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Crisis, Huida y Visión Educativa. Una Reseña para la Historia

von Dr. Jairo J. Simonovis Rojas (Autor:in) Dra. Ligia C. de Simonovis (Autor:in)
Essay 2020 123 Seiten

Leseprobe

ÍNDICE

DEDICATORIA

PRÓLOGO

PREÁMBULO

PARTE I
CRISIS Y HUIDA
LA MIGRACIÓN VENEZOLANA EN LA REGIÓN LATINOAMERICANA
El impacto de la diáspora venezolana en Colombia
La lucha de los migrantes venezolanos en Perú
La diáspora venezolana en Chile
La migración venezolana en Ecuador
Migración venezolana en Brasil
La migración de venezolanos en Argentina
LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA EN VENEZUELA: UNA CRISIS ACENTUADA POR LA
MIGRACIÓN
EL EXODO MASIVO DE LOS DOCENTES VENEZOLANOS
LA SALUD EN VENEZUELA: MIGRACIÓN, EMERGENCIA, PANDEMIA Y DETERIORO
LA MIGRACIÓN DE LOS PROFESIONALES VENEZOLANOS EN EL ÁREA DE LA SALUD EN
AMÉRICA DEL SUR, NORTE AMÉRICA, EUROPA, MEDIO ORIENTE Y ÁFRICA.
Colombia
Chile
Argentina
Ecuador
Brasil
Uruguay
Estados Unidos
España
Arabia Saudita
Guinea Ecuatorial

PARTE II
SOLUCIÓN: UNA MIRADA HACIA LA REESTRUCTURACIÓN DEL SISTEMA EDUCATIVO
Las tendencias educativas en el siglo XXI
MODELOS SISTÉMICOS PROPUESTOS
MODELO SISTÉMICO CURRICULAR PARA LA REESTRUCTURACIÓN DE
SISTEMAS DUCATIVOS (MOSCURSE)
Las premisas básicas que sustentan el Modelo
Cómo lograr la reestructuración de un sistema educativo
Los procesos involucrados
MODELO DE INTEGRACIÓN UNIVERSIDAD-COMUNIDAD
Concepción del Modelo
Elementos del Entorno Universitario
Concepción Sistémica del Proceso de Integración Universidad Comunidad
Sociedad Educadora

CONCLUSIONES

REFERENCIAS

Síntesis Curricular de los Autores

Diseños de la portada: Selva A. Rodríguez

DEDICATORIA

“Las migraciones son como el agua, si bien no se las puede detener, es necesario encauzarlas” (Domenech, 2013).

Dedicamos este trabajo al noble pueblo venezolano, que ha venido soportado con resiliencia por más de una veintena, todas las inclemencias del clima político y el fracaso de un modelo con visos de totalitarismo denominado “Socialismo del Siglo XXI”, el cual ha conllevado a un declive inimaginable de la calidad de vida de su población, olvidando así el legado de grandes próceres de América como Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Antonio José Sucre, José Antonio Anzoátegui, Andrés Bello, Simón Rodríguez, entre otros, quienes salieron de su pais Venezuela en el siglo XIX para luchar y liberar otras naciones del Continente Americano, a cuyas regiones muchos compatriotas venezolanos, en pleno Siglo XXI, se han visto obligados a emigrar por las circunstancias que actualmente se viven en Venezuela, una diáspora hacia diversas latitudes en donde lamentablemente, muchos compatriotas no han sido recibidos de la misma manera y con el mismo afecto como Venezuela abrió sus puertas, a todos aquellos inmigrantes que desde distintas regiones necesitaron -en algún momento-, de su acogida.

PRÓLOGO

Es motivo de profunda satisfacción presentar a los amables lectores este libro que muestra contundentemente la situación venezolana, vista desde dos importantes perspectivas: Por una parte, desde la emigración masiva o diáspora de un alto porcentaje de su población, junto con el impacto que este fenómeno social ha causado dentro y fuera de Venezuela, y por el otro, con una propuesta educativa desde la mirada experimentada de dos brillantes académicos: La Doctora Ligia Contreras y el Doctor Jairo Simonovis, Coordinadora Nacional del Postdoctorado de la RIEAC y Presidente–Fundador, respectivamente, de la RED DE INVESTIGADORES DE EDUCACIÓN DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (RIEAC), quienes con su dilatada experiencia académica universitaria proponen dos modelos de educación con enfoque sistémico para la reestructuración de sistemas educativos y con una acertada visión, para la urgencia requerida actualmente por el sistema educativo venezolano.

Ya Venezuela no es aquella nación próspera que servía de albergo seguro a propios y extraños. Desde que se instaló el “Socialismo del siglo XXI” progresivamente el país ha dejado de ser “Tierra de Gracia” para convertirse en lo contrario y obligar a importantes contingentes de venezolanos a emigrar, en la búsqueda de una calidad de vida que en la práctica se les ha negado.

En los últimos años hemos sido testigos de la destrucción del aparato productivo del país, iniciada con la salida abrupta de la “gente del petróleo”, que ha costado progresivamente el colapso de PDVSA y sus empresas filiales. En lo referente al sector privado, vimos con desconcierto la descabellada política de expropiaciones a empresas exitosas para verlas disminuidas o destruidas después, aumentando significativamente las cifras de desempleo; en el sector agropecuario, las confiscaciones de haciendas productivas generaron más de 3 millones de hectáreas que fueron luego abandonadas a su suerte dejando en orfandad al productor del campo.

La imposición del pensamiento único a través del “Socialismo del siglo XXI” se reflejó en innumerables desaciertos en políticas públicas, devaluaciones monetarias erradas, cuyas consecuencias están a la vista: Hiperinflación, dolarización de la economía, coexistiendo con salarios irrisorios en bolívares, moneda varias veces devaluada, teniendo como lógica consecuencia el aumento de los niveles de pobreza extrema, colapso del sistema de salud, baja calidad del sistema educativo y en fin, desequilibrios generalizados que han forzado el desplazamiento de grandes contingentes de venezolanos, hoy mayormente castigados por la pandemia que asola el planeta. “… en Venezuela surgió un discurso político que ha venido afectando a nivel de su efectividad, todos los sectores y servicios del país y, por ser la educación uno de los servicios del cual depende el destino y desarrollo de toda sociedad, se hace urgente hacer una profunda revisión de los criterios que lamentablemente la han descontextualizado”. (Contreras, L. y Simonovis, J., 2020).

Desde la tímida emigración de los primeros dos años del gobierno de Maduro hasta octubre 2020 el movimiento migratorio venezolano ha ido creciendo desmesuradamente hasta alcanzar 5.490.000 personas, según cifras oficiales de los países de acogida, explicando que dicha cifra corresponde solo a migrantes, refugiados y solicitantes de asilo, ya que aún falta por conocer la cifra de personas que se encuentran ilegales. De esta alta cifra, la gran mayoría desborda especialmente a Colombia, seguida por Perú, Ecuador, Chile, Brasil, Argentina y otros países latinoamericanos y del Caribe, así como Estados Unidos, España, Arabia Saudita y otras lejanas latitudes, produciendo en ellos impactos de diversa índole y que significan grandes desafíos para estos países de acogida.

Esta diáspora venezolana por sus características únicas, ha implicado a los principales organismos internacionales: Organización de la Naciones Unidas, ONU; Organización de Estados Americanos, OEA, Organización Internacional para las Migraciones, OIM, Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, gobiernos de países de América y Europa, principalmente, hasta el Banco Interamericano de Desarrollo, BID y el Banco Mundial. Todos ellos han adelantado estadísticas, estudios de casos y de países, recomendaciones y un variado menú de opciones que hasta la presente fecha no han mejorado las condiciones de vida de la gran mayoría de los venezolanos.

Con la fuga de profesionales de alto nivel, se requiere con urgencia la implantación de un modelo educativo que ayude a corregir los distintos desequilibrios e impactos negativos:

“ La migración hacia diferentes países ha generado además como consecuencia, una serie de rupturas afectivas, socio-educativas, culturales, antropológicas, políticas y económicas, dada la numerosa salida de profesionales altamente cualificados que dejan a Venezuela con un alto índice y condiciones de vulnerabilidad…” (Contreras, L. y Simonovis, J., 2020).

De allí la importancia del diálogo de la universidad con su entorno, incorporando la comunidad en su propuesta educativa, en un intercambio de saberes provechoso que contribuya a encauzar definitivamente al país hacia un horizonte de progreso y de justicia social.

Los invito pues a leer este libro, fruto de la preocupación de sus autores, quienes visibilizando la diáspora, sus actores y el impacto causado en los países de recepción, nos presentan su propuesta educativa, tendiente a corregir en gran parte los desequilibrios planteados, proponiendo dos modelos que se complementan: El Modelo Sistémico Curricular para la Reestructuración de Sistemas Educativos y el Modelo de Integración Universidad-Comunidad, como principales instrumentos de desarrollo y que actualmente requieren de su urgente aplicación para la reconstrucción de Venezuela.

Barinas. Venezuela, 27 de octubre de 2020. Dra. Luz Cecilia Colmenares Timmer (PD) Politóloga UCV. Profesora Categoría Titular UNELLEZ. Experta en Desarrollo y Sociedades Complejas.

PREÁMBULO

La crisis económica que actualmente se vive en Venezuela, puede ser catalogada, sin lugar a duda, como una de las más severas de la historia económica reciente, así lo refleja informe del Banco Mundial (BM, octubre 2018) en el cual se señala que para septiembre del 2018 existía una hiperinflación anual cercana al 500.000% y una merma significativa del salario real. Dicha crisis ha incrementado los niveles de pobreza y ha afectado aproximadamente a un 90% de la población; igualmente ha causado gran deterioro de las finanzas públicas, la educación en sus distintos niveles y modalidades, así como el desmejoramiento de la provisión de servicios de salud para la población venezolana, entre otros desequilibrios en diversos sectores del pais.

Es importante señalar que el dato sobre el índice hiperinflacionario varía según la fuente que se consulte y se puede encontrar diferencias entre los datos ofrecidos por el Banco Central de Venezuela (BCV), en comparación con los ofrecidos por la Asamblea Nacional (AN); por ejemplo: para el BCV la inflación acumulada en los primeros cinco meses de 2020 según informe del 08 de junio, llegó a un 95%; mientras que el Parlamento venezolano reveló en su informe del 08 de julio de 2020 que en el primer semestre del año la inflación ascendió al 508,47% y que en el período que abarca desde julio 2019 a junio 2020 el índice se disparó a más de 3.500%.

Las razones señaladas, son la causa principal por la cual desde hace varios años se ha venido observando a diario con gran preocupación, un inmenso conglomerado de ciudadanos venezolanos de diferente raza, sexo y edad que se desplazan como hormigas durante el dia y parte de la noche, llevando en maletas o en morrales colgados a sus espaldas, todos sus recuerdos y parte de su vida, en un éxodo por la Carretera Panamericana; muchos de ellos para asentarse en ciudades de Colombia y una cifra no menos importante, para continuar con rumbo incierto desde Cúcuta en Colombia hacia Ecuador, Perú, Chile o hacia otros países de Sur América, Estados Unidos y España.

Según un cálculo realizado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) divulgado en junio de 2019, un poco más de cuatro millones de personas han abandonado Venezuela desde finales de 2015 hasta mediados de 2019, de la cual el 83% se encuentra asentada en América latina y El Caribe, una circunstancia que ha implicado múltiples desafíos para los paises de acogida y que le ha exigido a las instituciones públicas, privadas, sociedad civil y organismos de cooperación internacional, implementar estrategias de coordinación para la consecución de políticas públicas eficientes.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) establece que la movilización de personas de un lugar a otro ejerciendo su derecho a la libre circulación, es un proceso complejo motivado por diversas razones ya sean voluntarias o forzadas (OIM, 2012), sobre el particular, en Venezuela las circunstancias actuales -principalmente de carácter político, social y económico-, son la causa por la cual la migración ha tomado dimensiones alarmantes y ha impulsado la movilidad de los venezolanos hacia distintos paises en búsqueda de oportunidades para mejorar su calidad de vida y en donde se pueden distinguir las siguientes razones: voluntaria o forzada, la cual implica una temporalidad que va desde lo pendular (paso de frontera en un ir y venir diario para la compra de medicinas y alimentos, o para acudir a consultas médicas, así como para asistir a centros educativos a recibir formación básica, media y profesional), hasta la decisión definitiva de marcharse del país permanentemente o por un largo periodo.

De los puntos fronterizos colombo-venezolanos que se encuentran ubicados a lo largo de los Estados Amazonas, Apure, Táchira y Zulia, el más transitado es el de San Antonio del Táchira, ciudad colindante con Cúcuta la capital del Departamento Norte de Santander en Colombia. Para esta ciudad fronteriza, la magnitud de la diáspora venezolana como un fenómeno inesperado en pleno Siglo XXI, ha representado un reto. Por ser Colombia el país mayormente utilizado como tránsito, es importante destacar el papel que ha desempeñado apoyando a la diáspora venezolana, porque a sus fronteras llegan aproximadamente 45.000 venezolanos al mes, procedentes de diferentes regiones de Venezuela; de esta población unos 1.500 a 2.000 al mes, deciden quedarse en Colombia mientras que entre 1.000 a 1.500 transitan hacia otros destinos, según lo expresado para la BBC Mundo por Felipe Muñoz Gómez el 29 julio de 2019 y quien se desempeña como Gerente de Frontera con Venezuela de la Presidencia de Colombia. Se estima que para finales de junio de 2019el número de migrantes venezolanos en Colombia sumó la cifra de 1.408.000.

El fenómeno de la diáspora venezolana, el cual se ha convertido en un verdadero caos, se observa en diversos países de nuestro continente, así lo resaltó el 16 de julio de 2019 durante la sesión inaugural de la Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo, realizada en Guayaquil, el Presidente de EcuadorLenín Moreno, quien en esta oportunidad aseguró que 3.000 venezolanos llegan a diario a su país y que este flujo migratorio ha elevado a 500.000 el número de venezolanos residentes en Ecuador, un flujo migratorio que representa para las arcas públicas de ese país un gasto de unos US$500 millones al año, superando así la capacidad de acogida de su país.

La migración hacia diferentes países ha generado además como consecuencia, una serie de rupturas afectivas, socio-educativas, culturales, antropológicas, políticas y económicas, dada la numerosa salida de profesionales altamente cualificados que dejan a Venezuela con un alto índice y condiciones de vulnerabilidad, porque a través del tiempo, la experiencia ha demostrado que los movimientos poblacionales a gran escala empeoran y persisten con respecto a las soluciones políticas y la solidaridad internacional; por tanto, sólo un enfoque integral y coordinado a nivel regional entre los distintos gobiernos y la comunidad internacional, permitirá hacer frente a la grave crisis generada a nivel mundial por la diáspora venezolana en pleno siglo XXI.

PARTE I. CRISIS Y HUIDA

LA MIGRACIÓN VENEZOLANA EN LA REGIÓN LATINOAMERICANA

El impacto de la diáspora venezolana en Colombia

Retomando el informe del Banco Mundial (BM, octubre de 2018), el mismo refleja que 1.235.593 personas ingresaron a Colombia desde Venezuela incluyendo: colombianos retornados, migrantes regulares e irregulares, migrantes pendulares, así como migrantes en tránsito hacia otros paises. De la cifra en mención, para finales de septiembre de 2018 300.000 colombianos habrían retornado, aproximadamente 468.428 venezolanos con estatus migratorio regular, mientras que 361.399 estarían por regularizar su estadía en Colombia y unos 105.766 venezolanos en estatus de irregularidad por haber ingresado a Colombia por puntos fronterizos no regulados o por habérseles vencido el permiso de estadía en dicho pais.

Al llegar a su destino, esta población desplazada desde Venezuela busca satisfacer necesidades básicas, las cuales con atención a la teoría sobre la jerarquía de necesidades del ser humano propuesta por Abraham Maslow, están referidas a alimentación, alojamiento, salud y educación para sus hijos, una circunstancia que genera presiones sobre los servicios sociales del país receptor de los migrantes, desde el momento en que llegan hasta encontrarse plenamente integrados y trabajando en las comunidades.

De acuerdo con la estadísticas de Migración Colombia, unos 724.036 venezolanos habrían hecho tránsito en este país hacia otros destinos durante los nueve primeros meses de 2018 por via terrestre, mientras que de los 1.624.915 que poseen Tarjeta de Movilidad Fronteriza (TMF) -documento regular expedido para facilitar el tránsito pendular-, unos 45.000 la usan diariamente para ir a Colombia a adquirir medicamentos, acceder a servicios de salud o de educación o para realizar compras y retornar a Venezuela.

Otra fuente informativa es la del Asesor Presidencial de Frontera de Colombia con Venezuela Felipe Muñoz Gómez, quien expresó en un artículo publicado en el diario El Mundo el 13/09/2019 referido a la crisis migratoria, que los servicios más afectados por la llegada masiva de migrantes venezolanos a Colombia y estimada en 1,4 millones, son: alimentación, alojamiento, educación y salud, a la cual se le suma también, los que usan a Colombia como punto de tránsito e incluyendo a los llamados migrantes pendulares como se le denomina a aquellos que cruzan la frontera dia a dia para adquirir medicinas y productos básicos, para recibir tratamientos de salud o para asistir a centros de educación. Afirma Felipe Muñoz Gómez "Hemos tenido más de 2.400.000 atenciones en los últimos tres años para migrantes venezolanos,ha habido más de 25.000 niños de madres venezolanas nacidos en Colombia, los cuales se han atendido de manera gratuita y a quienes se les ha aplicado más de 1.200.000 vacunas, situación que ha aumentado en US$50 millones la deuda de Colombia con los hospitales públicos de esta nación”.

Por otra parte, Felipe Muñoz Gómez, indica que el Estado colombiano es quien asume la mayor parte de estos gastos, pues en los últimos dos añoslo que se ha recibido de cooperación internacional para atender a los migrantes venezolanos son US$270 millones, de los cuales más del 60% han sido donaciones de Estados Unidos. Explica que esa ayuda se canaliza a través de agencias de la ONU y algunas ONG, mientras que el informe del Grupo de Trabajo de la OEA referido a los Migrantes Venezolanos,reseña que el financiamiento internacional recibido por cada migrante o refugiado venezolano apenas supera los US$200 dólares, cantidad que si se compara con otro caso, como lo es en Siria, los fondos recibidos de la ONU superan los US$5.000 por persona; es decir, que los recursos económicos y financieros que maneja cada una de estas organizaciones son notoriamente diferentes, dadas las fuentes de financiamiento que las patrocinan.

Es importante destacar que los niños nacidos en Colombia, se encuentran en riesgo de apatridia, porque en Colombia la ciudadanía depende del estatus migratorio de los padres, si estos están ilegales, sus hijos no tienen ningún derecho establecido en la Constitución; sin embargo, el 09 de agosto de 2019 la UNICEF para América Latina recibió con beneplácito la medida optada por el Presidente Iván Duque de otorgar la nacionalidad colombiana a 24.000 niños y niñas nacidos en Colombia como consecuencia del éxodo que han sufrido los venezolanos; una medida administrativa, excepcional y de carácter temporal para niños nacidos desde el 19 de agosto de 2015 con la finalidad de evitar la apatridia en el contexto de la movilidad. Así mismo, la llegada masiva de niños en edad escolar obligó a ampliar la capacidad de las escuelas y colegios, en lo referente a los diferentes servicios que ofrece a sus estudiantes.

En ese mismo orden de ideas, en noviembre 2018 el vicepresidente del Banco Mundial (BM) para América Latina y el CaribeJorge Familiar, reveló que las simulaciones de esa institución indican que, si la emigración a Colombia es de 500.000 personas en edad de trabajar, el crecimiento de la economía de ese país se aceleraría en 0,2% como consecuencia de un aumento del consumo de 0,3% y de un incremento de la inversión en 1,2 puntos.

De acuerdo con el informe presentado en 2018 por la Fundación para la Educación y el Desarrollo (Fedesarrollo), sobre la migración objeto de estudio, el documento señala que la misma no sólo implica un aumento de la población económicamente activa del país, sino además destaca quela edad promedio de los inmigrantes venezolanos es al menos 10 años inferior a la de la población colombianalo que permitiría prolongar el llamado bono demográfico que ese país está a punto cambiar como consecuencia del éxodo. Dicho bono, aumentaría las contribuciones al sistema de seguridad social al incrementarse la población activa y mejoraría así la relación entre el número de cotizantes a la seguridad social y la atención de los pensionados.

Otra consecuencia de la inmigración masiva es la subida del subempleo, el cual en el caso de Colombia aumentó en un 3% dado el incremento de la migración en un 1% en los últimos 12 meses de 2018, según lo señala un informe del Banco Mundial de finales de ese año. Además a los más de 600.000 inmigrantes venezolanos que se han integrado al trabajo, el gobierno les ha otorgado un permiso especial de permanencia que les permite realizar cualquier actividad legal no regulada, afirmación de Felipe Muñoz Gómez, quien también expresa que el gobierno de su país lidera una iniciativa diplomática y política en el Continente para buscar una pronta solución a la crisis en Venezuela, aún si se considera en ese escenario que muchos de los venezolanos que han recibido esos permisos, retornarán a su país en el corto plazo; igualmente, da a conocer que en estos momentos se está aplicando una política de inclusión económica que contiene diversas medidas y cambios legales necesarios para facilitar la integración de los migrantes venezolanos en el mercado laboral formal, al respecto informa: “tenemos la claridad absoluta y el gobierno mantiene que esto puede ser una oportunidad para Colombia en el mediano plazo”.

La lucha de los migrantes venezolanos en Perú

Se considera a Perú como uno de los primeros paises que estableció medidas de regularización para los migrantes venezolanos, así como el primero en recibir solicitudes de refugio y segundo en destino del éxodo, después de Colombia.

La llegada de la diáspora venezolana genera presiones sobre el mercado laboral de los países receptores, como sucedió en Perú según informe publicado en mayo de 2019 por el Banco Central de Reserva de Perú (BCRP),donde se alude que la llegada masiva de venezolanos a Lima, incidió para que la inflación en el sector de alimentación fuera menor allí, comparativamente con otras partes del país donde no se había recibido esta ola migratoria. También indica que el grupo más afectado es el de los trabajadores menores de 39 años, con un nivel de educación baja. Este grupo corresponde al 7% de la población de trabajadores de Lima y Callao, donde cerca del 45% de este grupo se desempeña en el sector servicios y en donde coincidencialmente también se desempeñan los migrantes venezolanos. Es interesante destacar que la llegada de los venezolanos representa también una oportunidad para las economías de los países receptores.

En este sentido, el Banco Central de Reserva de Perú estimó queel gasto realizado por los inmigrantes venezolanos en 2018 representó un aumento de 0,33 puntos porcentualesde los 4 puntos de crecimiento que registró el PIB peruano ese año. Este aumento de la población activa, representa un impacto negativo para los trabajadores locales que se sienten defraudados por la actividad económica, ante la caída o el estancamiento de sus salarios. Al respecto es muy enfática y aceptada la observación que hace para BBC Mundo en mayo de 2018 Alonso Segura, un catedrático de la Pontificia Universidad Católica del Perú y ex ministro de Finanzas: "Si tienes un ingeniero y no puedes emplearlo como tal, el impacto en la productividad es bastante menor", dijo al destacar que en Perú a los profesionales locales les cuesta obtener empleo, a la vez que en Perú el mercado de la economía informal es muy grande.

En Perú el impacto de la diáspora venezolana crece con el tiempo, por las características que conforma este grupo, inicialmente puede ser que pasen algunos meses sin trabajar, luego pueden encontrar cualquier tipo de empleo que haya en el mercado local, hasta que finalmente pueden hallar algo que esté más acorde con sus habilidades, destrezas y preparación profesional, esto es un proceso gradual, que se ha venido dando.

Por otra parte, en Perú nos encontramos con la siguiente realidad según el informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI, 2019), este revela para la fecha de su emisión que en Perú estaban viviendo cerca de 800 mil inmigrantes venezolanos y que para finales del 2019 la cifra sería de 1 millón. Esta investigación además reveló que el 91.5% de los venezolanos no cuenta con un seguro de salud, que el 84.6% de ellos están en edades comprendidas entre los 3 y 25 años y no tienen en Perú acceso a la educación, mientras que el 88.5% aunque cuenta con un trabajo, no tienen un contrato laboral formal. Todo ello indica que la mayoría se encuentra trabajando de manera informal, sin las condiciones mínimas exigidas por la ley (MTPE, 2018). Estos datos no deberían sorprendernos, porque el trabajo informal prima en el Perú y genera cerca de la quinta parte del PIB; sin embargo, el compromiso de reducir la informalidad es una deuda pendiente desde hace varios años (INEI, 2016).

Otros datos relevantes que se encuentran en el informe (INEI, 2019), es que casi la mitad de la población venezolana ocupada en Perú cuenta con educación superior e inclusive algunos con estudios de postgrado. Esta información sorprende porque al compararla con el 31.4% de la población peruana ocupada que posee educación superior, muestra que los migrantes venezolanos son más preparados en materia educativa, pero a su vez están más inmersos en la informalidad. Asimismo, al delimitar por carreras a los emigrantes venezolanos se encuentra la siguiente data de desempeño ocupacional: ingenierías (22%), educación (22%), administración (17%), enfermería (5%); estos datos indican que Perú ha recibido una dotación importante de capital humano sin ninguna inversión realizada por parte del Estado Peruano, una población que puede tener un impacto significativo y de gran beneficio para la productividad de Perú. De esta importante migración venezolana la gran mayoría se desempeñan en labores informales tales como: ayudante de cocina (14.2%), mesero (10.8%), vendedor (5.9%), conductor (5.6%), entre otros empleos similares; es decir, que en Perú no se está aprovechando las habilidades y conocimientos profesionales de la migración venezolana.

Según el documento “Brechas de habilidades y dificultades de la demanda laboral” elaborado por el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE, 2018), casi el 45% de las grandes empresas tienen dificultad para conseguir personal técnico; mientras que las empresas de menor tamaño, tienen un 15% de dificultad para conseguir personal competente. Las principales razones mencionadas por el 42% de los empresarios son la escasez de postulantes, y otra razón manifestada en un 34.7% de los empresarios se refiere a que el postulante no cumple con el perfil debido a su falta de competencias técnicas, experiencia o habilidades de empleabilidad (MTPE, 2018). En ese sentido, hay necesidades actuales en el mercado laboral que podrían ser subsanadas al menos parcialmente con la mano de obra calificada venezolana.

Adicionalmente, en el año 2016 el Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (SINEACE), planteó a los gobiernos regionales del norte del país, la necesidad de incentivar la formación de profesionales técnicos enlas instituciones y empresas porque las ocupaciones con mayor demanda eran de carácter técnico-operativo y estaban vinculadas a la agroindustria y la acuicultura (SINEACE, 2016). Según dicha recomendación, los migrantes venezolanos podrían ser una solución efectiva para cubrir estas brechas, e inclusive serian una gran oportunidad para dar un paso hacia adelante a la descentralización, ya que se estaría dotando a las regiones del Perú con profesionales que harían posible aumentar la productividad y las capacidades de gestión de sus instituciones.

La diáspora venezolana en Chile

El incremento de la migración venezolana a Chile, coincidió al igual que en otros paises con el declive de los precios del petróleo, un hecho que trajo como consecuencia el aumento de la inflación, contracción de PIB, hiperdevaluación del signo monetario, así como una reducción significativa de la cobertura de los servicios sociales, situación que se agudizó en el lapso 2013-2016 y que impulsó la migración de amplios sectores de la población venezolana. Este pais a pesar de ser el principal receptor de personas migrantes de América del Sur y el tercero en acogida de migrantes venezolanos carece de una agenda con propuestas claras en materia de migración y desconoce la obligatoriedad sobre la aplicación de diversos instrumentos en materia de derechos humanos.

En el caso particular de Chile, nos encontramos que este país también asume la teoría de que un aumento en la cantidad de trabajadores disponibles, reduce los costos salariales y la inflación. Esta teoría fue aceptada en junio de 2019por el Banco Central de Chile (BCCH) cuando anunció una inesperada reducción en las tasas de interés, argumentando para ello que al tener más personal disponible en el mercado laboral, esto hace posible que la economía crezca sin que se produzca un aumento de los precios. Es interesante observar como entre abril de 2017 y diciembre de 2018, ingresaron a Chile unos 470.000 migrantes, lo que equivale a 2,5% de la población y 3,8% de la fuerza laboral, de los cuales 43% eran de origen venezolano, una población que se caracteriza por ser en promedio más calificada, más joven y con una mayor participación laboral que la población chilena; el mencionado informe igualmente resalta que la media de escolaridad de sus nacionales es de 11 años, mientras que en el caso de los migrantes venezolanos es de 15,6 años.

Sin embargo, para maximizar la contribución de los recién llegados a las economías locales hace falta que puedan trabajar de acuerdo con sus capacidades y formación real. Tal como lo refleja el informe de 2018 del Banco Central de Chile (BCCH) el cual señala queexiste evidencia sobre "la contribución positiva de la inmigración al empleo, los salarios y el PIB per cápita del país de acogida, por medio del aumento de la población económicamente activa, cuando los inmigrantes pueden insertarse al igual que los locales en el mercado del trabajo".

La migración venezolana en Ecuador

Después de Colombia, Perú y Chile, Ecuador es el cuarto país a donde se ha dirigido la diáspora venezolana con una población estimada de 240.000 migrantes para el mes de junio de 2019 (OIM, 2019), situación que ha significado para este país la redistribución de sus presupuestos de ayuda social para de esta manera poder atender el impacto ocasionado en varios aspectos de la vida nacional, entre otros las altas tasas de desempleo, subempleo y explotación laboral a consecuencia de la masiva presencia de venezolanos en este pais. Estos flujos migratorios de venezolanos hacia el Ecuador como país de destino y además de tránsito hacia Perú y Chile, obligaron a declarar en emergencia varias provincias y a tomar nuevas medidas de control para el ingreso al pais como lo es la exigencia de pasaporte.

En teoría, los extranjeros para vivir en Ecuador puede solicitar permiso de residencia si el usuario o emigrante pertenece a uno de los Estados Miembros de UNASUR, documento que se obtiene mediante una visa especial prevista en la Ley Orgánica de Movilidad Humana de fecha febrero de 2017, la cual requiere para su obtención del cumplimiento de unos requisitos mínimos, como son: copia a color y original del pasaporte, antecedentes penales apostillados en Venezuela, movimiento migratorio de Ecuador con un costo de USD 5.60 (requisito que no está siendo solicitado), costo de la visa por un valor de USD 250 la cual les permiten trabajar en el pais; este requisito constituye un obstáculo casi infranqueable para los migrantes venezolanos que llegan a Ecuador con escasos recursos económicos.

Con base en la última encuesta realizada en 2019 por la Organización Internacional de Migraciones (OIM), el 15% de los venezolanos residentes en Ecuador estarían en situación irregular, es decir, habrían obviado los filtros de control migratorio en la frontera, así lo declaró Carlos Alberto Velástegui, -Viceministro de Movilidad Humana-, en el evento “Respuesta de Ecuador a la Crisis Migratoria Venezolana” que se llevó a efecto previo a la inauguración de la XII Cumbre del Foro Global sobre Migración y Desarrollo que se realizó por primera vez en Ecuador. Actualmente el Ministerio de Gobierno señaló que para el 19 de enero de 2020 han ingresado de manera regular al Ecuador 354.538 ciudadanos venezolanos los cuales permanecen en el pais (El Universo, 21/01/2020). Sin embargo, a partir del 13 de agosto de 2020, Ecuador pone fin al visado de excepción por razones humanitarias para venezolanos (Verhu) que desean regularizar su permanencia en el territorio ecuatoriano. Sobre este particular, el viernes 14 de agosto de 2020 el diario El Comercio publicó que se entregaron 38.246 visas de excepción por razones humanitarias a ciudadanos venezolanos, e igualmente el gobierno atenderá 26.000 solicitudes más; éstas visas incluyen un registro migratorio en Ecuador. Así mismo, según las declaraciones del viceministro de Movilidad Carlos Alberto Velástegui, se recibieron 74.328 solicitudes para esa visa desde el 17 de agosto del 2019 cuya jornada de visado calificó como exitosa porque se logró el objetivo de ordenar los flujos migratorios de los ciudadanos venezolanos.

Migración venezolana en Brasil

Resulta interesante el conjunto de características que conforma esta emigración, la cual a diferencia de las anteriores comprende un número significativo de venezolanos que componen diversas etnias del país tales como: Warao, Eñepás o Panares, Pemon y Kariña, cuatro grupos étnicos de población indígena venezolana de los cuales encontramos que el 66% sonWarao, el 30% Pemón, el 3% Eñepa y el 1% Kariña, la mayoría de los cuales se encuentran ubicados al norte de Brasil; sin embargo,muchos de ellos ya están presentes en 16 Estados diferentes en este país (ACNUR, 31/01/ 2020).

Entre 2017 y 2019 más de 540.000 venezolanos ingresaron a Brasil y más de 129.000 solicitaron la condición de refugiados de las cuales aproximadamente 21.000 solicitudes fueron aceptadas recientemente por el gobierno brasileño, mientras que más de 123.000 venezolanos solicitaron la residencia temporal, según lo expresado por la Agencia perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas ACNUR, mientras que un promedio de alrededor de 500 cruzan la frontera todos los dias.

Boa Vista, Pacaraima en el Estado de Roraima así como Manaus en el Estado de Amazonas constituyen los principales focos de concentración de los venezolanos que emigran a Brasil por ser las ciudades más cercanas a la frontera venezolana a donde llegan -al igual que a otros paises-, en búsqueda de ayuda humanitaria y para obtener la documentación necesaria que les permita iniciar una nueva vida en dicho país, recurriendo a los diversos programas creados por la nación como lo es la Operación Acogida.

Para Rafael Levy, Jefe de la Oficina de ACNUR en Pacaraima, amén del tránsito frecuente en la frontera, uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la Organización es el de dar apoyo a aquellos migrantes sin hogar que por alguna razón han decidido quedarse en la mencionada ciudad, sobre el particular expresa: “La creación de redes es fundamental y la Iglesia Bautista de Pacaraima es nuestro socio principal en este sentido. Con su trabajo y su red de Iglesias, apoyan a las personas para construir sus vidas e integrarse a Brasil”.

El pasado 31 de enero de 2020 la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los Refugiados (ACNUR), felicitó al Gobierno de Brasil por el reconocimiento otorgado a 17.000 ciudadanos venezolanos con estatus de refugiados, para esa fecha se encontraban más de 37.000 venezolanos bajo esta condición en Brasil, convirtiéndose en el país con el mayor número de venezolanos refugiados en América Latina. Con esta medida Brasil fortalece su papel en la protección de las personas refugiadas mediante el reconocimiento que en junio de 2019 hiciera Brasil sobre la grave y generalizada violación de los derechos humanos en Venezuela, con base en los criterios establecidos por laDeclaración de Cartagena sobre Refugiadosde 1984.

En Brasil se ha optado por simplificar el procedimiento para el reconocimiento de la condición de refugiado el cual ha dado excelentes resultados al agilizar el proceso, garantizando una mayor eficacia en la protección de los venezolanos, así lo afirmó el Representante de ACNUR en Brasil, José Egas, además agregó que con esta postura el gobierno de Brasil garantiza los derechos de miles de venezolanos que buscan protección en su pais. Los requisitos para poder acogerse al procedimiento simplificado y acceder a la condición de refugiado son: el solicitante no debe tener un permiso de residencia ordinario en Brasil, debe tener más de 18 años, contar con un documento de identidad venezolano, no tener antecedentes penales, demostrar que abandonó por la fuerza su país debido a persecución y violación continua de sus derechos humanos.

Por otra, José Egas estima que alrededor de 264.000 venezolanos viven actualmente en el país, mientras en promedio unos 500 venezolanos siguen cruzando la frontera con Brasil cada día, principalmente en el Estado de Roraima. Al 31 de enero de 2020 ACNUR registró más de 768.000 solicitudes bajo la condición de refugiado presentadas por personas venezolanas en todo el mundo, en su mayoría en los países de América Latina y el Caribe.

ACNUR alienta a los gobiernos de la región a reconocer la condición de refugiado de personas venezolanas por medio de determinaciones grupales -el mismo enfoque de prima facie adoptado por Brasil. Dicha postura se hace necesaria ya que la magnitud del flujo actual conlleva desafíos complejos y puede sobrecargar los sistemas nacionales de asilo.

La migración de venezolanos en Argentina

Aunque Argentina no es país con mayor cantidad de venezolanos, se ubica como sexta a nivel regional en dar acogida a la migración venezolana después de Colombia, Perú, Ecuador, Chile y Brasil, siendo la comunidad venezolana entre 2009 y 2018 quien encabeza el ranking de radicaciones con una población de 130.820 migrantes de los cuales el 53,91% llegó en 2018, según lo estima la Dirección Nacional de Migraciones (DNM). Igualmente, el 21 de mayo de 2018 Ministro de Relaciones Exteriores y Culto Jorge Faurie, expresó que 65.000 están registrados como residentes temporarios y quedan por regularizar aproximadamente 30.000; una población conformada por jóvenes que llegaron para iniciar o culminar sus estudios universitarios, empresarios y profesionales que se fueron con sus títulos universitarios y experiencia buscando una mejor calidad de vida para ellos y su familia; un destino atractivo porque además Argentina ofrece a los migrantes venezolanos entre otras ventajas, la simplificación de trámites de residencia según disposición 594 de 2018, educación gratuita y de calidad en un ambiente menos hostil porque no existe una xenofobia tan marcada como en otros países.

De acuerdo al informe de la Organización Internacional de Migración (OIM), para el 2019 la cifra de venezolanos que cuentan con permiso de residencia es de 165.688, pero esta organización considera que el número total es de 200.000, contando a aquellos que no han tramitado su permiso de residencia, de los cuales independientemente de su formación académica o experiencia laboral, el 71% se encuentran trabajando en la economía informal, el 39.02% en el comercio, el 13.2% como independiente, 14% en trabajos vinculados a la industria y 35.5% se encuentran desempleados. El tiempo que demoran para conseguir su primer empleo es: el 35% entre 1 y 3 meses, al 30% entre 3 y 6 meses y al 19% entre 6 meses y 1 año.

Para el Director Nacional de Migraciones Horacio García según artículo publicado por La Nación (04/07/2019), al referirse a la región latinoamericana expresa que "el estándar migratorio argentino tiene un grado de hospitalidad que no se da en la región". Además, afirma que la migración venezolana es una oportunidad para Argentina porque el 80% de los migrantes está dispuesto a trasladarse a otras partes del país, dado que el grave problema en Argentina es que más del 80% de la población que emigra a este país, termina radicándose en la capital y constituyen el primer cordón del conurbano.

Por otra parte, Horacio García agregó que en Argentina se cuenta con un sistema de radicación electrónica la cual le permite a los migrantes colocar su perfil profesional o experiencia laboral y con base a la información suministrada, se puede ver la demanda existente de ese profesional en las Provincias para ofrecerle ubicación en las distintas vacantes, tal como lo han hecho los médicos venezolanos en las Provincias de Lanús, Jujuy o Río Negro e ingenieros en Vaca Muerta. “Tenemos acuerdos con 4 provincias y ahora viajamos a Córdoba. En todas las provincias faltan desde perfiles muy técnicos hasta trabajadores para corredores frutihortícolas”, explica. Así mismo expresó que el 04 de julio de 2019 se realizó en el Palacio San Martín, la reunión internacional del Capítulo Buenos Aires del Proceso de Quito, una iniciativa dedicada a tratar la problemática regional del flujo masivo de migrantes y refugiados venezolanos, allí se trabajó la idea de crear una "credencial de identificación para la movilidad humana de venezolanos" en la que estén los datos biométricos, las vacunas, enfermedades y la información de todos los lugares por los que pasa. El objetivo es que pueda existir un documento común en los paises, para recibir a los emigrantes, está reunión técnica fue organizada por el Gobierno Argentino con el apoyo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

En Argentina al igual que en otros paises donde han emigrado los venezolanos, se han creado organizaciones para ayudar a los compatriotas, una de ellas es la Asociación de Venezolanos en la República de Argentina (ASOVEN) y presidida por Vicenzo Pensa con el objetivo de brindar contención y apoyo al recién llegado durante el proceso de arraigo al nuevo pais, igualmente la Asociación de Médicos Venezolanos en Argentina (ASOMEVENAR) cuya presidente es la Dra. Indira Acosta.

LA EDUCACIÓN EN VENEZUELA:

UNA CRISIS ACENTUADA POR LA EMIGRACIÓN

La migración venezolana constituye en los albores de 2020 una de las más significativas de la historia Latinoamericana y obedece principalmente -como es bien conocido-, a la imposición de un nuevo sistema político con visos de autoritarismo, denominado Socialismo del Siglo XXI, el cual ha generado en el país una crisis que se traduce en el franco deterioro y el declive de sus distintos sectores y servicios, no escapando a este último el de la educación, particularmente la universitaria y paralelamente los servicios públicos de agua, luz y transporte, la seguridad personal, la seguridad jurídica, el poder adquisitivo de sus habitantes para la satisfacción de necesidades básicas y esenciales de supervivencia, las cuales en su conjunto, constituyen un detonante que impulsa a los venezolanos a emigrar del país en la búsqueda de mejores condiciones y el logro de una mejor calidad de vida.

Desde que Hugo Rafael Chávez Frias llegó al poder en 1999, se pueden distinguir tres fases diferentes sobre el éxodo de los venezolanos hacia diversas regiones del mundo, las cuales según los sociólogos venezolanos Páez Bravo y Leonardo Vivas, citados por Acosta, A. y otros (2019), comenzó con una primera fase en el año 2000 y marcada por personas de clase media-alta hacia Estados Unidos y Europa como principales destinos y cuya decisión se debió a varios factores, entre otros, las tensiones políticas y sociales, la creciente inseguridad y la nacionalización de varias industrias en Venezuela. Una segunda fase ocurrió en 2012 y según los sociólogos en mención, coincidió con el final del boom de las materias primas latinoamericanas lo que trajo como consecuencia la cristalización de la crisis económica, el aumento de la represión política y a la escasez de alimentos y medicinas y en donde el perfil de los migrantes fue más diverso porque incluyó personas de diferentes estratos sociales quienes también emigraron hacia Estados Unidos y Europa pero los destinos también se diversificaron e incluyeron Colombia, Panamá y la República Dominicana, entre otros. Una tercera fase se configuró a raíz de la muerte de Chávez Frias y la elección de Nicolás Maduro Moros, periodo en que las condiciones sociales, económicas y políticas en Venezuela empeoraron de manera considerable y a la que Páez y Vivas denominaron “migración de la desesperación” la cual perdura a la fecha y se caracteriza además de la creciente escasez de alimentos y medicinas por una creciente inflación, así como un aumento de la violencia y el crimen organizado. En esta fase los migrantes provienen de orígenes demográficos más diversos y el desplazamiento forzado se ha expandido en todos los grupos sociales, independientemente del nivel de ingresos, nivel educativo y profesión.

Según el informe publicado por la docente, Freitez A. (2011), de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) determinó que la cifra de380.000 venezolanos que vivían en el exterior en 2005 aumentóa530.000 en 2010, los principales motivosseñalados fueron la posibilidad demejorar profesionalmentey lainseguridadque sufre el país. Estos datos se suman a otras encuestas universitarias que establecieron que los jóvenes venezolanos universitarios tenían entre sus primeras opcionesemigrar del país. Para recabar estas cifras sobre losvenezolanosque viven en el exterior, la especialista consultó los datos en más de70 paísesdonde residen los venezolanos que han emigrado, así como datos delBanco Mundial.Freitez además explicó que no consultó las cifras oficiales delInstituto Nacional de Estadística de Venezuelaya que es complicado acceder a esos datos porque el gobierno considera que es utilizado para criticar su gestión.

Dentro de este marco, Luis Vicente León (2014), presidente de la encuestadora Datanálisis, asegura que si bien la tendencia en la región es que las personas más pobres sean las que deciden emigrar,en Venezuela quienes emigran y lo hacen, son aquellas que viven en los estratos más altos de la población. Suelen ser personas jóvenes entre 18 y 35 años de edad, que tienen un nivel terciario de educación y poseen capital, aseveración confirmada por estudios realizados entre laUniversidad Central de Venezuela (UCV) y el Observatorio Hannah Arendty laFondation Maison des Sciences de l’Homme, de Francia quienes al investigar sobre el nivel académico de los emigrantes venezolanos, aseguraron queel 36% de los venezolanos que residen fuera del país son licenciados, 46% posee maestría, 12% doctorado, y 4% son técnicos superiores universitarios.

El experto en temas migratorios de la Universidad Simón Bolívar (USB)de Venezuela Iván De la Vega(2014), aplicó varias encuestas sobre este tema siendo la última la realizada a 1.200 universitarios deCaracascursantes de diferentes carreras en el año 2013, un estudio sobre el cual concluyó que los estudiantes colocaban la inseguridad como primer motivo para pensar en abandonar el país, el segundo motivo mencionado por los jóvenes encuestados era elpolítico, el tercero el mercado laboral y los bajos salarios. Igualmente encontró que uno de cada 10 venezolanos aseguraba estar considerando la posibilidad de irse del país o se encontraba en trámites para emigrar.

Igualmente, el sociólogo de la Universidad Central de Venezuela (UCV) Tomás Páez B. (2015), perteneciente a la voz de la diáspora venezolana -Estudio sociológico sobre las causas que últimamente han motivado a los venezolanos a emigrar-, afirma que las razones por las cuales más de dos millones de ciudadanos han dejado Venezuela desde la llegada del chavismo al poder son: la inseguridad, la ausencia de libertades, la desaparición de 40% del parque industrial y de 11% del empresarial, aunque este investigador cree que el número podría ser superior porque muchosvenezolanosposeen pasaportes europeos al ser descendientes deportugueses, españoles e italianos, motivo por el cual no aparecen en los registros de inmigrantes. El ritmo del crecimiento en las cifras de emigración es tan rápido que es casi imposible obtener datos precisos y actualizados si se revisan informes procedentes de diversas fuentes. Para el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), la diáspora se ve empujada principalmente por los altísimos niveles de inseguridad con una tasa de 91,8% correspondiente a 28.479 muertes violentas en 2016 en todo el territorio nacional y por el cada vez más grave deterioro económico con una inflación del 720% según proyección realizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2017.

El diario El Nacional en su artículo Las Razones de la emigración de docentes Universitarios Venezolanos publicado el 09/11/2015 y actualizado el 09/12/2016, destaca que el alto costo de la vida en Venezuela y las pobres condiciones de trabajo están impulsando a los profesores universitarios a dedicarse a otros oficios o a emigrar. De tres de las principales universidades del país como son la Universidad Central de Venezuela (UCV), Católica Andrés Bello (UCAB) y Simón Bolívar (USB), se han marchado más de 1.000 docentes en los últimos cinco años, afirmación realizada por el psicólogo Víctor Márquez, presidente de la Asociación de Profesores de la UCV quien igualmente reseña que el personal académico de la UCV es de unos 2.600 docentes activos, pero se necesitan unos 1.500 más para cubrir el déficit. En la USB, internacionalmente reconocida por sus escuelas de Ingeniería y Ciencias Puras, la plantilla académica había descendido 18% hasta el 2014. La falta de recursos para investigación o equipos especializados en ciencias básicas o medicina y las carencias presupuestarias que afectan los programas de desarrollo profesional y becas para estudios también desestimulan, lamenta Víctor Márquez.

En otra fuente informativa El Impulso.com, en su artículo Universidades sufren migración de profesores y estudiantes publicado 17/03/2017, los rectores de varias universidades privadas de Venezuela se pronunciaron sobre la situación actual de esas casas de estudios y destacaron que uno de los principales problemas que enfrentan es la migración de profesores y estudiantes, debido a la crisis actual. El sacerdote jesuita José Virtuoso, rector de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), afirmó que desde el Estado ha habido una constante de eliminar la universidad como un espacio de conocimiento y discusión; igualmente en el programa A Tiempo de Unión Radio, aseveró que “Si ha habido un empeño de negar ese espacio y de cercenar las posibilidades económicas” y agregó que en las universidades venezolanas, a pesar de las grandes dificultades, se hace un esfuerzo investigativo y analítico para observar la realidad, estudiarla y producir propuestas: “lo más triste es que frente a ese esfuerzo sostenido no hay ninguna respuesta del Estado. No hay ninguna interlocución del Gobierno con las distintas instituciones involucradas en área educativa, de salud y alimentación”, indicó.

El rector de la Universidad Metropolitana, Benjamín Scharifker, hizo referencia a la actual migración de profesores y sostuvo que es posible frenarla: “es importante que en Venezuela se reconozca la relevancia de la formación de personas, no sólo para el futuro sino para sostener el presente de Venezuela”, señaló. Sostuvo que solamente con la explotación primaria de un recurso mineral no puede haber un avance importante: “el recurso principal está en la materia gris de sus ciudadanos”, apuntó Scharifker.

A su vez, el rector de la Universidad Monteávila, Francisco Febres-Cordero, afirmó que uno de los problemas que enfrenta el país es la migración de jóvenes: “por ello, es importante incentivar a los estudiantes para que permanezcan en Venezuela y cuenten con una mejor formación académica”, expresó. “Se debe analizar cómo hacer para lograr que los estudiantes se enamoren nuevamente de Venezuela, como venezolanos estamos viviendo una tragedia; nuestro mejor recurso, que es el recurso humano, se está yendo del país. Nuestro país se está quedando sólo y eso es algo que nos va a pasar factura”, continuó diciendo. Igualmente, Febres-Cordero considera esencial aplicar una reforma integral de todo el sistema educativo, no sólo la educación universitaria, sino también la media e inicial. Y por último, sostuvo que se debe estimular la investigación y vincularla con el sector productivo, a fin de mantener el nivel competitivo de Venezuela en Latinoamérica. El 18/09/2017 se encuentra en opiniónynoticias.com la reseña del Profesor de la UCV Alexis Aponte (2017) -economista y doctor en investigación y desarrollo-, titulada La tragedia de la educación en Venezuela con las opiniones de profesores y relacionados con la educación; en este artículo se puede leer que a nivel depostgrados , la disminución de inscritos en los diversos programas ronda alrededor de un 70% y un alto porcentaje de los que se inscriben y regularizan sus estudios, tienen como intención obtener un título de 4to nivel para emigrar del país.

Así mismo, gremios de profesores universitarios indican que la deserción de docentes es de aproximadamente entre 30 y 50 renuncias mensuales, incluyendo los que solicitan su jubilación, dadas las condiciones de trabajo precarias de los salarios, logística educativa, seguridad personal, desarrollo profesional y clima organizacional. Esta situación se agrava cuando se incorpora la necesidad de un profesor de mantenerse actualizado con respecto a los últimos descubrimientos e investigaciones en su rama docente, cuyo acceso sólo puede lograr mediante los intercambios y visitas con otros centros de estudio de primer nivel, la compra de libros y revistas especializadas y suscripciones a grupos de interés para lo cual se requiere de divisas y cuya disponibilidad no existe para la gran mayoría en el país. El 23 de septiembre de 2017, El Nacional publicó su Editorial El adiós de los profesores, en el cual podemos ver una radiografía de la magnitud escandalosa sobre la situación de los docentes universitarios y de la situación del alma mater, seguros estamos que su contenido es suscrito por toda la comunidad universitaria.Gran parte de lo contenido en este Editorial, es consecuencia del cerco financiero y académico a los cuales están sometidas las universidades nacionales de Venezuela.

En el artículo Éxodo venezolano deja sin profesores, médicos y electricistas al país, publicado por El Nacional (04 junio, 2018), se puede leer que para el año 2017, las cifras revelan que, 48.000 mil docentes habían renunciaron en el país, lo cual representa12% del personal en las escuelas primarias y secundarias venezolanas, otros datos nos indican que durante los primeros cinco meses de 2018 aproximadamente 400.000 venezolanos han emigrado del país, después de los 1.800.000 que salieron en los últimos años. Sin embargo, esos números no capturan por completoel total del éxodo.

Por otra parte, el Presidente del Colegio de Ingenieros de Venezuela Ing. Enzo Betancourt, informó (El Nacional, 07 febrero de 2019) que más de 50.000 ingenieros y arquitectos emigraron de Venezuela en los últimos seis años, cifra que representa cerca del 30%. Betancourt lamentó “que toda la excelente formación adquirida por los venezolanos en las universidades, esté siendo aprovechada por otros países”. El ingeniero explicó que la migración forzada se debe a la poca oferta de empleo en Venezuela por la grave crisis económica que atraviesa el país y además en otros países son mejor pagados los profesionales en estas carreras.

En este sentido el 24 de enero de 2018 en declaraciones del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro, quien participó en la localidad suiza de Davos en el Foro Económico Mundial sobre Las Perspectivas de América Latina para 2018, informó que cuatro millones de venezolanos se han ido de Venezuela en los últimos años y esta cifra representa mucha más gente, según dijo, que toda la emigración de Oriente Medio a Europa. Por tanto, el mayor reto para el presente siglo es el de la transformación radical de la educación venezolana para adaptarla a nivel mundial y capacitar a nuestros jóvenes para hacerlos competitivos, circunstancia que amerita con urgencia hacer cambios políticos, sin los cuales los primeros no serán posibles, pero eso es otro tema.

Todos este conjunto de acontecimientos bien documentados, permiten apreciar que el sector de la educación universitaria pública, se ha visto afectado principalmente por el limitado otorgamiento de las partidas presupuestarias para su funcionamiento por parte del Estado, motivo por el cual se reduce la posibilidad de las actividades de investigación y extensión, dejando a las universidades apenas con la capacidad de cubrir el pago del salario de sus trabajadores el cual incluye significativos retrasos en su cumplimiento, un salario que por la hiperinflación generada en el pais ya no resulta atractivo, sumándose a esto el incumplimiento de las convenciones colectivas que fueron desestimulando aún más a los educadores al ver cada dia la pérdida de sus beneficios contractuales, una situación que ha repercutido sensiblemente en la retención de la plantilla de profesores en las universidades, puesto que los docentes han decidido en número considerable emigrar del pais, amén de que el gobierno optó por ocultar la crisis, dejando de publicar la Memoria y Cuenta porque al hacerlo, significaría reconocer el fracaso y retroceso en todos los ámbitos de su gestión. Esta crisis para finales de 2019 no mostró señales de mejora en ningún aspecto por la inexistente capacidad de respuesta del gobierno venezolano, a pesar de las recomendaciones realizadas por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Dra. Michelle Bachelet en el mes de julio y ratificadas en el mes de septiembre de 2019, para intentar mejorar el complejo escenario que se vive en Venezuela a nivel económico y social.

Por las razones expuestas, la consideración del tema educativo referido a la formación de profesionales en las diversas áreas del conocimiento es fundamental, por ser el desarrollo del talento humano base del crecimiento de toda nación o país y porque en función de la calidad educativa recibida, se mide la riqueza de una nación. Ahora bien, tomando en cuenta la proporción de profesionales y de jóvenes que han salido de Venezuela y partiendo de la concepción de la educación como uno de los factores más importantes que genera e impulsa el desarrollo de un país, podemos sin lugar a duda afirmar que uno de los principales retos a los cuales se enfrenta Venezuela en los actuales momentos históricos, es el de la recuperación de su infraestructura educativa en todos sus niveles y modalidades, la cual por las circunstancias mencionadas ha llegado a un franco deterioro.

Paralelamente, otro reto de no menor importancia es el de la recuperación del talento humano, dado el alto índice de profesionales en las distintas áreas del saber y de estudiantes de educación universitaria que se han visto obligados a emigrar para buscar mantener la calidad de vida lograda, la cual a partir de las dos últimas décadas del presente siglo, ha sido sumida en significativo declive, tal como ya ha sido reconocido a nivel mundial por diversos organismos internacionales entre otros: UE, ONU, OEA, UNASUR, Grupo de Lima y por los presidentes de distintos países del continente como Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Estados Unidos, México, Perú y fuera de él: España, Francia, Inglaterra, entre otros; así como por los resultados que se pueden evidenciar en serios estudios e informes de distintos organismos y entidades que reseñan a diario la situación que se vive actualmente en Venezuela.

En términos generales, el crecimiento delsistema educativose congeló y tiende a la baja; así lo aseguró el coordinador de la línea de investigaciónMemoria Educativa Venezolanade laUniversidad Central de Venezuela(UCV), Luis Bravo Jáuregui, en laSala Francisco de Mirandade laUCV, donde el educador presentó su informe 2018 basado en un análisis de lainformación públicadisponible y en donde expuso cómo a partir del año 2006 lamatrículaentró en un estado de “recesión” respecto al crecimiento de la población y desde 2013 cayó en “depresión”, porque la realidad se agudizó.

En junio de 2018, el Ministro de Educación Elías Jaua declaró que de 500.000 maestros como lo reflejan las estadísticas que se tienen en las Zonas Educativas, las renuncias de maestros no alcanzaron a 2.000 para este último año. Destacó que se trata del “promedio regular de renuncias”; sin embargo, El Instituto Nacional de Estadística ( INE) reporta que para ese año conformaban la planta de docentes 662.825 y por otra parte, la Unidad Democrática del Sector Educativo -organización que agrupa a maestros y profesores de primaria y bachillerato del todo el país-, informó en diciembre de 2019 que en Venezuela quedan 263.769 docentes con título universitario y para septiembre de 2019 el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) indicó que:“El deterioro de la situación dentro de Venezuelaha dejado hasta ahora unmillón de niños sin escolarizar”.

Se puede observar que la crisis de la educación venezolana en todos sus niveles y modalidades ha ido creciendo y no escapa a la crisis generalizada de la sociedad venezolana, ni a la emergencia humanitaria compleja que vive el venezolano en los actuales momentos históricos, porque para la llamada revolución bolivariana el interés se ha orientado en asegurar el apoyo en torno a su proyecto político, más que como el vehículo que asegura el desarrollo y progreso individual y social de una nación; por tanto, al asumir la educación como un espacio para el control político, se ha actuado en consecuencia y las políticas públicas desde 1999 han apuntado en ese sentido y han repercutido de manera progresiva en las instituciones educativas de carácter tanto público como privado y han sido las causantes del lamentable derrumbamiento de la educación en los últimos años, sin que se note voluntad política de quienes detentan el poder, para adoptar correctivos y empezar a revertir tan deplorable situación.

De frente a este panorama, el Gobierno venezolano presidido por Nicolás Maduro, el 16 de septiembre de 2019 desde el salón Sol del Perú, anunció el inicio de clases para el período 2019-220 e insistió en afirmar que la matrícula se había incrementado en un 7,26% con respecto al año 2018 ubicando en 8 millones 244.053 la cifra de estudiantes de educación inicial y primaria que asistirían a las aulas de clase. Esta afirmación contrasta y no evidencia la realidad en un país donde más de cuatro millones de venezolanos ya habían salido de manera forzosa y siendo una de las razones por las cuales el Gobierno hubo de preparar los llamados “maestros exprés” dado el déficit educadores, una población que decidió formar parte de la inmensa diáspora que estremece a toda la estructura social del país y cuyo déficit para 2017 rondaba el 50% según cálculos del docente e investigador Leonardo Carvajal, mientras que para 2018 Fetramagisterio calculaba que el 40% de los educadores se había ido del país, una situación que se extiende al personal administrativo agravando el funcionamiento de escuelas y liceos. Igualmente, Carlos Calatrava -Jefe del Departamento de Ciencias Pedagógicas de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB)-, estima que durante el año escolar 2018-2019 hubo una deserción del 30% de profesores de educación básica y media y cuyo dato coincide con los cálculos del informe presentado por la ONG Unidad Democrática del Sector Educativo (UDSE) en julio de 2019, según lo expresó Ofelia Rivero, una de sus miembros.

Los llamados “maestros exprés” corresponden a un programa oficialista que se ofreció en septiembre de 2019 para una población entre los 19 y 50 años –bachilleres o profesionales- con la finalidad de prepararlos durante 450 horas académicas en conocimientos esenciales y estrategias pedagógicas e incorporarlos a las aulas como docentes durante el período escolar 2019-2020, cuyo inicio formal es el 16 de septiembre. Entre las materias que serán impartidas están: Pedagogía Crítica, Pedagogía Popular, Análisis de Medios de Comunicación y Análisis Jurídico de Instrumentos Legales como la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente (LOPNA), en las clases de estas asignaturas se mencionaban en reiteradas veces el Plan de la Patria, la guerra económica ylas misiones, entre otros aspectos de la narrativa oficial (Aporrea agosto, 2019).

Por otra parte, el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (PROVEA), el 22 de octubre 2019en suInforme Anual registró a pesar de la inconsistencia y mentiras en cifras del gobierno de facto, una realidad que no se puede ocultar: hay más niños faltando a clases por comida o transporte, hay más maestros yéndose de las aulas por las pésimas condiciones salariales, hay más escuelas deteriorándose, hay situaciones preocupantes en crecimiento como la de los jóvenes solos en casa porque sus padres tuvieron que emigrar y hay menos presupuesto para las universidades las cuales no escapan de la tragedia que atraviesa el sistema educativo venezolano entre otras razones PROVEA menciona:

- La incoherencia en las cifras sobre el número de estudiantes que cursan educación superior persistió.
- Las universidades autónomas continuaron afectadas por el otorgamiento de presupuestos considerablemente deficitarios que incidieron de manera negativa en la prestación de servicios, en la investigación y en la infraestructura.
- Las acciones contra la autonomía universitaria se incrementaron.
- El talento universitario siguió disminuyendo. Crecen las cifras de profesores y estudiantes que se retiran de las universidades por motivos diversos; buena parte de ellos incorporándose a la migración forzosa.
- El salario para el profesor universitario, en la escala más alta: Titular a Dedicación Exclusiva, no era superior a 15 dólares por mes para finales de 2018.
- Nuevas universidades fueron creadas por decretos del Ejecutivo. Algunas de las anunciadas en 2017 siguen en el papel, otras en lento proceso de inicio de actividades. Igual situación con las de 2018.
- La inseguridad en escuelas y universidades afectó el normal desenvolvimiento de muchas instituciones, y obligó a cerrarlas o reducir el horario nocturno.

A la fecha 07 de julio de 2020 ENCOVI, ha realizado 07 ediciones sobre los resultados de sus investigaciones, su objetivo desde 2014 es el de producir información relevante, actual y veraz que permitan conocer las condiciones de vida de la población venezolana. En su último estudio, con la aplicación de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) para encontrar información confiable sobre la realidad social venezolana, dada la falta de información oficial, las tres universidades venezolanas abocadas al estudio –la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la Universidad Central de Venezuela (UCV) y la Universidad Simón Bolívar (USB)- concluyeron que el 96% de los hogares encuestados se encuentran en pobreza de ingresos, el 54% se ubica en el reglón de pobreza reciente y el 41% en el de pobreza crónica. Con respecto a la pobreza multidimensional -relativa a educación, estándar de vida, empleo, servicios públicos y vivienda, entre otros- la misma afecta al 64,8% de los hogares venezolanos y creció en 13.8% entre 2018 y 2019. Igualmente señalan que la población venezolana para la fecha del informe, se redujo en 4 millones de habitantes.

La situación descrita en el informe de ENCOVI, sitúa a Venezuela en el mismo nivel de los países africanos con un deterioro profundo en materia de pobreza y desnutrición en donde el 8% de los niños menores de 5 años se encuentran desnutridos, razón por la cual, Venezuela pasa a ser el país más pobre y el más desigual de América Latina después de Brasil, con el nivel más bajo de participación de su población, comparativamente con toda la región, en materia de actividad económica. En el informe se estima que el venezolano al 2020 perdió 3,7 años en la esperanza de vida, que 1,7 millones de niños en edad escolar no van a la escuela, mientras que 4 millones de niños tienen problemas para poder asistir, la cobertura universitaria se redujo a la mitad, se proyecta que ha habido 2,4 millones de migrantes en los último 3 años y que un 4% han regresado, 10% de los hogares venezolanos reciben remesas pero, el 60% de la población no consume el mínimo requerido de 2.000 calorías/día y ningún estrato social consume el mínimo requerido de proteínas de 51 gramos/dia. Una de las conclusiones del informe, es que la situación actual de Venezuela se debe al aumento de la pobreza, el deterioro de los ingresos y el empeoramiento del empleo.

EL EXODO MASIVO DE LOS DOCENTES VENEZOLANOS

Migrar de un país es un proceso que siempre entraña dificultades porque empuja al migrante a habitar otras tierras en donde se encuentra con obstáculos socioculturales y económicos que pueden ser difíciles de superar; sin embargo, aunque la migración es diferente para cada individuo, la forma en que se adapte dependerá de los motivos que impulsan la decisión, así como de sus competencias, el medio en que esté envuelto y su capacidad de adaptación al mismo.

Para el primer trimestre de 2018, la diáspora de educadores en los estados del occidente del país como Lara, Falcón, Portuguesa, Barinas y Zulia se estimó en un 40%, mientras que en el centro del país y la región capital, la migración de educadores ronda el 25% de acuerdo con el reporte de la Federación Unitaria del Magisterio de Venezuela (Fetramagisterio), así mismo, unos 3000 profesores se desincorporaron en 2017 de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), sólo 187 estudiantes se inscribieron en las carreras de docencia, mientras que la UPEL firmó en 2017 unas 10.000 solicitudes de certificación de notas de egresados que decidieron emigrar, esto significa que Venezuela se está quedando sin generación educativa de relevo (crónica.uno 19 de marzo de 2018).

Dentro de este panorama y ante la aguda crisis que afecta a Venezuela, esto significa que los docentes también se han sumado al incontenible éxodo y han decidido salir de sus fronteras para buscar una mejor calidad de vida. En opinión de Raquel Figueroa, Coordinadora de la Unidad Democrática del Sector Educativo, dado que el Estado venezolano incumple con sus obligaciones constitucionales, el 50% de los profesionales de la educación han emigrado a paises de Latinoamérica como Colombia, Perú, Chile y Argentina, esto representa una cifra de 271 mil 756 docentes; además afirmó que, el flujo migratorio aumentó en 2019 un 30%, en comparación con el año anterior (NTn24.com, 11 de diciembre de 2019)

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Details

Seiten
123
Jahr
2020
ISBN (eBook)
9783346323163
ISBN (Buch)
9783346333667
Sprache
Spanisch
Erscheinungsdatum
2021 (Januar)
Schlagworte
crisis huida visión educativa reseña historia educación

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Titel: Crisis, Huida y Visión Educativa. Una Reseña para la Historia