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"El rodaballo" (Günter Grass) y "El pescador y su mujer" (Hermanos Grimm). La Historia, la Otra Historia

Forschungsarbeit 2018 17 Seiten

Germanistik - Komparatistik, Vergleichende Literaturwissenschaft

Leseprobe

El Rodaballo; La Historia, la otra Historia.

Adriana Casas Pregal

Universidad de Sevilla

Esta obra titulada ‘’ El rodaballo ’’ del autor Günter Grass, edición del 2015 de la editorial Debolsillo, nos presenta un intenso recorrido en sus más de seiscientas páginas, de la Historia de la humanidad, basando toda la narración en el cuento ‘’ el pescador y su mujer ’’ que los Hermanos Grimm recogieron en una de sus famosas antologías. En la versión tradicional, un pescador vive tranquilamente en una isla con su esposa y un buen día captura un pez que puede hablar y le dice, que, si lo deja en libertad, le concederá un deseo, sea cual fuere. Este, agradecido por la oferta, se niega y lo deja en libertad alegando que no necesita nada, así que el pez le otorga una de sus escamas para que siempre que lo necesite pueda llamarlo. Cuando llega a casa y se lo cuenta todo a su esposa, esta enfurecida le manda a buscar al pez y así usar el deseo. El pescador para complacer a su esposa vuelve y le pide al rodaballo una granja. Pero al tiempo esto no será suficiente para Ilsebill1 y cada vez querrá más y más, hasta el punto de que el rodaballo se negará a concederle los caprichosos deseos de su esposa. Al final, Ilsebills llora y patalea desconsolada y furiosa por aquello que no puede tener. La moraleja de este cuento es valora lo que tienes; la ambición no lleva a nada. Pero Günter Grass es capaz de descubrir mucho más allá de la superficie de este cuento que aquello que vemos a simple vista. La mordaz imagen de la mujer en la Historia.

Esta novela comienza igual que el cuento, un pescador llamado Edek captura un rodaballo que se ha quedado, al parecer, atrapado en la nasa de anguilas, y con esto, el autor le da un giro radical al desenlace y nos ofrece una obra maestra. Edek, al ver al rodaballo hablar, lo suelta rápidamente asustado, y el rodaballo le regaña por ser tan débil. Con esta introducción nos sumerge en una región a orillas del Vístula, donde está la tribu matriarcal donde todas las mujeres se llaman Ayas, y todos los hombres Edek. Estas mantienen a los hombres en una subyugación de perpetua minoría de edad.

‘’Porque lo cierto es que tenemos cuanto necesitamos. No nos privamos de nada.

Solo rara vez, cuando nos andamos con tiquismiquis, nos quitan el pecho. Tres veces al día nos amamantan. Hasta los viejos carracos tienen su leche. Siempre ha sido así. Incluso en el paleolítico. En cualquier caso, desde el fin de la última glaciación. El pecho nos sienta bien. Estamos contentos, satisfechos, seguros. Siempre calentitos. Nunca tenemos que decidir en favor o en contra. Vivimos sin responsabilidades, como nos da la gana. Claro que, a veces, nos entra la inquietud. Cuando queremos saber de dónde viene el rio. O si detrás del rio, donde sale el sol, está pasando algo. También me gustaría saber si se puede contar más de lo que nos dejan. Y también está la cuestión del sentido de las cosas. Quiero decir, saber si lo que hacemos, que es siempre lo mismo, podría ser, además de lo que es, algo distinto. Aya dice: solo hay lo que hay. En cuanto empezamos a rebullir y a sentir dudas, nos da el pecho. Eso ayuda a calmar…, bueno, las inquietudes y las preguntas.’’ (Grass, 2015; 38).

Cuando el rodaballo ve esta realidad se compromete a liberar a todos los hombres de este opresivo matriarcado, como forma de devolverle el favor a Edek. Así, el rodaballo se convierte automáticamente en instigador del patriarcado, e indirectamente, a través de sus consejos, coloca al hombre en la posición de hacedor de historia, desplazando así a la mujer a esa posición segundaria e invisible. De esta forma, nos va a narrar la relación entre una mujer y un hombre y la Historia de la humanidad, mediante reencarnaciones y ‘’ tempotr á nsitos ’’, desde la prehistoria hasta los años en que fue escrito; 1977. El libro se estructura en nueve capítulos que corresponde con los nueve meses de embarazo de ella. Günter Grass, Premio Nobel de Literatura y Premio Príncipe de Asturias en 1999, juega, como de costumbre, con la ironía y el sarcasmo que tanto le caracterizan, para poner de relieve la eterna oposición dicotómica que ha reinado siempre entre los sexos, jerarquizándolos.

‘’Cuando, por fin, le sea posible a todo ser humano colocar su orgullo más allá de la diferenciación sexual, en la difícil gloria de su libre existencia, solamente entonces podrá confundir la mujer, su historia, sus problemas, sus dudas y sus esperanzas con los de la Humanidad’’ (Beauvoir, 2009: 708)

En la Historia, la mujer siempre ha sido relegada a un espacio vacío e insonorizado. ‘’ Porque no existe all á donde est á . Como tampoco est á all á donde existe ’’ (Cixous, 2001; 18). Günter Grass, emplea este cuento, de fuerte índole machista que refleja y trasmite una imagen de la mujer como un ser insaciable, egoísta, malvado, cuya única misión en la vida es aprovecharse del hombre. Nos encuadra en una imagen sumamente negativa divulgada desde que el hombre es hombre. Así, revela una realidad social que se ha
fundido y filtrado en los anales de la historia. Critica de esta manera esa representación
vinculada siempre a la feminidad que, tan astutamente, ha asociado el pensamiento falocéntrico, que confecciona la dualidad y la unilateralidad de la producción cultural. Se nos van narrando momentos históricos de fuerte relevancia en orden cronológico, permitiéndonos ser testigos directos de los momentos donde y cuando se hace historia y como las mujeres jamás somos protagonistas de los acontecimientos, o bien porque no se nos permite, o bien, porque se nos ensombrece. Tras la caída del matriarcado, y la aparición del patriarcado, la Historia despuntaba sin pausa y sin frenos, ya que los hombres eran libres para pensar, crear, fuera de la ‘’minoría de edad’’ que la prehistoria le había impuesto bajo el mando femenino. El punto culmen de la novela, desde donde podemos partir hacia un análisis más profundo, podemos establecerlo desde el instante que el rodaballo decidió buscar unas mujeres ante las que aparecer para ofrecerles el mismo trato que antaño ofreció a los hombres; a cambio de la libertad, aconsejarlas para impulsar la causa femenina.

‘’Me llamó zoquete neolítico de nivel medio. […] Sólo mis dotes artísticas, mi irresistible tendencia a trazar en la arena dibujos, adornos y figuras le habían hecho concebir la esperanza de que yo pudiera, siguiendo sus consejos, crear las condiciones para una sustitución gradual -él dijo <<evolucionaria>>- del dominio de las mujeres. […] En todos mis tempotránsistos, lo mismo en la época goticoflamígera que en el siglo de las Luces, yo había sido un incapaz. Dijo que, aunque se había ocupado de ella de una forma apasionadamente partidista, ahora había perdido todo interés por la causa masculina. […] En consecuencia quería -y rogaba a las señoras que le llamasen simplemente rodaballo- iniciar una nueva fase del desarrollo de la Humanidad. La causa masculina no daba más de sí. Muy pronto, una crisis a escala mundial señalaría el fin del dominio masculino. Los caballeros estaban en bancarrota. Su abuso del poder había agotado su potencia. Incapaces de nuevos impulsos, pretendía ahora salvar al capitalismo mediante el socialismo. […] Él, el rodaballo, quería ofrecerse a ayudar en lo sucesivo únicamente al sexo femenino.’’ (Grass, 2015; 57).

Al presentarse antes las mujeres como instigador del patriarcado y confeso maestro de los hombres para tal empresa, las mujeres enfadadas reúnen al Consejo Feminista y se somete al rodaballo a un juicio. Este durará los nueve meses del embarazo, y en cada mes se examinará la vida de diferentes mujeres, todas muy heterogéneas entre ellas y a cada cual más fascinantes. Encarnan la imagen de la mujer fuerte, luchadora, sin miedo a nada, cada cual, con sus circunstancias y época histórica diferente, pero todas ellas tendrán algo en común; jamás se dejaron amedrentar por hombres.

El juicio comienza desde el segundo mes con Aya, Vigga y Mestuina, lideres de su pueblo en la época del matriarcado y que encabezan las migraciones hacia el sur y los primeros ataques godos. Ensalzadas así, como figuras dignas y validas de las riendas del poder, sin importar el hecho de que fueran mujeres o no, sino como sujetos creadores y protagonistas de leyendas, historias y sucesos relevantes.

‘’ En realidad todo fue muy distinto. Por importante que sean o fueran los pechos, dos o tres; por absorto que yo dibujara una Aya tripectoral en la arena mojada, la modelara en arcilla, la tallara en madera o la rascara en un pedazo de ámbar, lo verdaderamente decisivo era solo esta pregunta: cuando nos helábamos de frio y lo cocinamos todo crudo, ¿Quién trajo el fuego del cielo? ¿Y tú rodaballo? ¿Por qué no dijiste ante el tribunal que no fue ningún hombre, sino nuestra Aya, quien robo el fuego al viejo Lobo del Cielo? No quieres acordarte de cuantas veces, cuando sosteníamos conversaciones en la arena movediza, me burlaba de tu historia prometeica. ¿Cómo decías? <<El fuego es a un tiempo acto e ideal viril.>> Tu impostura debía reforzar nuestra confianza en nosotros mismo. No, rodaballo. No fue ningún hombre. […] Ahora las feministas te acusas. Todas las Ilsebills te señalan con el dedo. Confiésales quien trajo el fuego a la Tierra. […] Las Isebills tiene que saberlo.’’ (Grass, 2015; 72-73).

Desde este punto cronológico, situado antes de Cristo, podemos establecer el punto final al matriarcado que se nos presenta, porque en el momento en el que el rodaballo le echa la primera bronca a Edek, todo comienza a tambalearse con las dudas que le siembra. Según nos cuenta el autor, todas estas mujeres tenían tres pechos. El símil entre el tercer pecho y el poder representa hábilmente el poder femenino y la pérdida de este al desaparecer. Su causa indirecta es el descubrimiento de Edek, tras los primeros contactos con el rodaballo, de las manualidades que es capaz de hacer con los ingredientes de la Naturaleza, es decir, descubre el arte, dominio por excelencia de los hombres en el devenir histórico. Crea una realidad que permite una explicación coherente y directa de la posición privilegiada de los hombres como sujetos que representan la cultura, en la medida en que las mujeres van perdiendo progresivamente su poder. Transformándonos automáticamente en ‘’ la mitad no-social, no-pol í tica, no- humana de la estructura viviente, siempre la facci ó n naturaleza por supuesto, a la escucha incansable de lo que ocurre en el interior de su vientre, de su <<casa>> ’’

(Cixous, 2001; 18). Porque si la Historia se forja en el concepto de lo humano, como explica Cixous, al ser excluidas de este adjetivo, nosotras, las mujeres, pasamos a estar relegadas a lo oculto; la casa, y la tarea por excelencia que nos ha sido dada, aunque no pedida; la reproducción, como único dominio propio.

‘’Las buenas chicas pueden tocar a veces el piano de forma muy mona y ser muy habilidosas como ceramistas y también en trabajos de artesanía; como dibujantes con ideas, la decoración interior les resulta apropiada; y tampoco les es difícil escribir versos conmovedores, absorbentes o melancólicos con sangre de su corazón, jugo de su vagina o bilis negra, siempre que sufran, amen o sean, por su esquizofrenia, hermanas de Ofelia. No obstante, el Mes í as de Händel, el Imperativo Categórico, la catedral de Estrasburgo, el Fausto de Goethe, el pensador de Rodin y el Gernika de Picasso, todo eso, las cimas del arte, les está vetada. ¿Es así rodaballo? ‘’ (Grass, 2015; 350-351).

Como bien aclara Günter Grass, el Imperativo Categórico2 se nos veta, es decir, se nos niega la acción creadora más allá del plano biológico. Imposibilitándonos el acceso al plano histórico y por tanto de la memoria colectiva y universal. Y el único lugar que tiene nuestro nombre propio es o la cama, donde cumplimos fervientemente con ese mito del reposo del guerrero, o bien, ser musas, esa fuente inagotable de inspiración para la creación del artista.

‘’La Dra. Schönherr dijo: Eso suena muy generoso, que atribuya, sino a la mujer en general, sí a Agnes en concreto, además de las labores de la cocina y de la misión de calentar la cama como una botella de agua caliente, otra función más: ser musa, dar besitos, abonar una tierra caliente y húmeda y ayudar a artistas agotados, trasmitiéndoles una alta inspiración, a producir obras mediocres. Si volviera a ponerse de moda, se podría ayudar por fin a nuestros seniles genios. Estos podrían además deducir a las musas de sus impuestos.’’ (Grass, 2015; 344).

Estos papeles tan superfluos y banales son ridiculizados y fuertemente criticados en su obra. Porque todas las mujeres que nos va mostrando se salían llamativamente del camino que tratan de imponernos desde el momento en que nacemos. Amanda Woyke, por ejemplo, en su caso se descubre que introdujo la patata en la región de Cachubia, acabando con el hambre y el cólera, porque con la fécula de patata encontró una cura. O en el sexto mes, otra mujer fascinante, Sophie Rotzoll, luchadora de los principios de la Revolución Francesa y la independencia de Polonia, que se mantuvo virgen hasta su muerte y renegó del amor y matrimonio toda su vida. Tomando como ejemplo a esta última, se critica la existencia del amor como un invento banal, propiamente masculino y que sólo cumple la función de subyugar y esclavizar a la mujer doblemente; primero en la dependencia sentimental, y en un futuro en la dependencia económica originada por el matrimonio3.

‘’Hay que recordar que el, el aconsejador, el sabihondo, el omnisciente, me había convencido para que sublimara la relación, puramente carnal, entre hombre y mujer mediante un sentimiento superior, el amor, porque solo así, por el grillete del tempotránsito matrimonial, se crearía una dependencia que afectaría especialmente a la mujer: <<Siempre deben querer que les digan si las quieren y cuanto las quieren, si el amor perdura o si crece, si amenazan otros amores y, si a la larga, está seguro el amor>> […] Por eso el tribunal feminista denuncio la <<institución del amor>>, no sin razón, como instrumento de opresión masculina.’’ Grass, 2015; 189-190).

Porque somos ‘’ la eterna amenaza, la anticultura ’’ (Cixous, 2001; 19). Todos los mecanismo y procesos que constituyen el patriarcado, en una manera u otra, están constantemente renovándose y generando nuevos elementos que originen grilletes más brillantes para mantener la realidad de esclavos y amos, representada, en este caso, por la división sexual. Para el imaginario masculino, somos la representación material de una posible pérdida de privilegios y poder. ‘’ El var ó n se apodera de los campos, motivando el establecimiento de la propiedad privada de la tierra y de la mujer como herramienta y modo de intercambio entre varones. ’’ (Abellón, 2011; 3). Pues recordemos la dicotomía dialéctica establecida por Hegel, que suponía la base de todo sistema opresivo; la del amo-esclavo. La cual puede ser trasladada al campo de la feminidad-masculinidad para dar causa al problema de la división sexual y opresión de la mujer.

‘’Ha racionalizado el poder patriarcal en la dialéctica entre un principio divino femenino y un principio humano masculino. El primero preside la familia, el segundo la comunidad. […] La mujer no ultrapasa el estadio de la subjetividad: reconociéndose en sus parientes y allegados se hace inmediatamente universal, le faltan premisas para escindirse del ethos 4 de la familia y unirse a la fuerza autoconsciente de la universalidad, gracias a la cual el hombre se convierte en ciudadano.’’ (Lonzi, 2004; 12).

[...]


1 Nombre de la esposa del pescador del cuento y, al mismo tiempo, la líder de la tribu matriarcal de nuestra historia.

2 Concepto acuñado por Immanuel Kant, en 1785, en su obra ‘’ Fundamentaci ó n de la Metaf í sica de las Costumbres ’’ . Significa que el modo de actuar o lo que se hace puede convertirse en ley universal.

3 ‘’ ¿acaso el matrimonio, como invención patriarcal, no resultaba apropiado para garantizar a las mujeres la libertad? Y el rodaballo, al aconsejar el matrimonio, ¿no buscaba esa pérdida unilateral de libertad? ¿No fue el quien empujo a la pobre Dorotea al único espacio libertario entonces abierto, el de la locura religiosa? […] los hombres han intentado siempre canonizar en ansia de libertad de las mujeres o desecharlas como locura típicamente femenina.’’ Grass, 2015; 200-201).

4 Ethos es una palabra griega que significa comportamiento. De ethos deriva el término ética, que es el estudio de la actividad o conducta humana en relación con los valores. El ethos refiere al modo de comportamiento o rasgos de la conducta humana que forman su personalidad y su carácter. ( http://quesignificado.com/ethos/ )

Details

Seiten
17
Jahr
2018
ISBN (eBook)
9783668753624
ISBN (Buch)
9783668753631
Dateigröße
493 KB
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v432605
Institution / Hochschule
Universidad de Sevilla
Note
9,5
Schlagworte
günter grass hermanos grimm historia otra

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Titel: "El rodaballo" (Günter Grass) y "El pescador y su mujer" (Hermanos Grimm). La Historia, la Otra Historia