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El concepto del antiandalucismo. Impulso emancipatorio y reivindicación de igualdad lingüística (siglo XX)

Seminararbeit 2019 26 Seiten

Romanistik - Spanische Sprache, Literatur, Landeskunde

Leseprobe

Índice

1. Introducción

2. Cuestiones y métodos

3. Análisis
3.1. Las tesis del andalucismo y antiandalucismo
3.2. Henríquez Ureña y sus argumentos antiandalucistas
3.2.1. Las tierras altas y bajas
3.2.2. La crítica sobre la explicación climatológica
3.3. El término ‘andalucismo’
3.4. Los rasgos lingüísticos más destacados del español americano
3.4.1. El seseo
3.4.2. El yeísmo
3.4.3. La aspiración de la /s/ implosiva
3.4.4. La /d/ intervocálica
3.4.5. La neutralización de la /l/ y /r/ implosiva
3.4.6. El voseo
3.5. La teoría del desarrollo paralelo e independiente
3.6. El origen de los conquistadores y colonizadores - el argumento demográfico
3.6.1. El análisis de Henríquez Ureña
3.6.2. El análisis de Boyd-Bowman
3.7. La crítica de Guitarte sobre Henríquez Ureña
3.8. Nivelación y evolución de una koiné

4. Resultados y síntesis

5. Perspectiva

Bibliografía

Índice de ilustraciones

Índice de tablas

1. Introducción

Es evidente que los dialectos meridionales de la Península Ibérica tienen semejanzas con el español americano. Existe un gran número de características lingüísticas que se encuentran tanto en Hispanoamérica como en el sur de España, sobre todo en la comunidad autónoma Andalucía. Sin embargo, los dialectos de las regiones septentrionales de la Península Ibérica no muestran muchas características comunes con el español de América.

A través de estas observaciones se ha creado el concepto del ‘andalucismo’ en la lingüística iberoamericana referiéndose a los elementos andaluces en el español americano. Ya en el siglo XVII se notaba las características comunes entre las dos variedades del español. Debido a este hecho se suponía que el origen del español de América es Andalucía y de ahí que naciera la tesis del andalucismo. Varios lingüístas se dedicaron a esta temática y intentaban buscar indicios claros para confirmar esta tesis. Ya a principios del siglo XX Rufino José Cuervo llegó a la conclusión que el seseo latinoamericano procede del dialecto andaluz. No obstante, al mismo tiempo se dio cuenta de que el yeísmo - rasgo típico del español americano - no solo existe en Andalucía sino también en otras partes de la Península Ibérica. Incongruencias como éstas desataron una disputa alrededor del origen del español de América. La discusión propia comenzó a mediados del siglo XX con el científico alemán Max Leopold Wagner. Según él todo el sur de España influyó en las costas de Hispanoamérica dado que las costas eran las primeras zonas que se poblaron intensamente. Más tarde el lingüísta Pedro Henríquez Ureña se opuso a esta tesis y argumentó que el español de América y el de la península se desarrollaron independientemente. Es decir, por un lado estaban los andalucistas que estaban convencidos que el español americano procede de Andalucía y por otro lado estaban los antiandalucistas que generaban contraargumentos. Hay que tener en cuenta que, en realidad, no existe el español americano, ya que por supuesto Hispanoamérica cuenta con muchísimas variedades del español lo que dificulta notablemente la investigación sobre la procedencia verdadera.

Pues, la disputa sobre el origen del español de América sigue siendo actual hasta el día de hoy a pesar de que la discusión culminó en el siglo XX. Los protagonistas de la discusión son aquellos ya mencionados, o sea, Max Leopold Wagner y Pedro Henríquez Ureña, aunque lógicamente otros lingüístas se dedican a la cuestión del origen del español americano. Mientras que algunos siguen la tesis del andalucismo, otros argumentan a favor del antiandalucismo.

2. Cuestiones y métodos

Este trabajo presenta una vista panorámica sobre la disputa del origen del español americano. Se trata de un análisis lingüístico desde la perspectiva diacrónica. Como este tema es tan complejo y propone muchas cuestiones se concentra en los aspectos centrales y más importantes. Para aproximarse a la temática en primer lugar se discuten las dos tesis contrarias que forman la base para la disputa; es decir se plantean los argumentos principales del andalucismo y del antiandalucismo referiéndose especialmente a Max Leopold Wagener y Pedro Henríquez Ureña. En el siguiente capítulo se echa un vistazo más detallado a los argumentos de Henríquez Ureña, hablando de las diferencias lingüísticas entre las tierras bajas y altas de América. Además, se expone la crítica sobre la teoría climatológica. Después se trata cortamente el término ‘andalucismo’. Aquí se discute por qué este término es controvertido. En consecuencia se exponen los rasgos lingüísticos más destacados del español americano, concentrándose especialmente en el seseo, el yeísmo, la aspiración de la /s/ implosiva, la /d/ intervocálica, la neutralización de la /l/ y /r/ implosiva y el voseo. El objetivo es averiguar si las características típicas del español americano proceden del andaluz o se deben a otra evolución. Después se planteará la pregunta si el español de América de hoy es el resultado de un desarrollo independiente. El trabajo investigativo aquí intentado también se dedicará al origen de los colonizadores y pobladores de Hispanoamérica. En este contexto se analiza las investigaciones demográficas de Henríquez Ureña así como las de Boyd-Bowman. Aparte de eso, este trabajo pretende ocuparse de la crítica de Guillermo Guitare sobre los argumentos de Henríquez Ureña. En definitiva se habla de la teoría de la nivelación y la evolución de la koiné.

De estos objetivos surgen dos cuestiones centrales que se intentan responder en este trabajo:

1. ¿Tiene el español americano su origen en el andaluz de la Península Ibérica?
2. ¿Qué argumentos apoyan la tesis del andalucismo/antiandalucismo?

En capítulo 4 se resumen y evaluan los resultados centrales del análisis. Por último se da una vista hacia el futuro.

Con el objeto de llevar a cabo un análisis profundo me refiero a diferentes autores relevantes y sus exposiciones y puntos de vista. La inclusión de distintas fuentes científicas y la discusión de varias teorías parecen ser imprescindibles para garantizar un análisis desde una mirada crítica.

Los estudios de los orígenes del español americano tienen una larga tradición. Gracias a numerosas investigaciones lingüísticas existen conocimientos fundamentados sobre la procedencia del español de América. Estudios detallados y una gran cantidad de publicaciones hacen posible sumergirse en esta temática.

3. Análisis

3.1. Las tesis del andalucismo y antiandalucismo

Ya en 1688 Lucas Fernández de Piedrahita habló en la ‘Historia general de las conquistas del Nuevo reino de Granada’ de las semejanzas lingüísticas entre el español de América y el español andaluz referiéndose a la región de Cartagena (Colombia): “los nativos de la tierra, mal disciplinados en la pureza del idioma español, lo pronuncian generalmente con aquellos resabios que siempre participan de la gente de las costas de Andalucía.”1 Ésta es una de las primeras referencias escritas que pone de manifiesto que el español americano se parece sin duda al español de Andalucía.

Ahora bien, en el siglo XX uno de los temas centrales en la lingüística iberoamericana fue la discusión sobre el origen del español americano. Según la tesis del andalucismo el español de las Américas tiene sus raíces en el español de Andalucía y de las Islas Canarias, o sea, en el sur de España ya que casi todos los elementos del español de los países hispanoamericanos se encuentran en el español andaluz, pero no en el español del norte o centro de la Península Ibérica. Entonces, según este concepto las raíces del español se deben a los hablantes de los dialectos meridionales de la península que poblaron gran parte de América.2

La discusión sobre el influjo del español peninsular en el español de América culminó entre los años 1921 y 1932. Los protagonistas de esa disputa eran por una parte el alemán Max Leopold Wagner y por la otra el dominicano Pedro Henríquez Ureña.3 Wagner afirmó en el año 1920 que el español americano procede del andaluz-extremeño. Las áreas costeñas y las islas hispanoamericanas, es decir las tierras bajas, serían las regiones influidas por este dialecto.4 5 El argumento principal de Wagner era que la pronunciación de la /s/ es la misma en América y Andalucía. Por el debilitamiento en posición implosiva o por la aspiración se diferencia la pronunciación americana de la de Castilla. Asimsimo, se aspira la /r/ implosiva y se transforma la /r/ final en /n/ alveolar. Al lado de estas coincidencias existen muchas más por lo que resulta difícil distinguir un andaluz de un hispanoamericano - como dice Wagner.5

Rafael Lapesa es otro lingüísta que está convencido del origen andaluz del español americano y de ahí que también defense la teoría del andalucismo. Dice con las siguientes palabras: “[...] el español de América separa del de Castilla en rasgos comunes con el del Mediodía de España [...].” Para Lapesa el español americano, por lo menos el de las costas y llanuras, es la continuación del dialecto andaluz.6

Sin embargo, a finales del siglo XIX Rudolf Lenz fue el primero que se oponía al concepto del andalucismo dado que por una parte pudo mostrar que la mayoría de pobladores coloniales de Chile fue gente de las regiones septentrionales de España, y por otra parte, referiéndose al yeísmo, se preguntó por qué en Chile y Andalucía se usaba /j/ mientras que en el español peruano se solía utilizar ZXZ.7

La idea del ‘antiandalucismo’ fue retomada por Pedro Henríquez Ureña que expusó varios argumentos contra la tesis del andalucismo. Según Henríquez Ureña existe una heterogeneidad lingüística en el continente americano, o sea hay tantas diferencias dialectales del español americano de manera que no se puede suponer de una continuación del español del sur de la península. Puesto que varios factores influyeron el desarrollo del español americano es de suponer que se trata de una evolución lingüística independiente de cada región. A su juicio el español de las Américas se desarrolló de modo paralelo al español de Europa. Su argumento central es que solo algunos de los rasgos andaluces son comunes en América y tampoco son exclusivos de Andalucía.8

La diferencia, entonces, entre Wagner y Henríquez Ureña es que el primero creía que el español americano tiene una influencia andaluza, o sea, es la continuación del dialecto andaluz, mientras que Henríquez Ureña se debe las semejanzas a desarrollos paralelos.

3.2. Henríquez Ureña y sus argumentos antiandalucistas

Henríquez Ureña (1976) enumera varios puntos en los que generalmente está de acuerdo con Wagner, aunque mirándolo de cerca las opiniones difieren gravemente. Las siguientes declaraciones van a tratar los argumentos de Henríquez Ureña en detalle.

3.2.1. Las tierras altas y bajas

En el primer lugar Henríquez Ureña dice que existen “[...] coincidencias especiales de la América española con Andalucía. Las semejanzas son ligeras, a veces ligerísimas, en las tierras altas del Nuevo Mundo; son más abundantes en las tierras bajas.”9 Bueno, antes que nada hay que diferenciar entre las tierras bajas y las tierras altas de América. El carácter sudespañol sobre todo se limita a las tierras bajas, o sea, a las Antillas, Chile y las costas atlánticas de Venezuela, México, Colombia y Río de la Plata.10 Henríquez Ureña acentua que no niega que existan semejanzas entre Andalucía e Hispanoamérica, solo niega que las semajanzas sean idénticas.11 Por eso, hablando de los rasgos lingüísticos distintos dentro del continente americano, explica que “Tales semejanzas no permiten, sin embargo, afirmar el andalucismo de América, según la opinión vulgar, o sea la identificación lingüística entre Andalucía y la América española.”12 Esta afirmación de Henríquez Ureña se basa en el hecho de que en las tierras altas no existen las coincidencias entre el español americano y el andaluz; América es heterogénea en cuanto al paisaje lingüístico lo que significa que hay muchísimas variedades del español y por eso no es posible identificarla con Andalucía. En segundo lugar, tampoco dentro de las regiones donde predominan características andaluces, es decir en las tierras bajas, hay identificación ya que algunos rasgos no son exclusivamente de Andalucía.13 Incluso, el convencido andalucista Rafael Lapesa (1988) mantiene: “Más difícil se presenta la cuestión en el Continente: el habla de las altiplanicies se aproxima a la de Castilla mucho más que la de los llanos y costas [...].”14 Según Navarro Tomás (1927) América recibió influjos de diversas regiones españolas, pero las semejanzas entre el andaluz y el español americano son las más obvias. Henríquez Ureña señala que hay que tener en cuenta hasta qué punto las características del dialecto andaluz en el siglo XVI eran las mismas que hoy en día se relacionan con la habla andaluza. Por ejemplo, se nota que con respecto a las vocales concurrentes el español tiene más características comunes con Castilla que con Andalucía.15

[...]


1 Amberes 1688, citado según Moreno de Alba 2007: 30

2 véase Dietrich & Noll 2012: 224s.; véase Noll 2005a: 65

3 véase Garrido Domínguez 1992: 61ss.

4 véase Noll 2005a: 65s.

5 véase Garrido Domínguez 1992: 65

6 Lapesa 1988: 564

7 véase Noll 2005a: 65

8 véase Garrido Domínguez 1992: 61ss., véase Noll 2005a: 65

9 Henríquez Ureña 1976: 46

10 véase Henríquez Ureña 1976: 46s.

11 véase Henríquez Ureña 1976: 47s.

12 Henríquez Ureña 1976: 46s.

13 véase Garrido Domínguez 1992: 66

14 Lapesa 1988: 576s.

15 Henríquez Ureña 1976: 52ss.

Details

Seiten
26
Jahr
2019
ISBN (eBook)
9783346326331
ISBN (Buch)
9783346326348
Sprache
Spanisch
Katalognummer
v975781
Institution / Hochschule
Universität Wien – Institut für Romanistik
Note
1
Schlagworte
antiandalucismo andalucismo español americano

Autor

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