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Reflexiones sobre la idea de femineidad gay. Análisis del "Colibrí", de Severo Sarduy

Hausarbeit (Hauptseminar) 2000 24 Seiten

Romanistik - Spanische Sprache, Literatur, Landeskunde

Leseprobe

Índice

I La femineidad en Europa y en Sudamérica. Restricciones y esbozos del carácter estigmático de "lo femenino"

II Descripción y análisis de las imágenes femeninas en "Colibrí" de Severo Sarduy
II.a "Lo femenino" a nivel textual. Una clasificación
II.b "Lo femenino" a nivel intratextual
II.c "Lo femenino" a nivel meta-textual

III Definición del concepto de femineidad en "Colibrí

IV Bibliografía

I La femineidad en Europa y en Sudamérica. Restricciones y esbozos del carácter estigmático de "lo femenino".

El modelo binario sexual surgido en el siglo XVIII se halla intrínsecamente unido a la separación de la naturaleza masculina de la femenina en base a los atributos anatómico-biológicos del individuo. Nancy Nicholson bautiza dicha tendencia con el nombre de "fundación biológica", apuntando a su vez que el surgimiento de esa nueva concepción de la mujer como entidad radicalmente opuesta al hombre, la cual pasa a sustituir el entendimiento de la mujer como hombre mal desarrollado, se inicia y desarrolla exclusivamente dentro de la topografía de la cultura occidental. (Nicholson, 191-199).

Roger Lancaster, por su parte, hace referencia a un entendimiento diferente en su trabajo de campo realizado en Nicaragua: "it renders certain organs and roles 'active', other body passages and roles 'pasive', and assigns honor/shame and status/stigma accordingly" (Lancaster, 123). La clasificación no se basa en hombre vs mujer sino en pasivo vs activo. Así, a diferencia del concepto europeo/norteamericano, dentro de las prácticas homosexuales el activo "is not stigmatized at all and, moreover, no clear category exists in the popular language to classify him. For all intents and purposes, he is just a normal...male" (Lancaster, 113) Efectivamente, la clasificación no diferencia entre hombre y mujer, pero sí entre rol femenino y masculino: el único estigmatizado será aquél que asuma el rol pasivo, ergo no-masculino o, expresándolo de otro modo dentro del contexto de este clasificación binaria, femenino. Con ello, el estigma castiga la adopción de un rol pasivo/femenino y el uso de órganos pasivos, fijando por otro lado a) la predominancia del activo sobre el pasivo y b) la obligación del uso de los órganos activos frente a los pasivos (en el caso de poseer ambos como es el caso del hombre).

Sin embargo, en las relaciones entre mujeres el hecho de penetración física, es decir el rol de pasividad o actividad, el cual, si partimos de las observaciones de Lancaster, se halla estrechamente ligado al "gender-rol", no será el aspecto que determine la nomenclatura de "lesbiana" (puesto que no es biológicamente factible), tampoco lo será el grado de masculinización de la mujer (más adelante expondré ejemplos de mujeres masculinas sin ser por ello consideradas lesbianas), sino el hecho de dormir exclusivamente con mujeres y mostrar una apariencia masculina. Aún así, la palabra lesbiana posee sinónimos femeninos como p.ej. "tortillera, hombruna (arg, bol, col, dom, gua, hon, mex, per, pue, ven, NY, TX), invertida [solo para mujeres] (cub), jefona (dom, NY), jefota (dom, NY), juana gallo (mex), juega tenis (col), la raza (mex), lesbi (arg, bol, chi, col, cubm, dom, els, hon, mex, per, pue, ven, CA, CT, DC, FL, NY, TX), levis (mex), macha (bol, cubm, dom, els, mex, per, pue, ven, CA, DC, FL, MA, NY), machín (mex)...[1] "; una de las excepciones es la palabra "marimacho" (la cual no se emplea únicamente para denominar a lesbianas) tanto el artículo un como el artículo una son gramaticalmente aceptados[2], mientras que para el hombre homosexual las terminaciones bien pueden ser masculinas o femeninas: maricón, cochón, loca, bujarrón, mariposa, flori... Aunque cabe subrayar que incluso las denominaciones masculinas indican una condición femenina (maricón es el aumentativo (debido a la corpulencia del hombre), de mariquita, pequeño insecto, al que se le atribuyen propiedades femeninas en los cuentos, fábulas y series de dibujos animados; por otro lado, de maricón surge a su vez la derivación maricon a). Así, la mujer lesbiana sigue siendo considerada mujer debido a su carencia de órganos activos y con ello al uso de los mismos, lo cual le posibilitaría el traspaso del rol pasivo al activo. El varón, por contra, es susceptible de elegir entre sus órganos activos o pasivos; la elección de los pasivos implica adoptar un rol-pasivo idéntico al de la mujer y con ello el estigma. En otras palabras, el hombre pasivo abandona su estatus lingüístico masculino y se transmuta a un lenguaje <transvestista>[3] en el que pululan nomenclaturas femeninas y masculinas, más bien andróginas, en las se cuestiona todo nombre masculino; un lenguaje éste, de "unión de contradicciones combinadas lúdicamente..."[4].

Mas, ¿qué ocurre con el hombre que ha transvestido su cuerpo y penetrado en el lenguaje femenino?, ¿qué sucede una vez adopta el rol femenino/pasivo?, ¿se haya éste bajo las mismas restricciones de una hembra?, ¿es éste el mismo tipo de pasividad que el de las entidades sexuales femeninas?

La intención del presente trabajo es efectuar un análisis de las imágenes femeninas en el "Colibrí" de Severo Sarduy a través de las diferentes voces convocadas entre las líneas de su obra: i.e., el autor, las entidades heterosexuales (si es que las hay), las homosexuales, las bisexuales y las transexuales allí comparecientes. Partiendo de ese análisis intentaremos definir y contrastar los (potencialmente) diferentes conceptos de femineidad.

En el apartado II detectaremos toda herramienta feminizante ; clasificaremos y analizaremos las imágenes femeninas en los personajes, dentro de los paisajes y texto que rodean y marcan a los primeros. Por último el apartado III definirá el concepto de femineidad en la obra y con ello intentará responder en parte a las preguntas arriba surgidas en lo que respecta a la existencia de más de un concepto de femineidad en base a la posesión o carencia de órganos pasivos o activos.

II Descripción y análisis de las imágenes femeninas en "Colibrí" de Severo Sarduy.

"Lo femenino" actúa a tres niveles: en primer lugar a lo largo del texto y del desarrollo de cada personaje, en segundo a nivel intratextual; i.e., como texto dentro de un texto, y, finalmente en el meta-nivel narrador-lector, siendo este último un lector específico, creado y aludido por el narrador/autor, imprescindible en la fragua de la atmósfera particular de la novela y, a su vez, causa ficticia de la narración de ésta (la novela).

II.a "Lo femenino" a nivel textual. Una clasificación.

La mayoría de las figuras en "Colibrí" son de sexo masculino, lo cual no implica que el "gender-rol" adoptado por éstas sea el masculino/activo. A fin de no desorientarnos considero necesario establecer una clasificación de las figuras presentes en la obra, lo cual facilitará asimismo el análisis de los personajes y hará más clara nuestra cadena de argumentos. Me hago cargo de que los binarismo son esencialistas en demasía, mas aún así requiero de su uso para lograr una delineación cristalina de las imágenes de la obra.

Si estableciéramos un eje en donde un extremo representara la uniformidad de la categoría gender[5] con la categoría sexo (biológico), es decir gender y sexo femenino o gender y sexo masculino y al otro extremo la disociación entre ambos aspectos (gender femenino y sexo masculino y viceversa), hallaríamos dos grandes grupos dentro de la obra:

a) en un extremo se halla Colibrí, el cual representa el concepto masculino "gay" (= de masculina homosexualidad. Véase Almaguer, 262) occidental, o desde el punto de vista sudamericano, de hombre misógino, puesto que es el personaje "activo" que huye del burdel de la Regenta para no dejarse penetrar por una de los viejos-ballena, clientes consumidores de "delfines" o, en otras palabras, de jóvenes mancebos (y por ello andróginos como su nombre simboliza[6] ) a través de cuya humillación, prosiguiente a una ardua pelea, hacen patente su estatus de vencedor/activo/masculino

Bastaba con que un cetáceo retozón, imantado por el arpón en ristre de algún cazador nocturno a la deriva [...] decretara, con voz sobrecogida por la cercanía de una sumisión voluptuosa, la apertura de los juegos, para que acudieran a la tarima, desafiantes y prestos [...] impacientes por desplegar ante los venerables acaramelados la panoplia de su potencia pírrica, o el socarrón desenfado de su destreza en el arte de humillar. (Pág. 694)[7]

Dicha humillación, es decir la transmutación a "lo femenino" del mancebo, es la penetración por el orificio bucal y, como castigo mayor, por el ano

...una brusca ceremonia sellaba el triunfo: el vencedor volvía hacia arriba y a la fuerza la cara del desahuciado; le abría la boca [...] encima de los labios apretados: un flujo fluorescente y viscoso, como una marea nocturna de algas o de ostras, inundaba el rostro repugnado del sumiso. Si la nívea Regente [...] lo exigía [...], repetía el chiquetazo en el ano. (Pág. 696)

Colibrí se niega a aceptar un rol de pasividad/feminidad y así huye de los deseos de penetración de los clientes así como de los deseos de la Regenta, la cual pretende someterlo a su voluntad, no para penetrarlo, sino para ser penetrada por él

...Para que sepa (Colibrí) lo que es ofender a esa mujer tan regia y tan santa máxime cuando ella sólo aspiró a distinguirlo con sus obsequios, agasajarlo con sus halagos... (Pág. 746)

(por el momento desistiré de explicar en concreto el deseo de la Regenta, ya que más adelante perfilaré esa figura con mayor detalle) como si el penetrar a pasivos pudiera contagiar la pasividad. Consecuentemente, Colibrí será el único que no duerma con las prostitutas propagadoras del acróstico seropositivo que contraen los buscadores de la mona blanca (véase Ingenschay, 2000, pág.9) sino únicamente con el japonés guerrero y masculino al cual reprochará y despreciará en los momentos en que se deje arrastrar por comportamientos tachados de femeninos

déjate de mariconerías. El poder es cosa de machos. O te mandaré solo al fanguero...(Pág. 794)

Paradójicamente, y ahí entra en acción el lenguaje "transvestista" de las contradicciones, la usurpación del trono de la Regenta a manos de Colibrí implica a su vez una metamorfosis en una actitud maternal, vamp y femenina, en donde, en el nombre de la fuerza y del poder, Colibrí prohíbe "cosas de hombres" como el alcohol y las hojas de coca porque

Se acabaron para siempre [...] en esta casa el alcohol y la hierba. Se acabó todo lo que corrompe y debilita...(Pág. 793)

para luego después contemplarse en el espejo de la destronada Regenta y teñirse las cejas con agua oxigenada mientras se escandaliza de los estragos del tiempo en su rostro y cabellera, cual fémina coqueta.

Como Valentín en "El beso de la mujer araña", Colibrí experimenta una metamorfosis que le guía a paraderos oscuros y hasta ahora no explorados. Mas ello no conlleva la pérdida de la actividad/masculinidad ni en Valentín ni en Colibrí. En el tercer capítulo me ocuparé de definir más concisamente este último punto.

b) en el extremo opuesto se hallan figuras como la Regenta, la Enana, la Monja o el Japonés, las ballenas así como los cazadores/delfines. En este polo hallamos proyecciones e imágenes femeninas desde el skopos de una entidad de sexo masculina y gender femenino. Antes de proseguir querría escindir este segundo grupo en dos categorías dependientes del tratamiento que provoca la performance femenina de estas figuras. Por un lado he agrupado a determinadas figuras en lo que he bautizado con el nombre de "figuras esperpénticas" por lo grotesco e hiperbólico que su caracterización encierra, llegando a límites extremos de peyorización y ridículo. Esta categoría abarca a seres como a la Enana o la Monja e incluso al Japonés. Concretamente hacia el final de la obra experimentamos una paulatina esperpentización feminizante del nipón, en especial tras su captura y devolución al "Palacio" lo que presupone la domesticación y sumisión del hasta ese punto imbatido japonísimo. Ese proceso hacia la pasividad se hace irreversible una vez amancebado con las prostitutas del río, que derivan su incipiente romance con Colibrí a una relación similar a la que mantenía la Regenta con la Enana.

[...]


[1] Términos extraídos de de la Pava, Diana (1999) „Vocabulario del lenguaje gay en Hispanoamérica, España y los Estados Unidos“. http://gente.chueca.com/marivi98/documentos/anexo.htm

[2] Aunque debe recalcarse el hecho de que al igual que sinónimos como machín y macha, marimacho alude al estatus de semi-hombre concedido a una lesbiana. Se la supone de apariencia y actitud masculina, pero le falta un requisito para ser „macho“. Este hecho contrasta frente al catálogo denominativo del homosexual masculino: loca, niña... al que sí se le otorga una entidad completamente femenina.

[3] Sobre lenguaje del transvestismo véase Ingenschay, Dieter. "Manuel Puig: «El beso de la mujer araña»." en: Roloff, Volker; Wentzlaff, Eggebert (ed.) Der Hispanoamerikanische Roman. Von Cortázar bis zur Gegenwart. Band II. Darmstadt, 1992. Así como Ingenschay, D. "Unlimited Emotion: The poetics of Excess in Latin American Beobaroque Gay Novels." en: Schlaeger, Jürgen (ed.) Representations of Emotional Excess. REAL (Yearbook of Research in English and American Literature), 16. Tübingen. Nov. 2000. Y en última instancia Heibert, Franz. "Metamorphose, Travestie und Sehnsucht." en: Sarduy, Severo. Kolibri. Berlín: Zebra Literaturverlag, 1991. Pág. 197-199.

[4] Ingenschay, 2000. Pág.11. Traducción del inglés L J-P.

[5] Bajo gender se entiende una construcción/comportamiento social, que no identidad sexual (o sexualidad) con las preferencias y objeto del deseo que ésta conlleva. Más sobre el debate acerca de la diferencia entre sexo, sexualidad y gender en: Edelman, Lee. Homographesis. Essays in gay literary and cultural theory. New York/London: Routledge, 1994. También en: Halperin, David M. "Is There a History of Sexuality?" en: Abelove; Barale; Halperin. The Lesbian and Gay Studies Reader. New York/London: Routledge, 1993. Y: Kosofsky Sedgwick, Eve. Epistemology of the Closet. Berkley/Los Angeles: University of California Press, 1990.

[6] El delfín simbolizaba en la Antigüedad clásica al ser hermafrodita, dador de potencia masculina. Véase Grimal, Pierre/Peterich, Eckart. Götter und Helden. Die Mythologie der Griechen, Römer und Germanen. Düsseldorf: Patmos Verlag, 2000.

[7]La versión de Colibrí utilizada de aquí en adelante a no ser que se indique lo contrario es la de la Editorial Galaxia Gutenberg, Madrid, 1999.

Details

Seiten
24
Jahr
2000
ISBN (eBook)
9783638467292
Dateigröße
508 KB
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v50525
Institution / Hochschule
Humboldt-Universität zu Berlin – Institut für Romanistik
Note
1,0
Schlagworte
Reflexiones Análisis Colibrí Severo Sarduy Theorie Praxis Gay-Writing

Autor

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