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El Tabasco radical en México. El siglo XX

Essay 2019 27 Seiten

Geschichte - Amerika

Leseprobe

Inhalt

Introducción

1. Antecedentes

2. La época de Tomás Garrido Canabal

3. El tiempo de Carlos Madrazo Becerra

Conclusiones: en la época del petróleo

BIBLIOGRAFIA

Introducción

Este texto tiene como objetivo dar cuenta de algunos periodos de radicalismo en la política mexicana del siglo XX protagonizados por líderes tabasqueños. Hemos establecido aquellos antecedentes en la historia del estado mexicano de Tabasco que lo hacen proclive a ser semillero de políticos radicales. En efecto, a diferencia del resto del sur de México y desde luego que también del centro, Tabasco tuvo un papel totalmente periférico durante la Colonia, por distintos motivos que habremos de ver. A raíz de lo anterior, este estado del sureste no tuvo que cargar con el pesado fardo de la hacienda colonial ni de la Iglesia, y resultó así más “llano” que otros estados de historia más intrincada. Ni siquiera bajo el Porfiriato lograron consolidarse en Tabasco la gran hacienda y la Iglesia. Así pues, más allá de la geografía y del clima, la franqueza de la que se han preciado los tabasqueños y varios de sus líderes bien podría ser producto de una historia muy singular.

Tratados los antecedentes, nos adentramos en el Tabasco garridista, que fue llamado por el presidente mexicano Lázaro Cárdenas “el laboratorio de la revolución”. Las interpretaciones más recientes, influidas por los cambios en la manera de relatar la Historia, tal vez no den cuenta de la importancia que llegó a tener el periodo del gobernador Tomás Garrido Canabal, duramente retratado en la literatura por el escritor británico Graham Greene en Caminos sin ley y El poder y la gloria. En este texto pondremos énfasis en la labor educativa y las influencias que ésta tuvo. El hecho es que como parte de esta herenciagarridista, pero mucho más tarde, habrá de aparecer desde la política tabasqueña la aspiración a reformar desde abajo al partido oficial mexicano, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), con Carlos Madrazo Becerra, durante los años ’60, y sobre quien nos detendremos en un segundo apartado. En conclusiones mencionaremos otro político tabasqueño, Enrique González Pedrero, gobernador del estado que promovió la democracia municipal y que aún sin ser tan radical terminó rompiendo con el PRI y ha contribuido al estudio de la democracia mexicana. Es la antesala de la aparición en la política nacional, ya en el siglo XXI, del actual presidente mexicano, el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, quien ha dejado escrito un voluminoso texto sobre su estado, El poder en el trópico. Para cerrar, insistiremos en que probablemente no sean la geografía y el clima la explicación última de la “franqueza tabasqueña”, aunque no dejen de contar; igualmente importante sería la ausencia de una pesada herencia colonial y porfiriana, sobre lo que concluiremos.

1. Antecedentes

A la llegada de los españoles había varios grupos indígenas en Tabasco: sobre todo chontales, hacia la costa, pero también grupos de origen náhuatl, y zoques hacia la sierra de Chiapas. Los indígenas fueron derrotados militarmente, como ocurrió en la batalla de Centla (1519), pero sobre todo gravemente diezmados por las epidemias traídas por los Conquistadores. Más tarde, Tabasco recibió también población negra. No está de más mencionar que durante el periodo colonialTabasco fue acosado por piratas, lo que obligó a cambiar de capital de la provincia y establecerla en Tacotalpa hasta 1795, cuando volvió a ser la Villa Hermosa de San Juan Baustista (Villahermosa). A finales del siglo XVIII, la mayoría delos españoles vivían en la Sierra y no bajaron con su ganado hacia la Chontalpa sino hasta cuando cesaron los ataques piratas.

Hubo encomienda en Tabasco, pero en tales condiciones que, paradójicamente, no se pasó mayormente a la hacienda y la encomienda misma duró, languideciendo, por un largo tiempo, más que en el resto de lo que luego habría de ser México. Con su esplendor en el siglo XVI y remplazada en el siglo XVII por la hacienda, la encomienda duró en efecto por inercia en Tabasco hasta el siglo XVIII. Las encomiendas fueron pasando a manos de la Corona, que recibía directamente los tributos, y para finales del siglo XVIII ya no quedaban más que 7 encomenderos1. Muchos de los encomenderos eran propietarios ausentistas. Escribe Carlos Enrique Ruiz Abreu que “en el aspecto económico, durante la Colonia Tabasco no creció igual que el resto de la Nueva España: su desarrollo tomó matices especiales. El terreno no fue fácil de penetrar, ya que aproximadamente 60 % era agua. Constituido por un enjambre de ríos, lagunas, esteros y pantanos, la temperatura media anual era de 25C; poseía un clima insalubre, proclive a las enfermedades endémicas; además, la carencia de metales preciosos no despertó el mínimo interés para el sueño de riqueza de los españoles, y los indígenas resultaron difíciles de ‘civilizar’. Los pueblos eran pequeños y su única riqueza eran la agricultura y el comercio, que trastocaron completamente los españoles. Sin embargo, los pocos que se quedaron trataron de vivir lo mejor posible en las tierras que les tocaron, que heredaron o las que ellos mismos escogieron. En consecuencia, la conquista de Tabasco y, aún más, su colonización fueron arduas y lentas”2. La encomienda se dedicó durante la Colonia al cacao y la ganadería, y los primeros colonizadores se instalaron sobre todo en la región de la Sierra.

“Por todo, prosigue Carlos Enrique Ruiz Abreu, la Corona, aun contra su voluntad, mantuvo en Tabasco la encomienda hasta el siglo XVIII, cuando ya había desaparecido en la mayor parte de la Nueva España, debido a que se desarrolló unida a la tierra y al escaso trabajo libre. Esto marca la pauta de ayer y de hoy para entender el innegable atraso económico en que vivía la provincia”3, que por lo demás osciló entre la pertenencia al centro (Nueva España) y a Yucatán. El hecho es que al morir los beneficiarios de la encomienda, las tierras iban pasando a manos de la Corona, mientras algunas se convertían en mercedes o composiciones. Como sea, para los indígenas, el tributo fue una carga pesada, salvo en momentos de epidemias o plagas de langosta que desolaban pueblos enteros, según lo hace notar Ruiz Abreu4. El cultivo predominante en la época colonial fue el cacao, desde la Chontalpa hasta la Sierra. Sin embargo, la Corona impulsó más el cacao de Venezuela y Ecuador (Maracaibo y Guayaquil), quedando Tabasco en tercer lugar al momento de las reformas borbónicas. La ganadería fue introducida por los españoles.También se explotó parcialmente la pita, una fibra que se da en la selva, y la zarzaparrilla, que es aromática para bebidas refrescantes. A finales del siglo XVIII se exportó pimienta (Tabasco se volvió a la larga el primer estado productor de pimienta de México). Para el consumo local se sembraban arroz, caña de azúcar (procedente de Cuba y de Yucatán, y sobre todo para la elaboración de aguardiente) y café.

Por lo demás, “la tenencia de la tierra vía la merced o composición tuvo características propias en Tabasco durante la Colonia, debido al clima, la geografía, las epidemias, las plagas, la piratería, las fuertes cargas de trabajo, los tributos e impuestos, la burocracia, así como los trámites engorrosos, todo lo cual causó y mantuvo una constante despoblación en el territorio tabasqueño y propició un lento desarrollo agrícola”5. Finalmente, “desde finales del siglo XVII y durante el XVIII, se conformó la hacienda en Tabasco, aunque más lentamente que en el resto de la Nueva España. Creció bajo el imperio de unos cuantos administradores de la Corona y de particulares; todos españoles y criollos. Estos fueron los antecedentes de las que enseñorearon el campo tabasqueño en los siglos XIX y XX (…) La mayoría de las haciendas de esta provincia fueron pequeñas unidades productivas de entre 200 y 400 hectáreas cada una (…) La hacienda en Tabasco, como unidad productiva, así como el grupo que la administraba, se erigió como una de las más atrasadas del México colonial e independiente”, considera Ruiz Abreu6. El contraste es notorio con lo que fueron las haciendas pulqueras, mineras, azucareras y ganaderas del centro. Andrés Manuel López Obrador constata el estancamiento de la población tabasqueña durante el periodo colonial: Tabasco era un lugar relativamente poco poblado a la llegada de los españoles, y en sólo medio siglo de Colonia la población se redujo en un 93 por ciento7 En tres siglos de periodo colonial, la población de la provincia no pasó de 40 mil habitantes, “(…) situación, escribe López Obrador, que, una vez más, contrasta con lo que ocurría en el resto del país, pues a finales del siglo XVII y durante todo el siglo XVIII, la población indígena tuvo una importante recuperación, como asegura Miguel León Portilla”8. La población de Tabasco no empezó a registrar un incremento más o menos sostenido sino hasta la década de los 40 del siglo XIX, entre otros motivos por el uso de la quinina para combatir el paludismo y el fluido vacuno contra la viruela. Ya en el Porfiriato, Tabasco vivió entonces un crecimiento poblacional relativamente importante.

Siempre según Ruiz Abreu, durante la Colonia la provincia fue autosuficiente en maíz, y el frijol fue el segundo producto más importante en la dieta alimenticia del indígena. Los indígenas tabasqueños obtenían también otros productos: chile, calabaza, pimienta, yuca, camote, aguacate, jitomate, chirimoyas, zapote y chicozapote9. Se cultivó café en la región de la Sierra; añil, y grana cochinilla. El tabaco ya era conocido por los indígenas prehispánicos aunque estuvo restringido durante la época colonial. También hubo gran riqueza de maderas preciosas: fue particularmente aprovechado el árbol palo de tinte (que da un colorante rojo) o “palo de Campeche”. Por su parte, los españoles introdujeron el arroz, el mismo café y la caña de azúcar, además de limones, ciruelas y naranjas.

A principios del periodo de la Independencia se agregó la producción de vainilla y la región más rica de Tabasco era la Chontalpa (occidente), al albergar la mayor parte de la población y dedicar grandes áreas a la ganadería, así como a las haciendas cacaoteras. La prosperidad de la Sierra se basó en el cultivo de la caña y la ganadería en Macuspana10. Las regiones que rivalizaron entre sí por el poder fueron la rica Chontalpa y la región de los Ríos (Jonuta, Centla y la frontera con Guatemala, por el gran negocio de las monterías y la ganadería)11. Durante el Porfiriato, con todo, llegaron a existir monterías por todo el territorio tabasqueño, desde Huimanguillo hasta Tenosique. En esa época se exportó un poco de coco, naranja y tamarindo.

Como puede verse, Tabasco fue un estado rico y muy fértil, por sus mismas condiciones geográficas, aunque tuvo un lugar completamente periférico en la Colonia. En este mismo orden de cosas, Andrés Manuel López Obrador explica que durante el periodo colonial la Iglesia tampoco pudo progresar (y dependía por lo demás de Yucatán, en medio de fuertes disputas por la diócesis): “durante la Colonia, explica, fue mínima la presencia del clero y muy pocos los bienes económicos de la Iglesia; el más importante fue una hacienda rústica llamada Poposá, en el municipio de Tacotalpa, limítrofe con Chiapas, pero sus dueños eran los dominicos del vecino estado (…) Y es que a Tabasco no llegaron los misioneros ni hubo centros de instrucción religiosa, entre otras razones, debido a los pantanos y a la abundancia de mosquitos, pero sobre todo por la falta de metales preciosos, en torno a los cuales giraba la economía durante el periodo colonial. Esto hizo que los españoles venidos a estas tierras le concedieran poca importancia a la acción evangelizadora”12. Los pocos sacerdotes que llegaron tuvieron por lo demás con frecuencia un comportamiento reprochable hacia la población. En los siglos XVII y XVIII, escriben Julieta Campos y Enrique González Pedrero, “ni los sacerdotes querían detenerse en estas tierras: el convento franciscano fundado en 1633, en Oxolotán, fue abandonado diez años después.

Las iglesias eran chozas con techos de palma. Ni un solo edificio de piedra hubo en Tabasco hasta principios del siglo XVIII (…)”13.

Durante el Porfiriato, y es algo poco mencionado, Tabasco vivió el auge de la exportación de caoba. Había demanda en el mercado europeo y proliferaron los campamentos de cortes de madera, las “monterías”. Tabasco se modernizó, pero al mismo tiempo el trato a los trabajadores en las monterías era cercano a la esclavitud. Destacaron en la explotación de caoba Cárdenas, Huimanguillo y Comalcalco, en la región de la Chontalpa, y aparecieron las primeras grandes fortunas locales, como las de Policarpo Valenzuela y los Bulnes. Aprovecharon que se concesionó una extensión de terrenos nacionales equivalente a tres estados del país juntos, Colima, Morelos y Tlaxcala14. La caoba se hizo famosa por su resistencia al agua y su capacidad para flotar, y fue preferida para la fabricación de escritorios y muebles de lujo por ebanistas de Europa y Estados Unidos. Así las cosas, Tabasco no empezó a despertar de su letargo económico sino hasta este boom maderero. Con todo, Fernando Tudela considera que no hubo despegue sino a medias: no surgieron en Tabasco enormes latifundios, ya que los territorios involucrados en la denuncia de baldíos habrían permanecido desocupados o fueron rápidamente subdivididos “no existía en Tabasco –escribe Tudela- la capacidad de inversión ni el peonaje suficiente para hacer producir en régimen capitalista los potenciales latifundios (…)”15. Al finalizar el siglo XIX, sólo el 13 % de las propiedades rurales estaban cultivadas16. La servidumbre fue abolida en 1914. La articulación al mercado mundial siguió siendo relativamente débil y casi nula al mercado nacional. “(…)La gran mayoría de las unidades productivas, afirma Tudela, se mantenía en los límites de la economía pre-capitalista de subsistencia, regida por una lógica campesina no mercantilista”17.Los jornales muy bajos no atraían por lo demás a una población rural relativamente escasa. Así, hubo cierta riqueza pero no esplendor de la hacienda en Tabasco, y mientras tanto las familias acomodadas, lejos del clero, eran liberales y juaristas.

[...]


1 Campos, Julieta y Enrique González Pedrero. (1982), Tabasco: las voces de la naturaleza, México: Consejo Editorial del Gobierno del Estado de Tabasco, p.96

2 Ruiz Abreu, Carlos Enrique, “Los productos del trópico húmedo y el trabajo en el Tabasco Colonial”, en Martínez Assad, Carlos (coord.) (2001), Tabasco. Más agua que tierra. México, Sociedad Nacional de Estudios Regionales A.C., pp. 88-89

3 Op.cit., p. 91

4 Ibid., p. 93

5 Ibidem., pp. 97-98

6 Ibidem., p. 98

7 López Obrador, Andrés Manuel, (2015), El poder en el trópico. México: Planeta, p. 20

8 Op.cit., p. 21

9 Ruiz Abreu, Op.cit., pp. 82-83

10 Martínez Assad, Carlos, (1996), Breve historia de Tabasco. México: Fondo de Cultura Económica/Fideicomiso Historia de las Américas/ El Colegio de México, p. 63

11 Op.cit., p. 18

12 López Obrador, Op.cit., p. 686

13 Campos, Julieta y Enrique González Pedrero, O p.cit., p. 96

14 López Obrador, Op.cit., p. 465

15 Tudela, Fernando (coordinador), (1992), La modernización forzada del trópico: el caso de Tabasco. Proyecto Integrado del Golfo. México: El Colegio de México, CINVESTAV, IFIAS, UNRISD, p.46

16 Campos, Julieta, (1996), Tabasco: un jaguar despertado. Alternativas para la pobreza. México: Aguilar, p. 35.

17 Tudela, Op.cit., p. 44

Details

Seiten
27
Jahr
2019
ISBN (eBook)
9783668953888
ISBN (Buch)
9783668953895
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v469018
Institution / Hochschule
Universidad Nacional Autónoma de México – Instituto de Investigaciones Sociales
Note
Schlagworte
tabasco méxico

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Titel: El Tabasco radical en México. El siglo XX