la investigación sobre la cultura proporciona explicaciones adecuadas mediante el lenguaje y este mismo lenguaje enérgicamente reactivado, puede ser objeto de estudio en aras de la igualdad y práctica de géneros.

El imaginario social de una cultura comprensiva planea en términos educativos sobre el "Tercer espacio" y la posibilidad de un prolongado acercamiento a la sociedad líquida, a un estado de confort subversivo definido dentro de la otredad de las ciencias culturales. La escritura de género desafía las dicotomías e inéditas convicciones, primero mediante un trabajo arqueológico de investigación que revela el erotismo de las re-significaciones identitarias. En un estadio posterior de alegorización, diseñará otros contextos socioculturales y descubrirá genealogías sin género, emancipadas a través de la realidad virtual, aunque entonces se verá sometido a otros dilemas evolucionistas.

CULTURA DE DISEÑO ETOLÒGICA

La lectura que la Etologia interpreta se fundamenta en las causas del comportamiento, a pesar de las innumerables homologías y analogías que existen entre las especies. Según los datos observables se podría entretener a la memoria si esta perspectiva comparativa y filogenètica se explicara al margen del lenguaje. La comunicación en realidad ha distanciado al ser humano de sus camaradas orgánicos hasta desarrollar la transmisión genética del conocimiento. En el pasado los genes, al replicarse en un grado de prematuridad neurològica y dada la necesidad de expulsar el feto en un estado más temprano, resolvieron el dilema obstétrico[3]al tiempo que apostaban por una mayor complejidad cerebral. La automatización de los comportamientos y la capacidad de adaptación han ido singularizando un periodo de plasticidad orgánica prolongada y especializada, que han cooperado y experimentado respuestas multifuncionales.

Llegados al dominio jerárquico desde el origen biológico-adaptativo de la cultura y su evolución, la ontogenia del comportamiento considera culturales las variaciones que de un modo u otro son capaces de desarrollar técnicas novedosas. Cultura por tanto es todo aquello que representa una distinción cualitativa y la acumulación progresiva de mejoras, y que es visible bajo un nivel complejo de sofisticación acumulativa (Tomasello, 1999) Al innovar e imitar una manera de hacer, las prácticas de comportamiento posibilitan la existencia de lo que llamamos artefactos culturales, y a conformar los patrones típicos de comportamiento grupal. No hay que olvidar aquellas destrezas y formas alternativas que los individuos adquieren por sí solos con facilidad, razón por la cual cualquiera puede aceptar sin compromiso otras definiciones de género o variantes culturales.

ALCANCE DE LA ETOLOGIA EDUCATIVA

La realidad para el campo educativo representa su aplicabilidad en el proceso que abarca el concepto de aprendizaje significativo y una tendencia innata al desarrollo y a la actualización. Ante las verdades científicas que de todas son relativas, el entorno precisa de un cambio continuo sin esencia y sin trascendencia, como sentido y razón de ser no finalista. Entre lo esencial permanente y la occidentalidad cambiante coexisten en el pensamiento, normas, valores y conocimientos que son objetivos primordiales para la sociabilización. Otra vertiente no menos menospreciada es la aculturada normalidad con la que el organismo rechaza de la conciencia experiencias sensoriales y viscerales significativas (Rogers, Carl R. 1977: 432) y que estarían en la línea de lo deseable como tendencia natural. La conducta por tanto deviene sentido en su praxis y dignidad racional, al no expresarse como una mera sensación orgánica o por lo menos en su defecto sería total, pero deja en entredicho a la inteligencia cuando su argumentación lógica implica una distorsión esencial.

Autorrealización es una promesa incumplida en tanto en cuanto al vivir cabalmente, según Rogers, apenas se respeta a la persona. Vemos como un desarrollo humano no tan directivo, sino más bien como sesgo de la idiosincrasia, permea introyección que permanece sujeta a un continuo devenir.

Desde el análisis existencial el ser auténtico no solo sería una tendencia natural o impulso básico, requiere además de integridad y responsabilidad cívica. Al igual que es preciso un conocimiento claro, la identidad de género significativa ha de ser suficientemente sustantiva y no arbitraria (Ausubel, 1983) o de otro modo el significado psicológico carece de motivación. Hablamos de condiciones internas en una individualidad particular (individuo objeto del aprendizaje) que oriente su actividad hacia la innovación de sí mismo. Las variables de cambio en este sentido se deben manejar relacionando el sentido común con asociaciones libres en contraposición con la educación tradicional, dada su complejidad e importancia táctica. La relevancia de los conocimientos psicológicos no obedece a su aplicación en la educación, sino que afecta a los intereses personales de quien ha nacido para ser y no para obedecer.

La vinculación de la psicología, la antropología, la sociología y la pedagogía interviene en una educación evolucionista, interferida y constructiva, pero sobre todo multiplica aquellas competencias en las que los esquemas cognitivos crean un entorno de instrucción afectivo-social. El aprendizaje de representaciones diferencia los estímulos reales sobre los que proyectamos hipótesis y proposiciones lógicas, de tal manera que las inclusiones derivativas pueden diseñar un aprendizaje combinatorio y supraordinado, pero la especificidad de cada unidad plantea una programación de la materia integradora. El género es una construcción cultural libre de ataduras, que incluye la tolerancia de orientaciones e identidades y revoca la perversidad de patriarcado y poderes sometidos a la represión y a la ambición de unos pocos mal llamados maestros. El civismo de equidad aboga por la ausencia de discriminación y la sociedad sin clases, libre de conflictos y de una falsa base como origen de la naturaleza.

En cuanto a los roles de género socialmente construidos, la libertad es el antídoto para difuminar una historia plagada de injusticias y de abusos, así como el medio con el que se podrá inculcar una sociedad humanitaria por primera vez. Según esta perspectiva, no ha lugar más opresión ni más hipocresía, de hecho el poder de la información ha roto las cadenas de la involución y la barbarie biológica. No hay retroceso ni engaño alguno ante la evidencia social y el grado de materialidad que la razón diseña para este siglo, tanto en su realidad virtual como su realidad próxima. El contacto real con la naturaleza provoca un cambio de actitud de Igualdad, ecojusticia y ecodependencia en contra de palabras como totalitarismo, dominación y antropocentrismo (López Llamas, 2014) razón por la cual vale la pena modificar comportamientos. ¿Cuándo si no, el lenguaje reconectaría el conocimiento con la sensibilización del Ser y el saber hacer? Y es que la herramienta principal para definir las mejores propuestas didácticas es aquella que de confianza y seguridad que favorezca la integración y la participación dentro del grupo, nunca la segregación ni la marginación de clase.

[...]


[1]Simone de Beauvoir. Memorias de una joven formal.

[2]Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 13 (2006.1)

[3]Washburn (I960) llama dilema obstétrico al cambio cualitativo que la postura bípeda provocó, al estrechar la pelvis femenina a la vez que la presión selectiva llevaba a un agrandamiento del cerebro.

Details

Seiten
13
Jahr
2017
ISBN (eBook)
9783668636651
ISBN (Buch)
9783668636668
Dateigröße
528 KB
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v412600
Schlagworte
Género unknown desarrollo social conducta etológica intersubjetividad educativa aprendizaje social

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