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Aproximaciones de racismo y migraciones. Una mirada descolonial

Essay 2020 8 Seiten

Soziologie - Politische Soziologie, Majoritäten, Minoritäten

Leseprobe

Reflexiones del racismo a través de las migraciones en el contexto mexicano

La sociedad nacional en su conjunto, ha sido la mezcla de una formación entre prejuicios y estructuras representadas por jerarquías y diferencias. Desde la proyección histórica de los pueblos europeos, se pueden visualizar características de tal tipo, las cuales podían corresponder a un carácter religioso, étnico, racial, de posición económica, de posición libre (por aquello de la legalidad de los esclavos), por la posición familiar, entre otros aspectos sujetos a derechos. Ubicando el siguiente ensayo desde la visión sobre cómo se construye el racismo en América Latina, pasando por un contexto nacional, se hará una revisión de lo considerado más puntual a partir de la construcción socio-histórica colonialista en el contexto latinoamericano y más adelante, mexicano.

El racismo biológico se ha legitimado como una justificación para la expansión colonialista, tanto política como económicamente con aportes científicos e intelectuales en diferentes ramas del conocimiento como la biología, la psicología o la antropología por decir algunas. A partir de ello, se determinaría que el término de raza sería un concepto formulado por una corriente evolucionista para las sociedades colonizadas e incluso la estratificación de clases sociales en los propios países colonizadores con el fin de favorecer sus dinámicas clasistas y de sometimiento respecto a grupos considerados para ellos subalternos. Usaban como características estrategias de violencia –para apropiarse de la mano de obra esclava, lo cual generó un impacto en la psique de las sociedades por temor a ser masacrados, violados o asesinados–; reglas de distanciamiento entre el colonizador y el colonizado, promoviendo estereotipos o categorizaciones que satanizaban tota concepción identitaria del Otro ; y de paternalismo con el fin de convertir al Otro en un sujeto dependiente, por lo tanto controlable de sus conductas mediante su infantilización (Menéndez, 2018).

Por un lado, los procesos de sometimiento colonialista-imperialista han tenido el propósito del expansionismo, mientras que, por el otro, la explotación tanto humana como de territorios. En consecuencia, ello se desarrollaron sistemas de esclavitud en diferentes niveles, respaldados por políticas e ideologías. Se va construyendo un discurso de poder desde esta perspectiva, donde la deshumanización es permitida y silenciada a través de prácticas como las antes mencionadas que han tenido un impacto cognitivo en la manera de situarse y representarse en un contexto de inferioridades y valor humano. De ahí es que se van naturalizando las formas de socialización, comportamiento y trato respecto a las sociedades blancas dominantes y aquellas diferentes hasta la actualidad (Bidaseca, 2018).

Continuando las reflexiones en esta misma línea, desde una cartografía desarrollada históricamente bajo perspectivas espaciales –cuyas proporciones eurocéntricas eran representadas con base en intereses de situarse más amplios que la realidad para imponerse– hay una proyección simbólica en la producción del mundo respecto a la asignación de abstracciones ya sean territoriales, como fronterizas y de control geográfico. Esto supone un proceso de organización jurídico, político y económico basado en la conquista de otros territorios. Ello nos habla de cuestiones expansionistas bajo la construcción de ideas materialistas de cómo se divide el mundo y cómo se determinan criterios de Identidad en relación con el Ser de los dominantes, sus formas de hacer y el Otro de los dominados (Mezzadra & Neilson, 2017).

Así es como la cartografía también es un elemento que configura a la dominación de unas sociedades respecto otras, como una fábrica. Produce límites en diferentes sentidos: uno de ellos entre el Ser, su lógica racional y ética para las que la Alteridad es sólo una encarnación de jerarquías dentro de las cuales se implican elementos culturales, lingüísticos y semánticos de división, produciendo como resultado, una visión sobre el significado de la frontera. Como tal, la frontera se ha institucionalizado por estas divisiones y procesos de colonización socio-histórico en el contexto de América Latina, heredando límites entre el control de derechos, libertad, ciudadanía –al perder su existencia como sujetos políticos–, sentido de pertenencia cultural para su intercambio, la intervención del Estado, dinámicas laborales y formas de desplazamiento (Balibar, 2005).

La frontera desde su conformación cartográfica, no sólo abarca dimensiones espaciales, sino que en ellas se producen otras dimensiones simbólicas de dominación social y de dinámicas estructurales e identitarias. Es pertinente mencionar que la frontera también tiene un uso discursivo que no sólo trata de definiciones físicas sobre territorio, salvo también de establecer axiomas de poder y diferenciación que se interiorizan en el pensamiento cognitivo. En este escenario se normalizan los límites entre las perspectivas de clasismo, violencia, mecanismos simbólicos de cohesión nacionalista, organización económico-política y se determinan qué mediaciones tomar para el control de flujos migratorios (Mezzadra & Neilson, 2017).

Los desplazamientos como un elemento consustancial al hombre, también van a irse definiendo entre las complejidades de la frontera como símbolo de demarcación política, de gobernabilidad y soberanía. Aquí se visibilizan los privilegios producidos durante el contexto socio-histórico de colonización, racismo y distribución desigual de la economía geográfica acorde tanto a los recursos y mano de obra para explotación como a la producción industrializada. La movilidad humana será condicionada a diversos factores de clase y necesidades, para los es oportuno analizar sus formas por las qué y dónde las sociedades actúan un desplazamiento bajo la regulación desigual del Estado, la vigilancia constante de su comportamiento en territorios extranjeros y los límites o nulidad de sus derechos humanos a conveniencia de intereses económicos (Segura, 2019).

Una lógica como la colonialista y su recorrido por los siglos hasta llegar a la actualidad, se ha reconocido bajo esquemas de control Institucional fronterizo, los cuáles determinan acuerdos de desplazamiento nacionales e Internacionales desde lo occidental. Sin embargo, el racismo que se visibiliza a través de la desigualdad social, la injusticia y violencia entre sociedades minoritarias o comunidades, son uno de varios factores complejos en los que los migrantes son visualizados como “desobedientes” de las políticas nacionales de origen y, por lo tanto, se enfrentan ante otro filtro necropolítico de violencia para ir erradicando los flujos de desplazamiento (Cordero, et al., 2019).

La realidad de sujetos marginados a un sistema cuya decisión ha implicado un desplazamiento, responde más bien a un acto de movimiento subalterno de lucha que visualiza este camino como el más viable frente a problemáticas contextuales que los sobrepasan. Diversas causas migratorias retribuidas a un desenvolvimiento político, económico, jurídico, cultural y social precario, más allá de romantizarse se pueden reflexionar desde las dinámicas de violencia para ejercer un poder hegemónico de control-coerción que atenta contra la libertad u otros derechos a la vida. En contraste, la migración en un marco racializado, se visualiza desde una perspectiva fácilmente condenable, reflexionada desde aspectos socio-históricos, en los que migrar ha sido más bien “una posible solución para los hombres blancos, o una gran empresa de pioneros” (Madroñal, 2009, p.11).

En ese sentido, una concepción crítica migratoria a partir de dinámicas de desplazamiento de un espacio a otro a través de una frontera, es el de prácticas como ya se ha mencionado, relacionadas por particularidades de tipo estructural y geopolítico en las que se visibilizan formas de violencia, racismo y deshumanización legitimadas por biopolíticas selectivas y necropolíticas globales en un falso discurso sobre “presencia” de Derechos con apoyo de lógicas militarizadas. Por lo tanto, la hermeticidad con la que apelan las dinámicas políticas de control migratorio es proporcional a un racismo oculto respecto a los Derechos y humanización de todos aquellos que buscan una oportunidad de acogimiento hacia una mejor calidad de vida y respeto.

Enfocando ahora una meditación hacia la inmigración como un fenómeno socioeconómico y producto de problemáticas relacionadas a políticas nacionales, su representación “muestra una tendencia ciclotímica en las representaciones mediáticas y en los discursos del poder. Oscilando entre el racismo cultural e incluso biológico, y la interculturalidad otorgada e institucionalizada como panacea para todos los males de la multiculturalidad inmigrada” (Castaño y Periáñez, 2012; Castaño, 2016, Citado por Madroñal, 2019, p. 17).

“Los detractores de la inmigración han considerado a estas minorías como una amenaza, tanto al bienestar y orden público, como también a la identidad nacional, a partir del uso de discursos esencialistas (Castles y Miller, 2004, Citado por Reynoso, 2016, p. 62)”. Desde esta mirada se justifica la naturalización de pensamientos colectivos deshumanizantes y criminalizantes respecto a los sujetos inmigrantes, trasponiendo una imagen de los factores provocadores mientras se reafirma la construcción de un Estado que categoriza los Derechos, la ciudadanización, intereses económicos y políticos internacionales frente a los flujos de desplazamiento según su origen. Bajo esa lógica, escapar de una estigmatización por la posición de ilegalidad, implica demostrar algún tipo de aportación de criterio productivo y merecer un lugar de pertenencia al integrar normas al espacio de desplazamiento. Sin embargo, se integra una dicotomía en el sentido económico y cultural dentro del que también son percibidos como un mal capaz de perjudicar más las problemáticas contextuales al territorio donde inmigran por enfocar una redistribución sobre derechos o privilegios que no son otorgados.

La discriminación racial y xenofobia son producciones características del pensamiento colonial a través del que se jerarquizan a las sociedades por su grado de “pureza” o mestizaje. En tiempos de crisis o problemas globales, imposibilita la formación de lazos solidarios para apoyo a los flujos de desplazamiento lo cual provoca un mayor índice de vulnerabilidad. Las políticas migratorias restrictivas desde principios del siglo XIX en México, se han intensificado con frecuencia y en el marco del COVID, se habla de un control dirigido por presiones estadounidenses, la contención de inmigraciones a través de albergues, el apoyo del crimen organizado y la militarización de las fronteras en una responsabilidad externalizada (Zaragoza, 2020).

A su vez, se suma el desamparo y desprotección de las poblaciones migrantes en territorio nacional. Se habla de una movilización de expulsión a niveles más agravantes que antes y, además, violenta las necesidades de refugio respecto a los flujos migratorios, cuya situación es reforzada bajo políticas nacionales desde las cuales se prioriza el discurso de confinamiento pandémico mientras responde a criterios discriminatorios de sujetos desechables para sus intereses. Esto se atiende sobre bases históricas de racismo, que se reafirman en los intereses capitalistas emergentes donde se ponen al frente dinámicas de consumo, homogeneización –de bienes– a la vez que exclusión –de personas–, clasismo una frontera cognitiva hacia los inmigrantes al realizar prácticas de movimiento en tiempos de confinamiento.

De manera general, es trascendental repensar estas meditaciones sobre las zonas con dinámicas migratorias de México y así contribuir a replanteamientos sobre los actos de racismo producidos por el contexto socio-histórico principalmente, del que se derivan en la sociedad comportamientos de rechazo verbal, acciones discriminativas por estereotipos o discriminación estructural e institucional por el origen, el estatus, la edad y el género de los migrantes. Sería adecuado enfocar y examinar los espacios de apoyo donde se brinda seguridad a grupos inmigrantes sin hacerlos caer en una revictimización o señalamientos de tipo político sino más bien hacia una convivencia intercultural, buscando la comprensión de aquellos factores que obligan a realizar desplazamientos bajo problemáticas de tipo nacional de origen a los que se suman situaciones adveras de tipo global ya sea en lo económico, biológico, de conflictos, entre otros.

Este planteamiento busca producir finalmente, una deconstrucción del pensamiento dominante de corte colonial y hegemónico, caracterizado por ideas sobre la frontera tanto física como cognitiva y aproximarse a un entendimiento intercultural respecto a las desigualdades producidas en un sistema neoliberal depredador, que expulsa a los sujetos de sus Derechos por ejecutar desplazamientos, volviéndolos más vulnerables a las desigualdades, a la exclusión, a la explotación laboral y a la invisibilidad social.

Referencias:

Balibar, É. (2005). Fronteras del mundo, fronteras de la política. Alteridades, 15(30), 87-96.

Bidaseca, K. A. (2018). La amnesia del imperio: Los muros del racismo, el apartheid y el ancho mar de las estrellas. SB.

Cordero, B., Mezzadra, S., & Varela, A. (2019). Capitalismo caníbal: migraciones, violencia y necropolítica en Mesoamérica América latina en movimiento: migraciones, límites a la movilidad y sus desbordamientos. 1ª ed.. México: Traficantes de sueños, 99-124.

Cordero, B., Mezzadra, S., & Varela, A. (2019). Pensar América Latina desde la Autonomía de las migraciones. América latina en movimiento: migraciones, límites a la movilidad y sus desbordamientos. 1ª ed.. México: Traficantes de sueños, 9-25.

Madroñal, A. C. (2019). Fronteras a la humanidad: nuestro Mediterráneo común construido como confín de los derechos humanos de la UE. In El pluriverso de los derechos humanos: la diversidad de las luchas por la dignidad (pp. 511-534). Akal.

Menéndez, L. E. (2018) Colonialismo y Racismo. Una introducción al análisis de las teorías racistas en la Antropología Social. Colonialismo, Neocolonialismo y Racismo. Universidad Nacional Autónoma de México. 17-41.

Mezzadra, S., & Neilson, B. (2017). La frontera como método (Vol. 23, p. 31).

Reynoso, A. E. A. (2016). Estigma y discriminación: narrativas de migrantes centroamericanos en tránsito por México hacia Estados Unidos.

Segura, D. S. M. (2019). Las lógicas de gobierno de lo fronterizo en el espacio Schengen: la frontera como estriación. Revista CIDOB d'Afers Internacionals, (122), 15-37.

Zaragoza, M. (2020). COVID-19 desnudo proyecto migratorio racista en México: especialista. Junio de 2020, de IBERO México Sitio web: https://ibero.mx/prensa/covid-19-desnuda-proyecto-migratorio-racista-en-mexico-especialista

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8
Jahr
2020
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v936874
Note
9
Schlagworte
descolonial migraciones racismo

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